Image: La hora de Gandhi

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Letras

La hora de Gandhi

Ramin Jahanbegloo repasa la vida de Gandhi en un libro prologado por el Dalai Lama

26 noviembre, 2012 01:00

Ramin Jahanbegloo. Foto: Carlos Miralles.

Ramin Jahanbegloo, uno de los filósofos más influyentes del panorama intelectual iraní, analiza en 'La hora de Gandhi' (Galaxia Gutenberg) la actualidad del pensamiento del político indio. La posibilidad de pasar de una situación política injusta a otra más democrática de manera pacífica y sin violencia, como promulgaba Gandhi, el debate entre el concepto moderno de soberanía y una visión alternativa del poder son algunos de los aspectos que analiza en el libro. A continuación se puede leer el prólogo, escrito por el Dalai Lama.


Mahatma Gandhi ha sido una fuente de inspiración para mí desde que era niño en el Tíbet. Fue un gran ser humano que entendió muy bien la naturaleza humana. Se esforzó todo lo que pudo por fomentar el desarrollo integral de los aspectos positivos de las capacidades humanas y por reducir o dominar las negativas. Por todo ello, me parece sumamente alentador saber que, a través de sus obras y palabras, su vida continúa siendo hoy en día una fuente de inspiración en un mundo en plena evolución.

La adopción de la ahimsa, o no violencia, por Mahatma Gandhi en la lucha por la libertad de India me ha inspirado profundamente. Por consiguiente, la he puesto en práctica en mis propios esfuerzos por restablecer los derechos humanos y las libertades fundamentales de los tibetanos. Además, admiro la simplicidad de la forma de vida de Gandhiji. Aunque era un experto en el saber occidental moderno, continuó siendo indio y vivió una vida sencilla de acuerdo con la antigua filosofía india. Y lo que es más, Gandhiji conocía los problemas de la gente corriente.

Me considero discípulo de Mahatma Gandhi. Creo que cultivar la no violencia y la compasión forman parte de mi propia práctica diaria, no porque sean algo santo o sagrado, sino porque tienen una utilidad práctica para mí. Cultivar la no violencia y la compasión me produce una gran satisfacción; me da una paz que me brinda un espacio para mantener relaciones sinceras y auténticas con otras personas. Una de las cosas más importantes de las que debemos ser conscientes es que la felicidad humana es interdependiente. Nuestro futuro de éxito o felicidad está muy relacionado con el de los otros. Así pues, ayudar a los demás o tener en cuenta sus derechos y necesidades no es, en realidad, solo cuestión de responsabilidad, sino que afecta a nuestra propia felicidad.

Otro aspecto importante del legado del Mahatma es su insistencia en la importancia de la verdad. Su práctica de la no violencia dependía absolutamente del poder de la verdad.

Cuando exploramos lo que él llama «la hora de Gandhi » de la política, Ramin Jahanbegloo sugiere formas de transformar la hostilidad en amistad en la política contemporánea y desafía la noción de que no hay espacio para la acción no violenta en los asuntos públicos musulmanes. Explora cómo conservar la pasión en la política, al mismo tiempo que se profundiza y se amplía el grado de responsabilidad en las cuestiones políticas.

Una de las ideas fundamentales de Gandhiji es que el verdadero sujeto de los asuntos políticos es el ciudadano y no el Estado. Por eso tenía tanta importancia para él la cuestión del «deber». A partir de estas ideas, Gandhiji consiguió que el antiguo concepto indio de ahimsa fuera pertinente en un contexto democrático y cívico contemporáneo. El anhelo constante de no violencia del ser humano en la búsqueda de un cambio positivo ilustra su éxito en la actualidad.

En el presente libro, el autor analiza hasta qué punto una mayor democratización de los foros de decisión mundiales y la introducción del concepto de no violencia en los principios modernos de soberanía son objetivos interrelacionados y que se refuerzan mutuamente. Su conclusión es que las ideas de Gandhiji van en contra del pensamiento dominante entre los políticos de todo el mundo, que tienden a confiar en la utilización de la fuerza, y demuestra que la práctica de la no violencia es la única base fiable para lograr una paz estable en el mundo.

El Dalai Lama
2 de octubre de 2011