El dramaturgo asturiano Maxi Rodríguez teje una trama ingeniosa y compleja en esta pieza en la que rescata la idea pirandelliana del teatro dentro del teatro. Una compañía de actores,hartos de las dificultades que tienen para hacer su trabajo, decide una noche invadir el pub de cierto pueblo del que es propietario el concejal de cultura. De esta forma, el autor convierte al camarero del bar y a unos clientes en espectadores forzados de un espectáculo reivindicativo que va complicándose hacia dramas más personales (las relaciones entre padres e hijos) conforme aparecen más personajes. Que el autor la haya dirigido es garantía de la adecuación del texto a la escena.