Gemma Cuervo en el Teatro María Guerrero de Madrid. Foto: A. Pérez Meca / Europa Press

Gemma Cuervo en el Teatro María Guerrero de Madrid. Foto: A. Pérez Meca / Europa Press

Teatro

Gemma Cuervo, actriz de la última época dorada del teatro español

Brilló como intérprete entre los años 50 y 80, cuando los actores impulsaban compañías de repertorio o emprendían proyectos propios e independientes sobre los escenarios.

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Gemma Cuervo hizo cine y televisión, pero donde brilló como actriz de atractivo innegable fue en la última época dorada del teatro español, la que va de finales de los años 50 hasta la década de los 80, cuando los actores marcaban el paso del teatro bien integrándose en las formaciones de repertorio que todavía existían o bien creando compañías independientes en las que arriesgaban su propio capital. Aunque su carrera cinematográfica no fue tan productiva como la teatral, nos lega un precioso testamento de su personalidad y estilo interpretativo en la mítica película El mundo sigue (1965), la joya de Fernando Fernán-Gómez.

Cuervo debutó a sus 23 años en el Teatro Español Universitario (TEU) de Barcelona y dos años después, tras estrenar con Marsillach y Amparo Baró en el Lara la comedia Harvey (de la irlandesa Mary Chase), pasó a ser primera actriz de la compañía Lope de Vega de José Tamayo, una de las grandes donde coincidió con una extensa e intergeneracional nómina de intérpretes de grandes nombres y actores de reparto. Justamente representando Un soñador para un pueblo en 1959 conoció a Fernando Guillén con el que luego se casó y compartió escenario en muchos espectáculos venideros.

La compañía de repertorio de Tamayo fue escuela y entrenamiento para la actriz, alternó obras clásicas (Don Juan, Orestiada; El avaro…) y de autores contemporáneos (Dürrenmatt, Marquina, Casona) y fue tallando su estilo, dicción y temperamento teatral y pronto llamó la atención de otros directores: en los 60 colaboró con Alberto Closas (La tercera palabra, donde trabaja con María Luisa Ponte, Julia Caba Alba, Carola Fernán-Gómez), González-Vergel (Dinero), José Osuna (Alarma), Adolfo Marsillach (Águila de blasón) o Fernando Fernán-Gómez (El capitán Veneno, El pensamiento), entre otros.

Gemma Cuervo en 'El mundo sigue', de Fernando Fernán Gómez.

Gemma Cuervo en 'El mundo sigue', de Fernando Fernán Gómez.

La revolución del 68 atrajo las miradas de los más inquietos artistas y el matrimonio Guillén-Cuervo se lanzó un año después a crear una compañía de teatro confiados en el tirón del teatro existencialista francés (poco antes Cuervo ya había compartido escena con Nuria Espert en A puerta cerrada, de Sartre, bajo dirección de Marsillach). Montaron a Camus (El malentendido), a Sartre (Los secuestrados de Altona), también al vanguardista Pinter (La colección), entre otros. El experimento duró cinco o seis montajes aunque la actriz sostuvo luego algunas producciones en solitario. En total, ha intervenido en cerca de 50 montajes teatrales, siendo La Celestina una de sus últimas apariciones escénicas en 2011, bajo la dirección de Mariano de Paco.

De su temperamento y de su voz grave tan característica dan muestra una docena de películas, entre las que destaca la ya citada El mundo sigue. Ella declaró en alguna ocasión que confiaba que su papel en esta cinta impulsara su carrera en el cine, pero fue censurada y boicoteada comercialmente y apenas pudo verse. La trama de la película se ciñe al conflicto entre Cuervo con Lina Canalejas, dos hermanas antagonistas que representan dos personajes de moralidad opuesta, y que ellas interpretan brillantemente y donde Cuervo se exhibe con la violencia, elegancia y modernidad que le exige el papel.

La pequeña pantalla ha sido quizá la que más gratificaciones le ha dado en los últimos lustros de su carrera, permitiéndole papeles de anciana graciosa de tono costumbrista que le han prodigado fama y cariño entre nuevas generaciones de televidentes. Estos papeles se los debe a series tan populares como Médico de familia (1995), pero especialmente en La que se avecina (2007) y Aquí no hay quien viva (donde se hizo famosa con su simpática Vicenta Benito, una de las viejas del trío formado con Emma Penella y Mariví Bilbao).