Alfonso Hernández-Cata

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Letras

Alfonso Hernández-Catá, el son del alma cubana

Español por azar pero cubano de corazón, Alfonso Hernández-Catá fue uno de grandes maestros del cuento hispanoamericano del siglo XX. La Fundación Banco Santander recupera sus mejores relatos y semblanzas en 'El alma de los muertos'

25 junio, 2021 09:32

Narrador, poeta, periodista, dramaturgo, diplomático, aprendiz de ebanista, traductor… Alfonso Hernández-Catá (1885-1940) nació casi a su pesar en Aldeadávila de la Ribera, un pueblo de Salamanca, hijo de un teniente coronel del ejército español y de una cubana de familia de ideas anticoloniales. Tres meses después regresó a Cuba para no volver hasta la temprana muerte del padre, cuando su madre le envió al Colegio de Huérfanos de Militares de Toledo: ingresó en 1901, con 16 años, pero no tardó en fugarse con unos compañeros a Madrid, para sumergirse en la vida bohemia. De nuevo en su isla en 1905, dos años después lograba la nacionalidad cubana y comenzaba a publicar sus primeros relatos.

Su primer libro, Cuentos apasionados, apareció en 1907, aunque tras dedicarse a la ebanistería y la traducción, acabó embarcándose en la carrera diplomática: cónsul de segunda clase en Le Havre, Birmingham y Santander, en 1913 estrenó con su amigo y cuñado Alberto Insúa su primer drama, El amor tardío. Seis años después, compaginando estrenos, relatos y colaboraciones en Prensa, lo encontramos convertido ya en cónsul de primera clase en Madrid. Es 1918, y sus escritos sobre la guerra de África enojan al gobierno español, que exige su inmediata destitución… Trasladado a Le Havre y Lisboa, acaba regresando a España.

Pasión bohemia

Panamá, Chile y Brasil fueron otras etapas de su azarosa carrera diplomática, que terminó trágicamente en 1940, al fallecer en un accidente aéreo en Río de Janeiro, siendo embajador en Brasil. A su muerte, su amigo Stefan Zweig lo retrató así: “Para sentirse dichoso había de sentir dichosos a cuantos le rodeaban. No podía vivir si no era en medio de la gran cordialidad humana, y dondequiera que se hallase, creaba en rededor suyo una atmósfera limpia y bienhechora”. Con su muerte, lamentó, “hemos perdido la credulidad y la confianza”.

Olvidado en España desde hace décadas, la Fundación Banco Santander acaba de editar en su colección Cuadernos de Obra Fundamental El alma de los muertos. Cuentos, bestiarios, haikus, semblanzas, en edición de Juan Pérez de Ayala, quien lo define para El Cultural como “un maestro del cuento, con una prosa que, como bien dijo Balseiro, contiene ‘una armonía sinfónica como de voz de mar’”. Fue además “el más cubano de los escritores españoles, mucho más que Ignacio Zamacois o Alberto Insúa, los otros dos escritores que estarían en el mismo caso y rango, y al mismo tiempo también es el más español de los escritores cubanos. Sentía Cuba y vivía en España”.

Un retrato caleidoscópico

Hasta llegar ese momento, el editor nos descubre el perfil literario y humano de Hernández-Catá desde su juventud, cuando fue “uno más de los jóvenes que llegaban a Madrid con el sueño de triunfar en el mundo de las letras, sin una peseta en el bolsillo”, viviendo la bohemia en toda su intensidad, hasta que logró la ayuda de Benito Pérez Galdós. Los malvados de la época aseguraban que en realidad el propio Hernández-Catá falsificó las cartas de recomendación del canario, y que era él mismo quien llamaba a las redacciones imitando el acento de don Benito, para interesarse por los escritos de su supuesto protegido.

"Hernández-Catá es el más cubano de los escritores españoles y al mismo tiempo el más español de los cubanos. Sentía Cuba y vivía en España"

A pesar de haber tenido que prescindir del teatro y de las novelas cortas, Pérez de Ayala ha procurado componer en este volumen un retrato “caleidoscópico para poder jugar con varios aspectos esenciales del autor”. Además, la selección de cuentos, el bestiario, los haikus, las crónicas o semblanzas sobre personalidades europeas y americanas, le permiten mostrar “las facetas más literarias del escritor y del periodista. Y al mismo tiempo, y como colofón al libro, su faceta más humana y de proyección personal pude cubrirla con el apéndice que cierra el volumen, las emocionadas palabras que Gabriela Mistral pronunció en el acto solemne de despedida al féretro del escritor en Río de Janeiro, antes de emprender rumbo hacia Cuba”.

“Maledicencias sin duda”, tercia Pérez de Ayala, para quien si algo caracterizó a Hernández-Catá fue “su simpatía, su optimismo y su buen carácter. Y no sería extraño que fueran estas cualidades las que le hicieran enfrentarse a las adversidades y las que, a la larga, le ayudaran a triunfar. Descontando, por supuesto, que sus calidades de escritor pronto le fueron haciendo un hueco en la prensa madrileña”, remata.

Cuentos para escuchar

Por si el descubrimiento de este excelente narrador postergado no fuese suficiente, la edición de El alma de los muertos se complementa con podcasts de alguno de sus cuentos… Se trata de una iniciativa de la Fundación Banco Santander que, como explica su responsable literario, Francisco Javier Expósito, pretende ofrecer los relatos que “pueden dar una muestra representativa del libro y nuestro autor.

“Hernández-Catá fue un maestro del cuento, con una prosa que posee una armonía sinfónica”, según Pérez de Ayala

En este caso se eligieron los que por su contenido y personajes, facilitan una dramatización que sorprende y mantiene el hilo del interés para el oyente, y que además, tienen una resonancia con la actualidad o con los valores del ser humano, como es el caso de ‘Marte’, donde Catá abjura de cualquier tipo de violencia tras su experiencia de la Primera Guerra Mundial, o ‘A muerte’, donde se dirime el conflicto entre un hombre y una máquina que cobra vida, que nos remite a la Inteligencia Artificial… También está el lado sombrío del ser humano, que vemos todos los días, como en ‘La hermana’ o ‘El crimen de Julián Ensor’… y luego el amor a la naturaleza de Catá en su Bestiario o su lirismo sereno en sus Haikus”.

Aunque en principio no está prevista la aparición de un segundo volumen con su teatro o sus novelas breves, tan populares en su tiempo, Juan Pérez de Ayala nos confiesa que le gustaría volver a trabajar sobre Alfonso Hernández-Catá. “Por supuesto”, subraya, “buscar su correspondencia entre los archivos españoles para una posible publicación futura sería un trabajo tremendamente apetecible”