El Cultural

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Ópera

Poulenc lírico y burlesco en Valencia

El Palau de les Arts sube a escena la archisurrealista 'Les mamelles de Tirésias', una ópera bufa protagonizada por una mujer que, cansada de parir hijos, quiere cambiar de sexo

15 noviembre, 2019 17:29

Martin Cooper definía a Francis Poulenc como “un payaso musical de primer orden, un brillante mimo musical y un diestro artesano, que sabe conjuntar la colección más heterogénea de estilos musicales creando un estilo que es inequívocamente propio”. Un modelo que aplica a sus ciclos de canciones y que queda también retratado, en su vertiente más dramática, a lo largo de su excepcional ópera Dialogues de carmélites y a su monodrama La voix humaine. Y, sin duda, en su archisurrealista Les mamelles de Tirésias, ópera bufa en dos actos y un prólogo sobre un disparatado y corrosivo texto de Apollinaire.

La obra, que se estrenó en la Ópera Cómica de París en 1947, sube este sábado a la escena del Teatro Martín y Soler del Palau de les Arts. Este jugoso despropósito, que se desarrolla en la imaginaria localidad francesa de Zanzíbar, posee indudables valores pese a discurrir sobre una anécdota argumental que en principio no tiene ni pies ni cabeza y que parte de la decisión de una mujer, cansada de parir hijos, de cambiar de sexo. Quiere ser ministro o general. Decide entonces renegar de su feminidad, se abre la blusa y se corta los pechos. Luego ordena a su marido que se vista de mujer.

Se suceden las peripecias, la mayoría de ellas absurdas. Lo importante es destacar la inventiva del compositor, que cuaja la partitura de sabrosas miniaturas, de multitud de danzas, de aires de Broadway, de polkas y diálogos sentenciosos. Un inacabable muestrario de efectos, incluidas arietas y rasgos veristas. Hay un prólogo parodiando al de Payasos de Leoncavallo o al de Lulú de Berg. Lo puramente lírico y lo burlesco se dan la mano. Aspectos que podrán ser apreciados en las siete representaciones previstas desde este sábado, una de ellas en Castellón. Serán dirigidas por el notable pianista Roger Vignoles y cuenta con la participación de miembros de la Escuela Plácido Domingo, con Larisa Stefan en el papel protagonista. Ted Huffman lleva la batuta escénica.