Un fotograma del documental 'The Beatles: Get back', dirigido por Peter Jackson

Un fotograma del documental 'The Beatles: Get back', dirigido por Peter Jackson

Música

Un museo para conmemorar a los Beatles en la mítica azotea de Londres donde dieron el último concierto

La sede de Apple Corps, la discográfica de la banda, abrirá sus puertas al público, que podrá recorrer el escenario de la última actuación en 1969.

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J. Cedillo
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La azotea en la que los Beatles dieron su último concierto se convertirá en un museo que abrirá sus puertas en 2027, según han informado algunos medios como The New York Times. El edificio situado en el número 3 de Savile Row albergó en los años sesenta las oficinas de Apple Corps, la discográfica de la banda. Desde entonces se mantenía como un edificio de oficinas de acceso restringido, aunque para muchos fans de los Beatles era un lugar de peregrinación.

Aquel concierto marcó el final de una era para la banda más influyente del siglo XX. No fue una decisión planificada con antelación, sino el resultado de semanas de indecisión durante las sesiones de grabación del proyecto Get Back (posteriormente editado como Let It Be). Tras barajar opciones tan ambiciosas como un anfiteatro romano en Túnez o un crucero por el Mediterráneo, la banda optó por la solución más pragmática: subir los instrumentos al tejado de su propio edificio.

Fue un 30 de enero de 1969 al mediodía. Hizo frío y mucho viento. Ringo Starr tuvo que pedir prestado un llamativo abrigo rojo a su esposa, Maureen, y John Lennon utilizó un abrigo de piel de Yoko Ono. George Harrison y Paul McCartney también lucieron prendas que contrastaban con la cuidada imagen de sus giras anteriores.

El equipo técnico también pasó frío. Los ingenieros de sonido, liderados por un joven Alan Parsons, tuvieron que acudir a una tienda cercana para comprar medias de mujer con las que envolver los micrófonos, una técnica rudimentaria pero efectiva para reducir el ruido del viento que amenazaba con arruinar las pistas de audio.

El concierto duró aproximadamente 42 minutos y atrajo inmediatamente la atención de los trabajadores y transeúntes de la exclusiva zona de Savile Row, conocida tradicionalmente por sus sastrerías de lujo. Las multitudes comenzaron a agolparse en las aceras y en los tejados colindantes, lo que provocó el nerviosismo de las autoridades locales.

La policía de Londres recibió múltiples quejas por el ruido y la alteración del orden público. Varios agentes se personaron en el edificio y, tras unos minutos de negociación con el equipo de Apple Corps, subieron a la azotea para ordenar el cese de la actuación. A pesar de la presencia policial, la banda continuó tocando hasta completar varias tomas de canciones como "Get Back", "Don't Let Me Down" y "I've Got a Feeling".

La intervención policial añadió un matiz de rebeldía al evento que ha perdurado en la memoria colectiva. Mal Evans, asistente de confianza de la banda, se vio obligado a apagar los amplificadores de las guitarras en un intento de cumplir con la orden de los agentes, aunque los músicos volvieron a encenderlos casi de inmediato para finalizar la última toma de "Get Back" (ese título fue utilizado por Peter Jackson para un documental, estrenado en 2021, acerca de los entresijos de aquella grabación y aquel concierto).

Al concluir el tema, y con los agentes rodeando al grupo, John Lennon pronunció su famosa frase de despedida: "Espero que hayamos pasado la audición". Estas palabras, no exentas de ironía burlona, cerraron definitivamente la carrera de los Beatles como banda de directo, ya que nunca volverían a tocar juntos ante el público fuera de un estudio de grabación.

El futuro museo en Savile Row pretende recrear minuciosamente este ambiente. El proyecto incluye la restauración de los estudios del sótano, donde la banda grabó gran parte del material de sus últimos meses, así como una experiencia inmersiva: se permitirá a los visitantes acceder a la azotea donde el cuarteto de Liverpool ofreció su última actuación

Los responsables del museo han señalado que el objetivo es ofrecer una visión realista del trabajo de los Beatles en 1969, alejándose de la mitificación excesiva para centrarse en los aspectos técnicos y humanos de las grabaciones.