La Gran Pirámide de Keops en una foto de archivo. A la derecha, medición de campo realizada en las cámaras de alivio de la pirámide. Foto: Asem Salama et al./Scientific Reports

La Gran Pirámide de Keops en una foto de archivo. A la derecha, medición de campo realizada en las cámaras de alivio de la pirámide. Foto: Asem Salama et al./Scientific Reports

Arqueología

Un estudio revela por qué la gran pirámide de Keops ha resistido los terremotos mejor que las demás

Según la investigación, su extraordinaria resistencia se debe a una frecuencia de vibración propia, a la concentración de su masa cerca de la base y a una geometría muy estable.

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F. D. Quijano
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La Gran Pirámide de Keops se terminó de construir hace unos 4.600 años. Desde entonces, ha soportado terremotos —entre ellos uno en 1847, con una magnitud estimada de 6,8, y otro en 1992, de magnitud 5,8— sin padecer daños importantes en su exterior ni en su interior. Sin embargo, hasta ahora había pocas pruebas que explicaran la extraordinaria resistencia de la estructura.

Un estudio recién publicado en Scientific Reports concluye que la Gran Pirámide de Keops presenta una frecuencia de vibración propia claramente diferente de la del terreno que la rodea, un factor que podría haber contribuido a esa resistencia.

El equipo encargado de la investigación, encabezado por Asem Salama, analizó el comportamiento dinámico y sísmico de la pirámide mediante 37 mediciones de ruido ambiental en distintos puntos del monumento y del suelo circundante, usando la técnica HVSR, un método no destructivo muy empleado en geofísica y conservación patrimonial.

Los resultados muestran que la mayoría de los puntos interiores presenta frecuencias fundamentales entre 2,0 y 2,6 Hz, con una media aproximada de 2,3 Hz, mientras que el terreno de Guiza se sitúa en torno a 0,6 Hz.

Esa diferencia es clave. Cuando suelo y edificio comparten frecuencias parecidas, la posibilidad de resonancia aumenta y, con ella, el riesgo de daños durante un seísmo.

Diagrama de la estructura interior de la gran pirámide, publicado en el estudio. Imagen: Asem Salama et al./Scientific Reports

Diagrama de la estructura interior de la gran pirámide, publicado en el estudio. Imagen: Asem Salama et al./Scientific Reports

En este caso, la separación entre ambas respuestas dinámicas sugiere un menor peligro de amplificación coincidente, algo que podría haber contribuido a la sorprendente supervivencia de la pirámide tras numerosos terremotos registrados en la zona.

Al evaluar cómo la estructura de la pirámide amplificaba las vibraciones procedentes de la roca madre, los autores detectaron que no hubo amplificación en la Cámara Subterránea, excavada directamente en la roca.

El factor de amplificación aumentó en general con la altura y alcanzó su máximo en la Cámara del Rey, donde las vibraciones se amplificaron en un factor de 4,0 respecto al nivel de la roca madre.

Sin embargo, en las Cámaras de Alivio situadas justo encima de la Cámara del Rey, el factor de amplificación descendió a 3,0. Los autores sugieren que esto podría reducir el riesgo de que la actividad sísmica dañe la Cámara del Rey, en línea con teorías modernas que sostienen que las Cámaras de Alivio ofrecían protección estructural a la Cámara del Rey.

Mediciones de campo realizadas en las cámaras de alivio de la Gran Pirámide. La inscripción visible conmemora el descubrimiento de las cuatro cámaras superiores por arqueólogos occidentales en 1837. Foto: Asem Salama et al./Scientific Reports

Mediciones de campo realizadas en las cámaras de alivio de la Gran Pirámide. La inscripción visible conmemora el descubrimiento de las cuatro cámaras superiores por arqueólogos occidentales en 1837. Foto: Asem Salama et al./Scientific Reports

Según los autores, los resultados encajan con una arquitectura que distribuye bien las cargas y reduce la torsión, gracias a la gran masa cercana al suelo y a una geometría estable.

Además, el hecho de haber sido construida sobre una roca dura, caliza, también disminuye el riesgo asociado a la actividad sísmica.

Los investigadores matizan, no obstante, que sus datos no demuestran una intención sísmica explícita por parte de los constructores del Antiguo Egipto. La hipótesis más prudente es que la combinación de roca dura, base ancha y forma piramidal generó una estructura especialmente resistente a las vibraciones del subsuelo.

Comparación con Kefrén y Micerino

La comparación con las otras dos grandes pirámides de Guiza ayuda a poner en contexto la resistencia de Keops. La de Keops es la mejor estudiada en este trabajo y, además, la que presenta una relación más clara entre geometría, base ancha, masa concentrada en la parte inferior y respuesta sísmica separada de la del terreno.

La pirámide de Kefrén también ha soportado terremotos a lo largo de los siglos. Ha tenido pérdidas de revestimiento y alteraciones en elementos externos, aunque no ha sufrido daños estructurales graves en el núcleo. En términos generales, su comportamiento histórico ha sido similar al de Keops: mucha resiliencia global, pero con afecciones localizadas en las capas exteriores.

La pirámide de Micerino, más pequeña, ha mostrado una vulnerabilidad algo mayor en episodios sísmicos recientes. En el terremoto de 1992 se registraron desprendimientos visibles de piedras, y este monumento ha sido tradicionalmente considerado más sensible por su menor escala y por su revestimiento de granito en la base y caliza en las partes superiores.