Un momento de 'El escondido y la tapada' representado por la JCNTC. Foto: Mauro Testa

Un momento de 'El escondido y la tapada' representado por la JCNTC. Foto: Mauro Testa

Teatro

'El escondido y la tapada': la Joven CNTC sube a escena el Calderón más ligero y cómico

La filial de la Compañía Nacional de Teatro Clásico estrena esta divertida comedia de capa y espada con versión de Carolina África y dirección de Beatriz Argüello.

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Obra de capa y espada, El escondido y la tapada fue escrita por Calderón de la Barca entre 1635 y 1636, cuando ya había creado títulos similares como La dama duende o Casa con dos puertas, mala es de guardar.

Comedia de enredos, el dramaturgo trenzó en ella una historia ligera sobre el honor y el amor. Un juego de equívocos e identidades ocultas que la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico pone en escena ahora bajo la dirección de Beatriz Argüello y con versión de Carolina África.

No es la primera vez que la autora de El cuaderno de Pitágoras o Verano en diciembre se enfrenta a los versos del Siglo de Oro. Ya en 2023, África firmó la adaptación de Mañanas de abril y mayo, obra del madrileño que Laila Ripoll –actual directora de la CNTC– dirigió en el Fernán Gómez.

“Es verdad que a Calderón se le reconoce más por la hondura de sus dramas que por la comedia, donde uno piensa más en Lope, que tiene otro ritmo, una energía y un ingenio más frescos. En La dama duende había esa profundidad, pero El escondido y la tapada sorprende, es una obra más de enredo e intrépida”, comenta a El Cultural sobre esta pieza que podrá verse en el Teatro de la Comedia hasta el 26 de abril.

Ambientada en la noche madrileña, en una especie de caja de muñecas –escenografía de Alessio Meloni– y con una estética inspirada en las pinturas de Velázquez –con vestuario de Ikerne Giménez–, El escondido y la tapada nos devuelve a un Calderón crítico con las normas y el control masculino sobre las mujeres.

“A Calderón se le reconoce más por sus dramas que por su comedia, pero aquí sorprende”. Carolina África

“Aunque expresan su obediencia al padre o al hermano están luchando por defender sus impulsos y sus deseos. Ellas se buscan la vida para poder librarse de los yugos del honor. Yo eso lo potencio. Les doy protagonismo dramático, algo que Calderón hacía”.

El escondido y la tapada cuestiona así la noción de autoridad y aborda temas clásicos del barroco como los códigos de honor, el amor o los celos. “También hay un universo precioso para los criados, libres de normas, capaces de hacer uso de su libertad con un gran desparpajo. Eso nos resuena a todos porque los yugos cambian de nombre, pero siguen ahí”.

La dramaturga, que en mayo estrenará en el Centro Dramático Nacional Una buena vida, permanece aún de gira con Casamiento y acaba de presentar Les Ballets Espagnols de ‘La Argentina. Pero Calderón es un desafío distinto. Tuvo que ajustar el texto a un elenco de doce intérpretes, cambiar personajes masculinos por femeninos, clarificar el texto sin perder la musicalidad de las palabras...

Yo proponía un final más gamberro, más intervenido, reventando todas estas parejas impuestas, pero Beatriz quería el original. Hemos conservado esta cosa abrupta de los finales del Siglo de Oro y hecho que sea la puesta en escena lo que haga que el espectador juzgue o abrace el final”. Eso sí, añade, “poniendo voz a las mujeres, porque en los últimos 500 versos no hablaba ninguna”.

El ímpetu arrollador de la Joven Compañía se vuelve aquí todo un acierto. “Es una trama a cuatro bandas, donde hay unos impulsos de amor muy impetuosos. Y este reparto tiene esa frescura y esa energía del enamorarse, de hacer locuras y llegar hasta el final. Aquí se meten en líos y más líos porque van siempre hacia adelante”, concluye.