Niña Polaca. Foto: Subterfuge Records.
Los discos de abril: el grito de auxilio generacional de Niña Polaca y el viaje espacial de Cervatana
Destacamos también el debut de My New Band Believe, del ex-bajista de Black Midi, junto al regreso de Holly Humberstone con 'Cruel World' y el autohomenaje de Kokoshca.
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Niña Polaca, Subterfuge Records
El título del cuarto disco de la banda alicantina, afincada en Madrid, no podría estar de más actualidad. A este mundo convulso regresan los Niña Polaca tres años después de Que adoren tus huesos (2023). Lo hacen con un disco luminoso y esperanzador para una generación, la suya, acostumbrada a mirar el futuro con temor.
La banda, de la cantera de grupos que explotaron antes de la pandemia, firma su disco más político y, quizá por ello, tan emocionante. Mientras que muchos buscan sin éxito hacer himnos generacionales, a Niña Polaca le han salido aquí unos cuantos. "No es pedir tanto, pecar de ambición, no querer mi mundo en una habitación", cantan en 'CSI Alicante (mi generación)', donde, además de la crisis de la vivienda, hablan de la precariedad y la DANA. "Dejar de ser pobre con un sueldo o dos / Hacer que dimita Carlos Mazón, que la sangre no se va con alcohol".
"Será que veo peligrar el mundo, que ahora pienso mucho más en el futuro", corean en 'Suena ABBA cuando enciendes el motor', otra de las canciones que, junto a 'La Platería', 'William Wallace en Lancaster' y 'Contigo', se añaden a su puñado de éxitos de los tres discos anteriores.
Niña Polaca ya ha demostrado que no necesita dar volantazos en su trayectoria, le basta seguir sonando como siempre: guitarras pop-rockeras, la voz profunda y tosca de Surma, su vocalista, y buenas letras, cuyo romanticismo poético consigue esquivar, aunque en ocasiones se acerque, al empalague popero. Un disco que se escucha como un potente grito de auxilio y que promete estar entre lo mejor del año.
Divino tesoro
Kokoshca, Sonido Muchacho
La banda navarra lleva desde 2007 siendo un refugio del indie patrio y su último álbum es el autohomenaje que se merecían. Divino tesoro es una recopilación de sus mejores canciones, aunque podrían caber más de once.
En este disco Iñaki López y Amaia Tirapu condensan casi dos décadas de trayectoria, demostrando por qué han logrado sobrevivir a modas y algoritmos. Sus letras son callejeras ('La Fuerza' ), existencialistas ('El Mal') , romanticonas ('Los Domingos') y canallitas ('No volveré').
Más que un simple inventario de éxitos, el álbum es una prueba de su versatilidad: un viaje que va del garage punk más crudo al pop costumbrista y afilado que les caracteriza.
Es un disco que desprende orgullo y que, haciendo honor a su título, celebra una juventud que en ellos no parece tener fecha de caducidad.
My New Band Believe
My New Band Believe, Rough Trade Records
Cameron Picton, ex-bajista de Black Midi, redefine su trayectoria artística con el estreno de su nuevo grupo. Tras el fallecimiento en enero de 2026 del guitarrista Matt Kwasniewski-Kelvin, Picton parece haber canalizado su duelo hacia una propuesta distinta.
En una entrevista, Picton aseguró que el disco que más le había influido en los últimos cinco años había sido Lágrimas de cera, de Juan Peña El Lebrijano, que reúne influencias flamencas, búlgaras y del norte de África. Un álbum, asegura el músico británico, que supura "sinceridad y pasión".
Sorprende la referencia, pero al escuchar el ambicioso álbum homónimo de My New Band Believe tiene sentido. La mezcla de texturas del álbum, que van del jazz al folk, pasando por el flamenco, también encuentran en su conjunto la excelencia.
Su gran despliegue orquestal (22 músicos en total, en su mayoría cuerdas y coros) recuerda al de Black Country New Road, pero se siente más monumental, con canciones que no temen llegar a los ocho minutos. Sus letras, por su parte, huyen del hermetismo intelectual de su etapa en Black Midi, pero siguen siendo reflexivas, incluso espirituales.
El disco es un atrevido ejercicio de estilo que abre una nueva y luminosa etapa en la música británica de vanguardia.
Cruel World
Holly Humberstone, Universal
Tras el éxito de Paint My Bedroom Black (2023), la cantante británica parece dispuesta a quitarse encima lo de "promesa" de la música pop. Cada año nace una nueva estrella pop y con este segundo álbum Humberstone busca coger el testigo a Gracie Abrams.
Esta joven cantautora de 26 años firma un álbum confesional, al estilo Taylor Swift, donde habla sobre sus fracasos amorosos, crisis existenciales y su progresiva entrada al mundo adulto, con una mezcla de inocencia y cinismo.
"Soy demasiado joven, demasiado triste / Demasiado aturdida como para importarme / Adoptaré una pose, estoy lista / Venga, hazme guapa", canta en 'Beauty Pageant', a la que Humberstone dedicó en redes sociales a "todas las chicas que luchan por hacerse oír mientras se enfrentan a las constantes presiones que la sociedad nos imponen".
Este toque más irónico desembruja su voz y aspecto angelical, al que acompañan la guitarra clásica, pero también los sintetizadores, que dan ecos de las baladas de The 1975.
El álbum no destaca por ser original, sino por la facilidad de Humberstone para hacer buenas canciones pop: como 'Make It All Better' o 'To Love Somebody', que parecen ya escritas para corearse en concierto, formar parte de la banda sonora de una rom-com o hacerse virales en TikTok.
Cervatana
Cervatana, Oso Polita
Son una de las sorpresas del año. Dos de los miembros de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, los extremeños Miguelito García, Jose Ugía, estrenan nuevo grupo, tras aliarse con Fran el Punky (Kelia, PuertoHurraco). Cervatana es un proyecto tan marciano como su primer disco, y es un cumplido.
El disco, dividido en capítulos, se define como un wéstern distópico sobre una inteligencia artificial insertada en un cuerpo humano que despierta en un planeta arrasado.
Cervatana se aleja de la kinkidelia de los Derby, aunque siguen sonando ecos de Triana, para dejarse llevar por la electrónica de The Prodigy y el rock experimental.
La voz de ultratumba de Miguelito García, vocalista de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, haría resucitar a un muerto, y aquí esa joya alcanza aún más esplendor al encontrar nuevos registros.
Un álbum, que como ya se pudo comprobar en La revuelta, promete arrasar en directo. Perfecto para bailar y sentirse el protagonista de una película de ciencia‑ficción en mitad del desierto. O en Sirat, para gustos los colores.