Image: Iphigenia en Tracia y... en La Zarzuela

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Música

Iphigenia en Tracia y... en La Zarzuela

11 noviembre, 2016 01:00

María Bayo y Auxiliadora Toledano en un momento de Iphigenia en Tracia. Foto: Javier del Real

Todo lo que se haga para recuperar a José de Nebra (1702-1768) es poco. Una de sus creaciones más conocidas y divulgadas en su tiempo es la zarzuela Iphigenia in Tracia, una pieza que, como mandaba el género, alterna lo cantado y lo hablado, en inteligente combinación de elementos musicales españoles y foráneos. La orquesta es la tradicional italiana con cuerdas, oboes, flautas, fagot, trompas y el bajo continuo y las voces están todas en las acostumbradas tesituras de soprano. Y lo español está siempre omnipresente: junto a recitativos y arias da capo del más puro estilo italiano no faltan los detalles de seguidillas, villancicos y tradicionales cuatros hispánicos, en donde a veces se incluye una voz de tenor.

Recordemos que la obra se estrenó en 1747 a raíz de la entrada del compositor al servicio de melómano Fernando VI. El libreto es del dramaturgo Nicolás González Martínez, que se basó en el drama mitológico clásico de Ifigenia en Táuride de Eurípides. La anécdota es muy conocida y narra las peripecias de Orestes que, tras ajusticiar a los asesinos de su padre Agamenón, es perseguido por las Erinias. Para salvarse acude al santuario de Apolo en Delfos, donde la pitonisa -que no es otra que su hermana Ifigenia- le ordena como expiación que lleve a Atenas la imagen de Diana.

Estas bellezas van a poder ser apreciadas desde el martes 15 en el Teatro de la Zarzuela. Suponemos que se descartará la parte hablada. Como era habitual en obras de esa época, todos los personajes son cantados por féminas, que sustituyen en su caso a los castrati. Encabeza el reparto, en el papel de Iphigenia, la ya veterana soprano, lírica hoy, María Bayo, que ha trabajado este tipo de músicas y que posee un fino instinto de adaptación. Su voz delgada y emisión aérea le debe facilitar el acercamiento a las volutas, escalas, fioriture y otras agilidades que pueblan el pentagrama. A su lado, el Orestes de Auxiliadora Toledano, de timbre claro de soprano lírico-ligera, quizá de escaso peso para afrontar algunas de las espinosas arias.

La también frágil y liviana, pero de timbre tan espejeante, Ruth González, tiene a su cargo el papel de Dircea. Polidoro está asignado a Erika Escribá-Astaburuaga, Cofieta a Lidia Vinyes-Curtis y Mochila a la más bragada Mireia Pintó. Cantarán a las órdenes del joven Francesc Prat. Tendrá que ahormar a la entusiasta Orquesta de la Comunidad de Madrid para encajarla en este repertorio.

El avispado Pablo Viar, que cuenta ya con logros de altura, será el director de escena sobre decorados del fantasioso Frederic Amat, en torno a cuya obra se ha organizado una exposición en el Museo Thyssen. Los figurines corren de cuenta de la imaginativa y elegante Gabriela Salaverri.