Socorro-Venegas-2

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Letras

La memoria donde ardía

Socorro Venegas habla en estos relatos del principio de la maternidad, comúnmente entendida desde la duda o la adversidad

10 septiembre, 2019 04:20

Socorro Venegas

Páginas de Espuma. Madrid, 2019. 112 páginas. 14 €. Ebook: 5,99 €

El cuento es un género que tiene muchos adeptos. Algunos se prueban en él para iniciarse en la escritura muy probablemente por su brevedad, pero aunque no requiere el esfuerzo de una novela, no es, como a priori pudiera parecer, una especie literaria fácil. Al contrario, exige mucha destreza precisamente por su concisión, que obliga a utilizar un lenguaje depurado y a condensar el mensaje. Por ello, en un relato corto es tan importante lo que se dice como lo que solo queda sugerido, y no todos los escritores son capaces de ajustarse a este código.

Socorro Venegas (San Luís de Potosí, México, 1972) sí lo es. La memoria donde ardía es su cuarto libro de cuentos (antes había publicado La risa de las azucenas, 1997; La muerte más blanca, 2000 y Todas las islas, 2002), y en él muestra su pericia con el género. La obra está formada por diecinueve relatos, algunos muy breves aunque no llegan a ser minicuentos, distintos en su perspectiva narrativa. La autora escribe desde un lirismo no disimulado y presenta unas historias que conmueven al lector mientras le invitan a la reflexión. En el libro, Venegas habla casi siempre de la memoria. Lo hace, además, sobre un tiempo que sus personajes vivieron en el conflicto, muy frecuentemente desde la impureza de los sentimientos. Y describe circunstancias difíciles que sus criaturas sobrellevan con una fragilidad que asombra y enternece.

Muchos de estos cuentos se detienen en la infancia y presentan a niños solos, víctimas de malos tratos, obligados a cuidar de un padre que bebe mientras tratan de huir de una madre que amenaza, también inmersa en una realidad desordenada; niños sin espacio propio, que llevan la ropa sucia, que son discriminados por otros y que recuerdan sus tristes vidas desde el adulto en el que se han convertido; niños pobres, enfermos, niños que mueren; niñas que son violadas y madres que se suicidan. Otros relatos tratan del principio de la maternidad, comúnmente entendida desde la duda o la adversidad. Para algunas mujeres, el feto es un pez que nada en sus entrañas y que amenaza con devorarlas, alguien que, en el momento de nacer, pelea por "romper los diques que lo habían contenido sin amor".

Para otras, el niño representa el vacío que dejó en su cuerpo grávido, el recuerdo melancólico de un navegante que se contorsionaba dentro, en un caracoleo infinito. Hay madres que recuerdan la depresión posparto, una oquedad invisible para los demás, y que tienen pensamientos innombrables hasta que llega, casi de súbito, el reconocimiento en el amor del hijo. Otras recrean el dolor que no cesa después del alumbramiento, el de la lactancia, un dolor físico y espiritual que pesa como una culpa. En su libro, lleno de sobreentendidos, Venegas escribe desde lo poético y explora la fragilidad de los sentimientos. Por eso, a veces también duele.