Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante una visita a la planta de GSK.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante una visita a la planta de GSK. Gobierno de España.

Macroeconomía

España se juega el suministro de gas y 60.000M al año en comercio e inversión: Sánchez mantiene su pulso con Trump

El presidente de Estados Unidos decide romper relaciones comerciales con España.

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Las claves

Donald Trump amenaza con cortar todo el comercio con España tras el veto español al uso de las bases de Rota y Morón para la ofensiva de EEUU en Irán.

La ruptura comercial pondría en riesgo más de 61.000 millones de euros en intercambios comerciales e inversiones entre ambos países.

España depende de EEUU para la importación de gas natural licuado, crudo y productos de defensa; sectores como agroalimentario, cerámica y acero serían gravemente afectados.

El Gobierno español asegura contar con recursos para contener impactos y diversificar suministros, mientras persisten las tensiones diplomáticas por el gasto en defensa y política exterior.

Amenaza sin precedentes para la economía española. Donald Trump, presidente de Estados Unidos (EEUU), afirmó este martes que "va a cortar todo el comercio con España".

Una amenaza del principal residente en la Casa Blanca que llega después de varios desencuentros con el Gobierno liderado por Pedro Sánchez. La gota que ha colmado el vaso de Trump ha sido el veto español a que la aviación de EEUU use las bases de Rota y Morón para su ofensiva contra Irán.

Por ahora, el Ejecutivo español ha decidido mantener el pulso a la Casa Blanca. Fuentes del Gobierno aseguran que cuentan "con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar cadenas de suministro".

A falta de conocer cómo puede ejecutar su intención de suspender el comercio entre EEUU y España (si es que lo hace), Trump deja en el aire 61.558 millones de euros en intercambios comerciales e inversiones.

Las exportaciones españolas a EEUU alcanzan, anualmente, los 16.716 millones de euros. Por otro lado, lo que España compra a las empresas estadounidenses supera los 30.174 millones.

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Además, están las inversiones que las empresas estadounidenses han hecho (y hacen) en España, y viceversa. Suman unos 15.000 millones de euros.

Hasta septiembre de 2025, la inversión neta procedente de Estados Unidos en empresas y patrimonios españoles sumó 5.573 millones de euros. No hay datos de cierre de año, pero todo apunta que se superó la cifra de 2024, cuando las inversiones made in USA se quedaron en los 5.641 millones.

Por otro lado, las inversiones netas españolas en EEUU superaban, hasta septiembre, los 3.000 millones de euros. En este caso, todo parece indicar que se van a quedar muy por debajo de la cifra que se acumuló en 2024, con más de 9.000 millones de euros.

De llevar Trump sus amenazas al extremo, España perdería el mercado estadounidense, el sexto destino internacional de las exportaciones españolas y el primero fuera de Europa. Sin embargo, también perdería a su quinto principal vendedor.

España tiene una alta dependencia de EEUU en hidrocarburos y en aeronáutica. Y, especialmente, en gas natural licuado (GNL).

Con los últimos datos en la mano, el GNL de EEUU representa en torno al 30% de las importaciones totales de gas de España. El gigante americano es el segundo suministrador de gas de nuestro país, sólo por detrás de Argelia, informa Laura Ojea.

Además, EEUU es el primer suministrador individual de crudo de España. En 2025 lo fue por segundo año consecutivo, con hasta 214.000 barriles diarios. En valor, estas importaciones suman 4.900 millones.

Por otro lado, en gran medida, los programas de Defensa españoles también podrían verse afectados por la decisión de Trump.

España espera recibir en los próximos meses ocho helicópteros MH-60R de Lockheed Martin para la Flotilla de Aeronaves de la Armada, con entregas a partir de mediados de 2026, informa el equipo del Observatorio de Defensa de EL ESPAÑOL.

Paralelamente, Raytheon ha sido contratada por Estados Unidos para suministrar a España cuatro baterías del sistema antiaéreo Patriot, por 1.700 millones de dólares (1.445 millones de euros). Incluido el paquete de radares, lanzadores, centros de mando y equipos de entrenamiento. Su entrega está prevista a partir de 2030.

Además, en 2024 Washington adjudicó a Boeing casi 14 millones de dólares para el mantenimiento de los Harrier de la US Navy, Italia y España hasta 2028.

De igual manera, se firmó un segundo contrato de 12,6 millones con Technology Security Associates para modernizar el sistema de armamento de estos aparatos hasta 2029, trabajos que se realizarán en bases estadounidenses donde deberán desplazarse los aviones españoles.

Hace poco más de un mes, España también recibió luz verde de Estados Unidos para la compra de 1.420 millones de euros en sistemas y armas para las fragatas F-100. Estos buques serán sometidos a una importante actualización en los próximos años y en ella se incluye material de varias compañías de defensa del país estadounidense.

Veto a las empresas

Por otro lado, la amenaza trumpista también apunta a un veto a que las empresas estadounidenses tengan actividad en España.

Esto supondría que las multinacionales con origen al otro lado del Atlántico no podrían estar presentes en el mercado español. O tendrían muchos problemas diplomáticos o comerciales para hacerlo.

Un movimiento que tendría un importante impacto dadas las numerosas compañías estadounidenses que comercian, operan y producen en España. Un catálogo que va desde las tecnológicas a las farmacéuticas, pasando por las automovilísticas.

El nombre de potenciales ausentes asusta: desde Amazon y Google, hasta Pfizer, Lilly y J&J, pasando por Ford. De hecho hay quien apunta ya a que el adiós de BlackRock en Naturgy es fruto de la política de retirada de los intereses estadounidenses en España.

Nuestro país perderá fuentes de suministro y también sufrirá un destacado daño en sus exportaciones por la ruptura comercial.

