Image: El Brujo ensaya su nuevo monólogo, "Arcipreste"
El Brujo ensaya estos días su último espectáculo, Arcipreste, basado en el Corbacho del Arcipreste de Talavera. Un monólogo en el que lo veremos nuevamente interpretar a un pícaro pero, en este caso, clerical, que sermonea a las masas en contra de las mujeres, los homosexuales y los judíos. Tan políticamente incorrecto como las declaraciones que hace a EL CULTURAL sobre el mundo teatral de Madrid.
-Atribuye el caos escénico en Madrid al teatro público ¿y el privado, qué grado de responsabilidad tiene?
-Es que el teatro público y el privado se retroalimenta. Ambos son pésimos, la gente va al teatro cuando hay una oferta global interesante y, entonces, el público se anima. Es un sistema de retroalimentación y los teatros privados y públicos compiten en calidad. Pero cuando hay deterioro, lo hay por todos lados.
-Habría puesto la mano en el fuego por que un actor como usted no tenía problemas para actuar donde quisiera.
- He querido ir a La Abadía, que es una fundación privada pero superprotegida por las instituciones. Están de acuerdo en que vaya pero me ofrecen el mismo porcentaje que un empresario privado, con la salvedad de que allí hay sólo 280 localidades. ¿Qué pasa cuando una institución como la Abadía, con más de ciento y pico millones de subvención, no lo sé exactamente, pero sé que recibe dinero del Ayuntamiento y de la Comunidad, te ofrece lo mismo que el teatro privado?
Compromisos políticos
»Respecto al Albéniz, tiene un montón de compromisos políticos, de obras por programar y te tienes que poner a la cola y demostrar, tras 30 años de profesión, que tu espectáculo es interesante. ¡Pero si ya me conocen de sobra y me han venido a buscar un montón de veces cuando han necesitado llenar el teatro! ¡Si quisieron llevar El avaro pero estaba comprometido con el Centro Dramático Nacional! Y ahora, cuando quiero estrenar El contrabajo, que es una obra minoritaria y más intimista, me dicen que no. Un actor tiene que tocar diferentes estilos y géneros, y además, con todo lo que me han criticado de que si soy un actor popular, que me repito, pues cambio de género, tengo unas críticas exquisitas, y me dicen que el escenario no es adecuado para la obra. Así funcionan los teatros financiados por las instituciones, el que los dirige lo hace en función de sus intereses personales.
-¿Y en el CDN? Usted ya estuvo la temporada pasada.
-Pero no quieren que vuelva. Llenamos la sala Olimpia desde el primer día. Una compañía privada, que hace un espectáculo de calidad y que tiene éxito, les da miedo.
-Hay compañías privadas que repiten cada temporada en el CDN.
-Els Joglars. Habría que preguntarle a su director, Pérez de la Fuente, por qué ocurre eso. A él le hemos ofrecido El contrabajo. Caso omiso. Cuando estos señores llegan a una institución pública como es el CDN, al principio te llaman, te dicen que tienes las puertas abiertas, y cuando llevan cuatro años siempre están reunidos.
-Pero a usted se lo rifarán en el teatro privado.
-Sí, pero no quiero actuar en cualquier escenario.
-Bueno, ahora que han nombrado a Alonso de Santos director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) no debe preocuparse.
-Pues menos todavía porque yo he sido socio de Alonsos de Santos (en la productora Pentación) durante siete años y dejé de serlo porque tuvimos grandes desacuerdos.
Las puertas de la CNTC
-Pero, teniendo en cuenta que la política de la nueva dirección del INAEM es abrir la CNTC a producciones privadas será difícil que a usted, actor de éxito y con un clásico que ofrecer como Arcipreste, le vayan a negar la entrada.
-Bueno, espero que en la CNTC me abran las puertas pero por otro proyecto por el que está interesado Andrés Amorós, el de La Odisea. Fue un encargo de Producciones El Brujo a Sanchis Sinisterra para que adaptara La Odisea al teatro. Hoy están trabajando en el proyecto Juan Mayorga, Yolanda Pallín y Ortiz de Gondra. Le pregunté a Amorós qué iba a pasar con los cambios políticos y él me aseguró que viniera quien viniera, seguiría adelante. Pero ya llevo años en este circo. Hoy te nombran a ti, mañana nombran a otro y así pasa el tiempo.
-Quizá esto le ocurre por abarcar tanto, productor, actor, director. Ahora los actores de éxito como usted tienen su propia productora. Supongo que es la mejor fórmula.
-Sí, pero es más incómodo, porque es la fórmula en la que más tienes que trabajar. Dirigir un espectáculo, producirlo, interpretarlo y escribir la versión, como yo hice con El avaro, es agotador. Es una responsabilidad permanente.
-¿Y por qué lo hace?
-Porque es la única que permite controlar tu trabajo, en la que puedes trabajar realmente sintiéndote creador y siguiendo un proceso natural, paso a paso.
-Eso también indica que se fía poco de los productores teatrales de este país.
-Un productor, cuando no está involucrado artísticamente en el proyecto, es un enemigo del proyecto. Le interesa en cuanto teta que puede darle leche. Mi socia, María José Norte, es mi productora pero ella hace tándem conmigo. Ella vigila la parte técnica y yo la artística.
-Me resulta difícil creer que los productores no amen esta profesión cuando arriesgan su dinero en un negocio poco rentable como el teatro.
