Antonio Gala, en una fotografía facilitada por su fundación.

Antonio Gala, en una fotografía facilitada por su fundación.

Letras

Antonio Gala, ahora hablarán de ti

No se puede entender la cultura española de las tres últimas décadas del siglo pasado sin su obra ni su figura

28 mayo, 2023 15:43

Durante los últimos años, se ha hablado muy poco de Antonio Gala. Su aislamiento en su refugio cordobés, sus publicaciones cada vez más escasas, su ausencia de las páginas de los periódicos, su testimonial presencia en los escenarios hicieron que, poco a poco, fuera cayendo en el olvido. Sin embargo, no se puede entender la cultura española de las tres últimas décadas del siglo pasado sin su obra ni su figura en los muchos ámbitos que cultivó y frecuentó.

Aunque nacido en la localidad alcarreña de Brazatortas, pronto su familia se trasladó a Córdoba y su espíritu siempre fue profundamente andaluz. Fue un niño precoz. Con 14 años, ya hizo gala de su singular oratoria en su primera conferencia. A los 15, ya estudiaba Derecho, por imposición de su padre, en la Universidad de Sevilla. Luego completaría sus estudios por libre en Madrid: Filosofía y Letras, Políticas y Económicas.

Según recuerda en sus memorias, Ahora hablaré de mí (2000), tras acabar los estudios universitarios, ingresó en la orden de los cartujos como un gesto de rebeldía hacia su padre, que pretendía que preparara unas oposiciones a la abogacía del Estado. Duró poco en el convento, tras resistirse a la disciplina monacal y acabó siendo expulsado de la orden.

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Lector ávido, devoró a Rainer Maria Rilke, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, autores que dejarían profunda huella en su obra. Se dedicó a su verdadera vocación: escribir, ganándose la vida como profesor. Con 29 años, ganó un accésit del premio Adonais de poesía por su obra Enemigo íntimo. Este primer galardón cambió su vida. Arrancó su carrera como dramaturgo a la vez que empezó a colaborar en periódicos y revistas literarias hasta conseguir hacerse un nombre que le permitió vivir exclusivamente de la literatura.

Antonio Gala, en una foto distribuida por la Editorial Planeta.

Antonio Gala, en una foto distribuida por la Editorial Planeta.

A principios de la década de los setenta, una perforación de duodeno le llevó al borde la de la muerte. Desde entonces comenzó a usar bastón, costumbre que ya no abandonaría el resto de su vida. El báculo se convirtió en objeto icónico de su identidad, hasta el punto de que llegó a reunir una colección de 3.000 bastones. Ya desde entonces y pese a su juventud, siempre ofrecería una imagen enfermiza, de salud endeble, a la que se añadiría "un cáncer de difícil extirpación" en 2011, que llegó a superar.

Aunque ya había comenzado su carrera como dramaturgo en los años sesenta con obras como Los verdes campos del Edén, fue en los setenta cuando empezaría a alcanzar sus mayores éxitos, con Los buenos días perdidos (1972), Anillos para una dama (1973) o Las cítaras colgadas de los árboles (1974). Ya en la Transición, su popularidad aumentó con obras que causaron gran impacto mediático, como la comedia ¿Por qué corres Ulises?, en la que la actriz Victoria Vera dejaba ver un pecho, o Petra Regalada (1980), la historia de una prostituta en la España rural que se rebela contra las fuerzas vivas del lugar.

El compromiso siempre ha estado presente en la obra de Antonio Gala, como lo demostraría posteriormente en El hotelito, una alegoría de las diferencias entre las diferentes autonomías, o en Séneca o el beneficio de la duda (1987), una crítica de la corrupción política.

Como novelista, fue un autor tardío, pero de gran éxito. Su primera obra narrativa fue El manuscrito carmesí, con la que ganó el Premio Planeta en 1990. Luego vendrían grandes éxitos editoriales como La pasión turca (1993), llevada al cine por Vicente Aranda. Gala contaba entre sus lectores con una gran mayoría de mujeres, a las que supo llegar como pocos autores gracias a su gran sensibilidad femenina.

No siempre fue alabado por la crítica literaria, tachado con frecuencia de escritor comercial

Sus artículos adquirieron gran notoriedad cuando comenzó a colaborar en el diario El País. Desde el nacimiento del periódico hasta 1988, publicó series que fueron muy seguidas como Charlas con Troylo, A los herederos, o A quien conmigo va, la mayoría en el suplemento dominical y luego convertidas en libros.

Tras un breve tiempo en El Independiente, colaboró con el diario El Mundo durante 22 años. Sus breves artículos diarios, titulados La Tronera, convirtieron a Antonio Gala en la firma más relevante, junto con Francisco Umbral, del rotativo dirigido entonces por Pedro J. Ramírez.

Además de la novela, el teatro y el articulismo hay que sumar su obra poética y sus guiones para la televisión, entre los que destacan Si las piedras hablaran (1972-1973), y Paisaje con figuras (1976 y 1980), posteriormente compilados en libros.

El escritor Antonio Gala, en una imagen de archivo de la página web de su fundación.

El escritor Antonio Gala, en una imagen de archivo de la página web de su fundación.

La obra, la vida y la obra de Antonio Gala están impregnadas por su compromiso político, por sus posturas de izquierda, aunque nunca militó en partidos políticos. Sí que fue nombrado en 1981 presidente de la Asociación de Amistad Hispano-Árabe, y en esa misma época formó parte de la Sociedad de Amistad España-URSS, organización subvencionada por el Gobierno soviético. Fue presidente, además, de la plataforma cívica a favor del "no" a la permanencia de España en la OTAN en el referéndum celebrado en marzo de 1986.

Antonio Gala, pese a su carácter a veces hosco, gozó de gran popularidad y fue uno de los grandes best sellers de la literatura española del siglo XX. En cambio, no siempre fue alabado por la crítica, tachado con frecuencia de comercial, lo que probablemente provocó su caída en el olvido en los últimos años. Deja tras de sí una extensa obra a la espera de las nuevas generaciones la redescubran.

Antonio Gala nació en Brazatortas (Ciudad Real) el 2 de octubre de 1930 y murió Córdoba el 28 de mayo de 2023, a los 92 años.

El escritor Antonio Gala, en una imagen de archivo de la página web de su fundación.

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