Las ventas españolas en EEUU suponen el 12,3% de las ventas a territorios que no forman parte de la UE. Entre los productos españoles más vendidos en el mercado estadounidense se encuentran los derivados del petróleo o determinados aparatos eléctricos.

Sin embargo, son las empresas del agro, con 3.500 millones en ventas, las que más dependen de estas exportaciones. EEUU supone el mayor mercado no comunitario para los alimentos y las bebidas españolas, especialmente para el aceite de oliva (1.000 millones de euros en exportaciones) y el vino (390 millones).

Pero no son los únicos. Los sectores de la cerámica (especialmente fuerte en Comunidad Valenciana) y del acero (España es el octavo mayor vendedor de material en Estados Unidos) tiemblan ante la amenaza de la Casa Blanca.

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La CEOE se muestra cautelosa y a la espera de acontecimientos. "Hay profunda preocupación" en la patronal. E insisten en que "Estados Unidos es un país amigo y un socio fundamental".

Por ello, esperan que "el Gobierno sepa reconducir esta situación".

La decisión de Trump de cortar las relaciones comerciales con España tiene como origen una serie de importantes encontronazos entre la Casa Blanca y la Moncloa.

Todo empezó con las críticas del presidente de Estados Unidos a España por su gasto en Defensa. Cabe recordar que el objetivo de alcanzar el 2% del PIB que marca la pertenencia a la OTAN no se alcanzó hasta el año pasado.

Los enfrentamientos que se recrudecieron debido a la resistencia española de elevar su inversión en Defensa más allá de esta cantidad.

En la Cumbre de la Haya, celebrada en junio del año pasado, se acordó que los países OTAN tienen que llegar a un gasto en Defensa que llegue al 5% del PIB en 2035.

Pero el Gobierno de Sánchez la tildó de poco razonable. Y aseguró que no llegaría al nivel exigido en el acuerdo.

Sin embargo, todas las tensiones diplomáticas han saltado por los aires con los bombardeos de Irán. Concretamente, con el veto de Sánchez a que la aviación estadounidense pueda usar las bases de Rota y Morón para su ofensiva en Oriente Próximo.

La reacción de Trump fue, en una rueda de prensa este martes, amenazar con cortar "todos los negocios que tengan que ver con España" y deslizó la capacidad de imponer un embargo.

"Tengo derecho a detener todo lo que tenga que ver con España", insistió. "El Tribunal Supremo ratificó la capacidad de Trump para imponer un embargo", afirmó Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, presente en el acto

"España ha sido terrible. Le dije a Scott que cortara toda relación con España. Dijeron que no podemos usar sus bases. Podríamos usar sus bases si quisiéramos. Podríamos simplemente volar y usarlas. Nadie va a decirnos que no las usemos", señaló, enfadado.

"No queremos tratar con ellos. España no tiene absolutamente nada que necesitemos, salvo gente magnífica, pero no tienen un liderazgo magnífico", señaló sin mencionar expresamente a Pedro Sánchez.

Diversificar fuentes

Por ahora, el Gobierno de España aguanta el envite. Fuentes del Ejecutivo recuerdan que el país es "es una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EEUU, con quien mantenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa".

"Si la Administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la UE y EEUU", añaden.

Desde el Gobierno insisten en que "nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro".

En todo caso, "la voluntad del Gobierno de España es y será siempre trabajar por el libre comercio y la cooperación económica entre países, desde el respeto mutuo y el cumplimiento de la legalidad internacional. Porque lo que la ciudadanía pide y merece es más prosperidad, no más problemas".

La Comisión Europea, por su parte, afirmaba que velará por los "intereses de la UE" y que está "preparada para defender" los intereses de los Estados miembro como España.

En este sentido, lo que exige Bruselas a EEUU es que cumpla con el acuerdo comercial (y arancelario) cerrado el año pasado... También con España.

Ahora mismo, la economía española (y el comercio con Estados Unidos) pende de un hilo.

El senador que 'atiza' a Sánchez

En la política estadounidense, especialmente en todo lo que rodea el entorno MAGA cercano al presidente republicano Donald Trump, a menudo suceden giros inesperados. El caso de Lindsey Graham es uno de los más llamativos.

La reacción de Graham ha sido la más virulenta desde la administración Trump por el rechazo de España a que se utilicen sus bases en territorio español para realizar maniobras en la guerra de Irán, alejándose de la postura mantenida por las democracias occidentales.

El congresista republicano ha respondido a la decisión del Ejecutivo español con duras críticas hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Le ha acusado de exhibir debilidad política al no respaldar a Washington, y avisa de que la actitud española impactará en la percepción de Estados Unidos sobre sus socios europeos.

El senador, veterano en cuestiones de política exterior, se mostró duro en sus redes sociales con el Ejecutivo encabezado por Sánchez.

En un largo mensaje, afirma que a su juicio, el Ejecutivo presidido por Sánchez ha "perdido el rumbo" y muestra una disposición escasa a condenar al régimen iraní, mientras dedica críticas a Estados Unidos y su "Operación Furia Épica".

El tema de Rota y Morón le toca especialmente a Graham. En su texto, recuerda su trabajo en las bases estadounidenses en territorio español durante los años 80, a la vez que señala la postura del gobierno español con una línea blanda respecto al régimen iraní.

Los aviones cisterna que no han podido usar las bases españolas han sido desplazados a otras bases estadounidenses en suelo europeo.

A la vez que señala su rechazo al Ejecutivo español, Graham muestra en sus mensajes sus deseos de que se produzca un cambio político en España. "Espero que el actual Gobierno español sea una aberración, no la norma", ha señalado.

En paralelo, Graham hace referencia a su "admiración" hacia el pueblo español y a la posición de anteriores gobiernos, que se situaron junto a EEUU en otras operaciones militares.