-Bueno, del teatro se puede vivir bien siempre que trabajes mucho. Yo me mato a currar. A partir del 16 de junio estaré viajando constantemente por dentro y fuera de España, me hago 15 ó 20 actuaciones en diferentes sitios por mes. Y todo ¿para qué? Para hacer algo que me gusta.
-Hablemos de Arcipreste, ¿creo que la idea de adaptar el texto fue del catedrático César Oliva?
-Sí, nos lo propuso a través del festival de Elche, un certamen de teatro medieval que él dirige. Leí el texto, el Corbacho del Arcipreste de Talavera, y Alberto Miralles ha hecho la versión. Yo he hecho otra sobre la de Miralles, una adaptación para la puesta en escena.
-Que se haga una versión de otra versión ¿es habitual?
-No sé lo que es habitual en otros casos. Yo lo hago.
-¿Lo hizo con La sombra del Tenorio que adaptó Alonso de Santos?
-Sí, pero el autor no lo reconoció. He hecho muchas versiones sin ser reconocidas por el autor pero en este caso he pactado con Miralles. Y él, gentilmente, lo ha entendido.
-él no ha visto nada de su versión y, además, creo que es de esos autores que no amargan al director con su presencia constante en los ensayos.
-Es cierto, él me dijo que era un autor muy cómodo. Ya le digo, es la primera vez que hago una versión pactada con el autor y reconocida oficialmente.
Derechos de autor
-¿Y con Fernán-Gómez?
-Con él no he hablado de este tema. Una vez que me vio actuar y me dijo: (imita con la voz a Fernán- Gómez) "tú en El Pícaro y en El Lazarillo haz lo que te salga de los cojones, porque estoy completamente de acuerdo contigo y lo haces muy bien".
-Pero a la hora de poner en el cartelito versión de ...
-Ni con Fernán Gómez ni con Alonso de Santos, solamente con Miralles. Y ya no hago una versión más si no es así, porque esto es un curro impresionante.
-O sea, ¿que es un asunto de derechos de autor?
-Claro, esa es la clave.
-¿Qué ha cambiado de la versión de Miralles?
-He conservado la estructura dramática de Alberto, que es la de un sermón que el Arcipreste da en un templo, y el ambiente festivo y juglaresco que le rodea. En la Edad Media los sermones, el teatro, la poesía, la música arábigo-andalusí, los exordios gregorianos ... todo era un espectáculo mezclado. También está lleno de anécdotas cazurras, populares, refranes, historias divertidas de la juglaresca. Ese aire festivo he tratado de conservarlo e incluir algunos episodios del original que me han parecido divertidos. Hago una permanente referencia al Libro del Buen Amor, del otro Arcipreste de Hita, porque el de Talavera lo admira; y también me refiero a la tradición de los arciprestes folladores, porque estos eran unas figuras promiscuas y moralizantes.
-Según Miralles, Arcipreste emplea un lenguaje que es políticamente incorrecto. Sus enemigos son las mujeres, y en menor medida los homosexuales y los judíos. Es tan misógino que me temo que sabía demasiado del tema.
-Como he dicho, el personaje está dentro de la tradición de los arciprestes folladores. Es una figura que aparece al principio de El Lazarillo; en el poema de Fernán González hay un arcipreste follador; el Arcipreste de Hita cuenta historias en las que él es protagonista de episodios eróticos, contados de esa forma que en latín se dice exemplum de contraris, es decir, con intención moralizante: contarte una guarrada para que no la hagas.
Ejemplo de contraris
»Todo en el Arcipreste de Talavera es un permanente ejemplo de contraris, es una diatriba contra la lujuria, contra las mujeres, la homosexualidad, los moros, los judíos, en un momento en que estaban todos mezclados y no había una identidad nacional. El exemplum de contraris es una justificación para un discurso ambivalente. Por eso, el personaje que pretendo juega a la ambivalencia.
-Y social y políticamente ¿qué lugar ocupaban los arciprestes?
-No eran obispos, sino curas con tierras, con poder, con siervos y superiores a otros presbíteros.
-¿No teme quedar clasificado como un actor que hace monólogos de textos medievales?
-No me importa nada que me clasifiquen así. Tendría más verguenza de ser un actor que hace culebrones de televisión. Me gustan mucho los textos clásicos. Por otro lado, el monólogo se me da bien. Y por otra parte, también preparo proyectos con doce o catorce actores, como La Odisea, en el que me reservo el papel de Homero/Ulises.
-En Arcipreste, además, se autodirige. ¿Se graba en vídeo?
-No lo necesito, me asiste un ayudante de dirección. El monólogo es mejor que lo dirija yo porque parte de una concepción del texto muy personal, en el que no hay otros actores ni complicaciones escenográficas. El confrontarlo con un director podría traer problemas porque lógicamente impone su punto de vista.
-La obra es una de las atracciones del Festival de Almagro.
-Voy al Corral de Comedias y ya está todo completamente vendido. El festival nos pidió primero cuatro días, luego cinco y ahora que debíamos haber estado diez porque ya está todo vendido. Si hago cuentas, un festival público, subvencionado por el Ministerio de Cultura, está ganando dinero conmigo y, encima, el director del festival todavía me regatea el caché. ¡Es una pesadez¡. Pero si tendrían que poner: Compañía álvarez El Brujo cofinanciadora del festival de Almagro. Además, me piden que una compañía privada figure en mis carteles como patrocinador. ¿Quién dirige estos festivales?, gente que son funcionarios, que tienen su paga mensual asegurada y que luego regatean a las compañías su caché. Estoy hasta las narices de callarme cosas.