Image: Luis Goytisolo: “La buena literatura siempre será leída, por extensa y compleja que sea”

Image: Luis Goytisolo: “La buena literatura siempre será leída, por extensa y compleja que sea”

Letras

Luis Goytisolo: “La buena literatura siempre será leída, por extensa y compleja que sea”

El escritor comparte sus impresiones tras ser galardonado con el Premio Nacional de las Letras 2013

14 noviembre, 2013 01:00

Luis Goytisolo. Foto: Domenec Umbert.

Según su agenda habitual, Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) debería haber estado en Madrid en el momento de enterarse de que había sido distinguido con el Premio Nacional de las Letras. En lugar de eso, la noticia le ha pillado en su residencia rural de Tarragona, rodeada de bosques y cascadas. Su estancia allí se ha prolongado por las labores de restauración de un molino de origen romano de la finca, que "estaba hecho un desastre" y que está sacando a flote la vocación frustrada del escritor: la de arquitecto.

El autor de Antagonía, su obra cumbre, se ha montado en el AVE hacia Madrid, no sin antes atender por un momento el flujo creciente de llamadas de amigos y periodistas, hasta que ha desconectado el teléfono en el momento de subir al vagón.

Ya en la capital, Goytisolo ha comparecido para dar sus primeras impresiones sobre un premio que agradece sin aspavientos, con la serenidad que le caracteriza. De entrada, apunta un detalle, la única objeción que puede hacerle al premio: "En vez de llamarse Premio Nacional de las Letras Españolas, debería llamarse de las Letras de España", corrige. Por no crear confusiones, ya que en las "letras españolas" se incluyen también, indica, los escritores hispanoamericanos, y la denominación que él propone reconoce mejor al resto de lenguas del Estado, cuyos escritores también optan al premio.

Expuestas sus matizaciones, Goytisolo ha ido exponiendo, al hilo de las preguntas de la prensa, sus reflexiones sobre su obra, su estilo y sus proyectos futuros. Consciente de practicar una literatura de difícil lectura, renuncia a rebajar su prosa en aras de una mayor popularidad: "Nunca he sido un bestsellero. Escribo para mí mismo y para la gente a la que le gusta lo que yo escribo, que sé que existe". Y lo hace en una época que no es la más propicia para la literatura exigente: "No es el mejor momento de este tipo de literatura, como expliqué en el epílogo de La naturaleza de la novela (2013), pero a pesar de ello hoy se siguen leyendo obras escritas en idiomas que han desaparecido, como el griego arcaico, por ejemplo".

"La lectura de la novela depende mucho de los hábitos sociales y en los últimos 25 años han cambiado enormemente", continúa. "Todo el tiempo que se aplica a las pequeñas pantallas que nos rodean se sustrae de la lectura del libro tradicional". Otro factor importante, explica, es el ritmo acelerado que hoy domina la vida, con su gramática de mensajes cortos y microrrelatos. Pero, en definitiva, "la buena literatura siempre será leída, por extensa y compleja que sea".

Pero, en realidad, el escritor no piensa que su novela sea tan compleja como dicen. "Todo se entiende perfectamente, pero es cierto que el lector tiene que cooperar para captar la ironía, por ejemplo", un elemento muy presente en su estilo desde Antagonía, asegura.

Ese estilo se ha ido fraguando con el paso de los años, como es lógico. Cuando ganó el Premio Biblioteca Breve en 1958 por Las afueras, cuenta que recibió muchas felicitaciones, entre ellas las de Delibes, Cela y Martín Gaite. "Sin embargo, aún no era yo", confiesa.

Su estilo por aquella época se parecía mucho al "realismo objetivo" de Hemingway y Pavese: "Utilizaba enunciados fríos y objetivos sin intervenir en el relato, dando todos los datos al lector para que él los interpretara. Fue en Antagonía, recuerda, donde comenzó a esculpir su estilo propio.

Aún conserva Goytisolo los trozos de papel higiénico en los que empezó a gestarse su magnífica tetralogía. Era un preso político de la cárcel de Carabanchel. Los reclusos se pusieron en huelga de hambre -"la seguí, aunque no estaba de acuerdo"- y les confinaron en celdas de aislamiento siete días por cada uno de ayuno. Para él fueron "35 días de bendito aislamiento total". El silencio facilitó la concentración y el escritor fue tomando notas de ideas que llevaban ya bastante tiempo circulando en su mente.

Actualmente, Goytisolo anda enfrascado en la escritura de un ensayo largo sobre la novela y el inconsciente, un texto destinado a un público más amplio que el anterior, que será de interés también para psicólogos y psiquiatras, espera su autor.

Igual que propone la denominación "Premio de las Letras de España", Goytisolo rechaza la etiqueta "escritor catalán" con que a veces le califican los medios, y lo hace por respeto a los autores que escriben en catalán: "Yo no sabría escribir ni una línea en catalán, ni siquiera lo hablo bien", confiesa el autor de El lago en las pupilas. Es ajeno por completo a las polémicas que suscita la cuestión independentista, pues sus relaciones sociales se concentran en la parte de la semana que pasa en Madrid, pero esto no le impide advertir que se trata, como en otras décadas -y pone de ejemplo el ambiente previo a las Olimpiadas-, de "una burbuja que acabará pinchándose".