Image: El incierto futuro del liure
Fot. de Jorge Moreno
El Lliure deberá tomar importantes decisiones sobre su futuro en los próximos días. Su traslado al Palau de l’Agricultura le permitirá disponer de uno de los mejores cosos de Europa pero, a tres meses de que ocurra se desconoce cómo se financiará, qué proyecto artístico impulsará y si modificará los estatutos que tan orgullosamente le han situado como "un teatro privado con vocación de teatro público".
El otoño se presenta muy complicado para el Lliure. En los próximos tres meses, el mítico teatro barcelonés fundado en 1976 como cooperativa de actores, primero, y fundación, doce años después, deberá decidir su futuro. Y no se trata de una institución cualquiera, sino de una de las salas excelentes del teatro catalán.Una pobrísima programación para la próxima temporada y la dimisión anunciada de sus directores -Lluís Pasqual y Guillem-Jordi Graells-, sirvió a principios del verano para situar las cosas: a seis meses de que el Lliure dispusiera de uno de los mejores teatros de Europa, el Palau de l’Agricultura, todavía no sabía cómo diablos va a financiarse, qué espectáculos programará, con qué artistas contará y si las administraciones que lo subvencionan van a seguir colaborando en los mismo términos. Entonces el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Ferrán Mascarell, anunció que no podía seguir siendo así, que la participación en la gestión económica del teatro no se limitará a ser la de meros patronos sin apenas representación.
La propuesta de las administraciones implicadas -Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat, Ministerio de Cultura y Diputación de Barcelona- está contenida en un contrato-programa que, remitido a finales del mes de julio al Lliure, releen con detenimiento durante estos días los miembros de la Junta de Gobierno de la Fundación. El contrato establece la cuantía a la que las administraciones están dispuestas a llegar pero también la participación de éstas en la gestión que, con toda seguridad, obligará al teatro a cambiar sus estatutos. En las próximas semanas el documento será debatido por la citada junta, que deberá tomar una decisión para iniciar las negociaciones.
Varios problemas se le plantean al Lliure en estas negociaciones. Por un lado, ¿quién las va a dirigir? La dimisión de Pasqual, que oficialmente no cesa hasta el próximo año, parece haber facilitado el camino hacia un mejor entendimiento con las administraciones. Hace tiempo que las relaciones del director de escena con Mascarell habían entrado en un callejón si salida. Corresponde al Consejo de Dirección del teatro nombrar al futuro director, pero las intenciones es que primero se avance en la negociación del contrato para nombrar al sucesor o sucesora después.
Pero las negociaciones no van a ser fáciles. Según el proyecto de Pasqual, éste siempre ha supeditado el desarrollo del futuro Lliure al del proyecto de la Ciutat del Teatre. Una idea que no han compartido otros miembros del emblemático teatro como Lluís Homar, para quien lo importante es echar a andar el teatro y, después, ver que se puede hacer en común con las otras instituciones implicadas. El actor cree que antes de tomar una decisión sobre el contrato-programa hay que replantearse cuestiones artísticas y abrir el patronato de la fundación a los nuevos creadores con los que se quiere contar para un futuro que ya es inmediato.
UN INSTITUT DE LUJO
Este curso el Institut del Teatre de Barcelona estrena el nuevo edificio que conformará la futura Ciutat del Teatre de Barcelona junto con el Mercat dels Flors y el Teatre Lliure. Por sus dimensiones, 15.692 metros cuadrados de superficie útil, y por sus modernas instalaciones, el centro es uno de los más grandes y mejor equipados de Europa. A buen seguro que la nueva sede contribuirá a mejorar la buena fama de la que ha gozado este instituto fundado en 1913 e impulsor del teatro más innovador.
Aunque su inauguración oficial está prevista a finales de octubre, esta semana comienzan las pruebas de selección para ingresar en Arte Dramático. Aquí se pueden seguir estudios de grado superior de Arte Dramático (en sus especialidades de Interpretación, Dirección Escénica, Dramaturgia, y Escenografía), en el que están matriculados cerca de 250 alumnos. Este año comienza a funcionar la Escuela Superior de Danza, dirigida a formar coreógrafos y profesores y que acogerá una quincena de estudiantes. Por otro lado, el Institut, de acuerdo con la LOGSE, ha desarrollado un curriculum integrado de Educación Secundaria con los estudios del Conservatorio Profesional de Danza. Un centenar de alumnos podrán seguir estudios de Secundaria al mismo tiempo que se forman como bailarines. Y por último, es también sede de la Escuela de Formación de Técnicos del Espectáculo. El centro dispone también de dos salas: la Ovidi Montllor, con 325 butacas, y el Teatro Estudio, que puede acoger hasta 150.