Image: Fallece Vicente Palacio Atard, pionero de los estudios contemporáneos

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Fallece Vicente Palacio Atard, pionero de los estudios contemporáneos

El historiador fue maestro de varias generaciones de licenciados en la materia

El Cultural
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El historiador Vicente Palacio Atard.

Cuando en el año 2000 Vicente Palacio Atard impartió una conferencia en Santa Cruz de Tenerife cifró en una frase la clave de su trayectoria intelectual y de su idea de nación: "la vuelta a los nacionalismos menores es un retorno hacia la aldea, es una respuesta ante la perspectiva del ecúmene. El mundo va hacia unidades superiores y esto nos da un poco de miedo; es verdad que ahí perdemos un poco de nuestra identidad". Miembro de la Real Academia de Historia, catedrático emérito de la Universidad Complutense y autor de una dilatada obra a lo largo de siete décadas, Palacio Atard murió ayer en Madrid a los 93 años.

Nacido en Bilbao en 1920, desarrolló tanto en sus libros como en su actividad como maestro de historiadores una labor historiográfica centrada en la idea de España. En obras como Política italiana de Carlos III (1944), Derrota agotamiento, decadencia en la España del siglo XVII (1949), Cinco historias de la República y la Guerra (1973) o La España del siglo XIX. 1808-1978 (1978) mostró su versatilidad pues sus intereses desbordaban los encasillamientos de la disciplina.

Recuerda el también académico de la Historia Luis Ribot cómo Palacio Atard, "con su sólida formación, fue un pionero y un maestro en los estudios de la época contemporánea en España, a los que llegó tras sus trabajos sobre el XIX. Y en un período difícil, como el Franquismo, en el que no era sencillo investigar los tiempos más recientes".

Doctor Honoris Causa por diversas universidades de nuestra geografía, fue premio Menéndez y Pelayo, premio Nacional de Historia y miembro de la Real Academia Española. Formó parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto de Estudios Madrileños y en 1986 recibió un homenaje de sus compañeros junto a Jose María Jover. Pero la impronta de Palacio Atard es especialmente poderosa en las sucesivas generaciones de estudiantes formados en sus clases: Emilio de Diego, Luis Miguel Enciso, María Dolores Gómez Molleda, Asunción Burgoa, Antonio Fernández, Luis Álvarez, José Luis Martínez sanz, Estíbaliz Ruiz de Azúa...

Toda una vida de ejemplar actividad docente que él resumió así: "Pocas cosas he pretendido yo enseñar en las aulas de la Universidad, como no sean estas tres que a continuación declaro: una, los límites de nuestros conocimientos, que a la vez nos obligan a reconocer la humildad de la sabiduría; otra, el respeto a los hombres que fueron protagonistas del pasado, remoto o próximo, y cuyas pasiones, actos y pensamientos hemos de intentar comprender ‘sine ira et studio'; y, por fin, estudiar la historia con independencia de criterio, aunque con rigor exigente en el método de trabajo; a investigar en ella arropándose en una sana disposición de espíritu".