Image: Fascinación por Ricardo III, ¿el monarca despiadado?

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Fascinación por Ricardo III, ¿el monarca despiadado?

El monarca ha inspirado un retrato de Tomas Moro, una obra de Shakespeare y hasta la exitosa saga Juego de tronos

4 febrero, 2013 01:00

Laurence Olivier, en la piel de Ricardo III en la versión cinematográfica dirigida y protagonizada por él en 1955.

La ambición por el poder y la ausencia de escrúpulos para conseguirlo. Ricardo III encarna a la perfección ese perfil clásico en el laberinto de las monarquías del Viejo Continente. Un material demasiado estimulante como para dejarlo escapar. Así lo debió pensar William Shakespeare cuando leyó Historia Richardi Tertii, el retrato que Tomás Moro hizo de este monarca contrahecho y sediento de honores. A partir de este texto, y de las Chronicles (1587) de Holinshed, el genio de Strafford-upon-Avon escribió (entre 1591 y 1592) Vida y muerte del rey Ricardo III.

A Shakespeare le fascinó esta figura. La obra dedicada a ella es su pieza teatral más larga, sólo superada por Hamlet. La trama se ambienta en la guerra de las Dos Rosas, de la que sale derrotado y supone un cambio de dinastía al frente de Inglaterra. Los York, a los que él pertenece, pierden en el campo de batalla ante Enrique VII, de los Tudor. "Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo", lamenta desconsoladamente en la Batalla de Bosworth. La primera representación de la que se tiene constancia se produjo el 17 de noviembre de 1633, con presencia del rey Carlos I y la reina Enriqueta María. En España gozó de un tremendo éxito en el siglo XIX. En los últimos años la han levantado en nuestras tablas directores como Álex Rigola y Angélica Liddell. Hace apenas unos meses abría el Festival de Teatro de las Autonomías, esta vez en la propuesta del grupo teatral La Atalaya, dirigido por Ricardo Iniesta. Y en 2009 tuvimos la oportunidad de ver por aquí a Kevin Spacey en la piel del rey británico, dirigido nada menos que por Sam Mendes.

La avidez de poder y la despiadada conducta de Ricardo III, acuñada por el potente binomio Moro-Shakespeare, queda en entredicho por Josephine Tey en La hija del tiempo (recientemente reeditada por RBA). La novelista rebate la tesis de ambos pesos pesados, negando algunos de los asesinatos presuntamente cometidos por el monarca británico para alcanzar sus objetivos.

En el cine son diversas las versiones de la obra de Shakespeare. La más celebrada hasta la fecha fue la protagonizada y dirigida por Laurence Olivier en 1955. En 1996 fue Richard Loncraine quien la llevó a la gran pantalla con el respaldo de la crítica. En Berlín, de hecho, se llevó el Oso de Plata a la mejor dirección, por una película que contaba en su reparto con Sir Ian McKellen, Annette Bening, Jim Broadbent, Robert Downey Jr., Nigel Hawthorne, Kristin Scott Thomas. Y como dato curioso hay que apuntar que la célebre saga de Juego de tronos está inspirada en la enrevesada guerra de las Dos Rosas.