De izquierda a derecha, Kiki Morente con Antonio Arias, Juan José Machuca y Juan Codorniu, de Lagartija Nick.

De izquierda a derecha, Kiki Morente con Antonio Arias, Juan José Machuca y Juan Codorniu, de Lagartija Nick. Bebo Veneno

Música

Vuelve a los escenarios 'Omega', el disco de Enrique Morente y Lagartija Nick que revolucionó el flamenco

El proyecto que fusionó el rock alternativo con el cante jondo regresa 30 años después con la banda granadina y Kiki Morente, hijo del cantaor.

Actuarán este mes en Córdoba y Madrid, en agosto en Marbella y en octubre en Barcelona.

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Para el músico Antonio Arias, fundador en 1991 del grupo Lagartija Nick, Omega, el disco que hicieron con Enrique Morente y que fue publicado en 1996, se ha perpetuado en el tiempo, teniendo en cuenta los elementos que confluyeron durante el proceso de realización y las circunstancias que se sucedieron para que una obra de hace 30 años aún perdure, incluso sin perder la frescura de entonces.

"Estábamos muy unidos, trabajando con absoluta libertad, y desde el primer momento se descartaron los conceptos sacrosantos. Fue una borrachera de inventiva, sumergiéndonos en el centro de un huracán creativo, hasta el punto de no mirar lo que había a nuestro alrededor, ni de lo que pudieran opinar. Íbamos disparados, ciegos, obsesionados con el trabajo, y yo creo que esa obsesión es lo que lo mantiene vivo hoy día".

En la primera página del libreto que acompañaba al disco, podíamos leer: "Omega es una visión de Enrique Morente sobre Poeta en Nueva York de Federico García Lorca". Ahora se anuncia en formato de concierto para el 11 de julio en el Teatro de la Axerquía, dentro de la programación del Festival de la Guitarra de Córdoba: "Omega, 30 aniversario. Kiki Morente & Lagartija Nick, con la colaboración especial de Israel Galván. Estreno absoluto. Cantando a Enrique Morente, Federico García Lorca y Leonard Cohen".

Kiki Morente coincide con Antonio Arias en que Omega es algo vivo, flexible, que se adapta a distintas interpretaciones. "Considero que tiene tal calidad y tanta fuerza que cualquier músico, al sentirse identificado, puede navegar por esta obra".

Kiki Morente recuerda lo que supuso para él y para su padre un proyecto que venía a sacudir incluso algunos aspectos de la rutina doméstica. Fue testigo del nacimiento de una obra que alcanzaba un puesto destacadísimo en la historia reciente del flamenco: una revolución para algunos; la victoria de la disidencia; el paso definitivo hacia otros ámbitos; la inauguración de un nuevo orden con la ayuda, claro está, de los imprescindibles poemas de Lorca, que con su radical surrealismo se colaban tranquilos en el espacio flamenco. Y, por supuesto, no se trataba de ninguna aventura, y menos de un capricho presuntamente genial, dada la consabida profundidad de los trabajos anteriores de Morente y su severa y reconocida formación clásica.

"Intuía que pasaba algo extraordinario. Veía a mi padre disfrutar de una música diferente". Kiki Morente

Pero el niño José Enrique, Kiki, gozaba observando a su padre con el entusiasmo de algo que estaba naciendo y que ya se preveía trascendental. "Era un niño e intuía que lo que estaba ocurriendo era extraordinario, que algo grande sucedía. Me resultaba muy divertido ver a mi padre entre rockeros, pasárselo estupendamente y disfrutar de una música diferente, sabiendo que era un hombre del flamenco, que salía de su lugar de cantaor, como yo siempre lo había visto, para rodearse de guitarras eléctricas, bajo eléctrico, baterías...".

En cualquier caso, Omega marcó una época y, al mismo tiempo, a los músicos involucrados. Según Antonio Arias, "transformó nuestra forma de verlo todo, de ver la música, de ver el compromiso artístico, de ver el mundo dentro y el mundo fuera. Me refiero a que cambió nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos, y sobre todo con nuestra propia obra. Omega fue un disco al que nos arrojamos en cuerpo y alma, y Enrique nos daba ánimos, pero también nos exigía muchísimo, y comprobamos que ahí es donde está la obra artística".

Kiki Morente (centro derecha) junto al grupo Lagartija Nick.

Kiki Morente (centro derecha) junto al grupo Lagartija Nick. Bebo Veneno

Kiki Morente tiene claro el planteamiento del concierto del día 11, ya que había barajado varias alternativas: versión de lo que hizo su padre, una especie de reinterpretación, una copia exacta del original o una lectura personal. "Va a ser un 'Omega' según Kiki Morente. No intentar inventar nada, ni mucho menos, porque no se puede, pero sí tratar de traducirlo, llevándomelo un poquito a mi corazón, a mi mente, con algún sonido actual; en definitiva, hacer una propuesta que no sea una fotocopia. Hay cosas que están tan bien que no las puedes hacer de otra manera en cuanto a estructuras musicales, que no se pueden cambiar, pero sí las puedes llevar a tu terreno, a tu forma de concebir una pieza determinada".

En último término, supone un reto, aunque también un empeño que definitivamente llevará adelante con una decisión firme. "Es la mayor responsabilidad a la que me enfrento como artista. Me daba mucho vértigo y respeto. Al principio no quería y lo estuve calibrando con mis hermanas. Pero, bueno, la existencia es una, y, como decía mi padre, 'estamos vivos de milagro', y voy a hacer esto con todo mi cariño, ya que es uno de los repertorios de mi vida, de mi padre, la banda sonora que me ha acompañado siempre".

En Omega, el disco de 1996, además de Enrique Morente y Lagartija Nick, con Antonio Arias a la cabeza de la banda, aparecen grandes guitarristas y compositores, como Vicente Amigo, Juan Manuel Cañizares, Miguel Ángel Cortés, Montoyita, Paquete, J. A. Salazar, Isidro Muñoz y Tomatito, más colaboraciones puntuales de Aurora y Antonio Carbonell, Estrella Morente, Tino di Geraldo o El Negri, entre otros. Ahora, en esta versión, están Kiki, Lagartija Nick, con Antonio Arias, Juan Codorníu, Eric Jiménez y Juan José Machuca, y la colaboración especial de Israel Galván. "Se presenta desde la naturalidad y la creatividad. Esta es la puerta de la vanguardia e Israel es el más indicado para interpretarla".

Y todos han querido mantener el mismo espíritu con el que Morente hizo la obra. "Es lo que intentamos y por eso tenemos a mi padre muy presente. Es imposible no invocarlo y no pensar en él".