Usea Lahoz

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Letras

Las ilusiones perdidas de Use Lahoz

El escritor recoge en 'Jauja', una novela psicologista con tintes de drama rural, el primitivismo brutal de la posguerra española

14 enero, 2020 02:31

Jauja. Use Lahoz.

Destino. Barcelona, 2019. 464 páginas. 19,90 €. Ebook: 9,99 €

Desde hace tiempo, la novela española vive la pacífica coexistencia de las más alejadas opciones: denuncia social, intimismo, exploración psicológica, ruralismo, vanguardismo, relato tradicional… Todo se encuentra en nuestros narradores actuales y Use Lahoz (Barcelona, 1976) se permite, en el presente panorama de dispersión temática y formal, enraizarse en el drama rural, corriente que parecía amortizada para siempre. Hay que remontarse al Cela de Pascual Duarte o al exagerado Luis Landínez de Los hijos de Máximo Judas para encontrar una novela que exhiba el primitivismo brutal de los pueblos miserables con tanto énfasis como Jauja. El retorno a las tintas más escabrosas del tremendismo de la alta posguerra tiene, sin embargo, en Use Lahoz un sesgo novedoso. En las novelas de los años cuarenta la vida elemental de los pueblos ajenos al progreso quedaba encerrada en sus límites geográficos. Jauja, en cambio, enlaza una existencia al margen de la historia con el pálpito de la modernidad y del futuro. Aquélla se emplaza en Valdecádiar, aldea aragonesa imaginaria que el autor ya había recreado en La estación perdida, localizada en Barcelona.

El engarce de ambos espacios se debe a la noticia que Rafael lleva a su amiga de infancia María Broto, actriz en su primera plenitud y éxito, de que su padre putativo, Teodoro, de quien ella nada sabía desde hace veinte años, ha muerto. Rafael la convence para que vaya al entierro y la ida y vuelta del rapidísimo viaje en coche sirve de esqueleto argumental. En unas pocas horas, al hilo de varias evocaciones y de una madeja de testimonios, se reconstruye una historia de enconadas desavenencias familiares y de terribles comportamientos colectivos que se remonta a medio siglo atrás. Use Lahoz acumula abundantes sucesos espeluznantes que muestran el lado salvaje de la condición humana y lo hace con total entrega a procedimientos del melodrama folletinesco.

Use Lahoz acumula abundantes sucesos espeluznantes que muestran el lado salvaje de la condición humana

En el centro de tal ovillo de barbaridades sitúa el autor una espesa novela psicologista que muestra la conflictividad de unas almas dolientes y enfermas: María, abandonada por la madre y víctima de una traumatizante historia familiar; Teodoro, atenazado por sus orígenes e inclinación sexual; Pablo, aturdido protector y amante de Teodoro. Son personajes complejos que arrastran la carga de duras experiencias, todo ello articulado en torno a un motivo central, el que declara el título de la novela mediante la voz coloquial “jauja”. Estos seres desvalidos anhelan prosperidad y abundancia, incluso creen a ratos poseerlas, pero la vida les ofrece todo lo contrario, carencias, dolor y penurias. De tal modo, la novela ofrece una cerrada impresión de fracaso y derrota.

La emocionante idea motriz de Jauja no logra, sin embargo, cuajar en una buena novela. El autor acumula un exceso de personajes arquetípicos de la maldad superlativa, la recarga de anécdotas extremas y abusa de notas efectistas. Tampoco la prosa alcanza el rigor exigible. Estos déficits ensombrecen un par de grandes méritos: la destreza para que el relato avance con ritmo perfecto entre continuos saltos temporales y el sugestivo paralelismo entre los dilemas de María y el papel que representa en la comedia de Chéjov El jardín de los cerezos.