Image: Miguel Poveda

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Música

Miguel Poveda

“He buscado la chispa de la imperfección”

6 abril, 2012 02:00

Miguel Poveda. Foto: Jorge Martín.

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  • El cantaor catalán inicia una nueva etapa con ArteSano, un disco de madurez que ha sido concebido en el estudio pero que contiene la espontaneidad y la frescura del flamenco más auténtico. Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Rancapino acompañan el cante sincero y descarnado de Miguel Poveda, que el 8 de mayo presenta el proyecto en el Teatro Real.

    No es un disco de seda o glamour, no es un álbum complaciente ni siquiera acomodaticio; ArteSano es una grabación donde se percibe el coraje a flor de piel, un disco si se quiere resolutivo, pero que nunca nos dejará impasibles, ya que está hecho con una dosis desbordante de autenticidad. No se ha impuesto Miguel Poveda (Badalona, 1973) restricciones ni ha pensado más que en profundizar en su cante cálido, lanzándose a la aventura sin otro asidero que su propia resolución y la presencia de un grupo de músicos de primer nivel. Se trata de una obra de madurez y afianzamiento, lúcida hasta deslumbrar, en la que destaca un absoluto dominio técnico, un raro virtuosismo apasionado, tanto en la voz y en los múltiples matices que despliega, como en el desarrollo estructural de cada pasaje. Para poseer la dimensión que Poveda le imprime se requiere, más que ciencia infusa, un profundo conocimiento adquirido por medio de un trabajo tenaz e inteligente precedido de una sensibilidad exquisita.

    "Es posible que en el transcurso de la elaboración de este disco hayan tenido una particular presencia las revelaciones. Mi productor me ha descubierto que en algunos casos no se puede ser tan obsesivo por querer hacerlo todo perfecto. Hay que valorar la frescura del momento, la emoción más espontánea. Se trataba de lograr un trabajo muy vivo, artesano, dejando esas imperfecciones que le dan identidad al flamenco y que son su chispa. Eso he buscado. Así que he intentado cerrar los ojos y olvidarme de que estaba en un estudio de grabación. El resultado es que con mi voz he podido contar historias desde una sinceridad casi descarnada", dice Miguel Poveda en un hotel madrileño un tanto impersonal y de galáctico diseño futurista.

    -En ArteSano se dan la mano un trabajo manual y otro más higiénico, ¿está de acuerdo?
    -Se conjugan muchas situaciones: lo artesanal, lo trabajado a mano, la belleza de lo imperfecto. Por otro lado, aunque la gente del flamenco estemos contemplando un paisaje pavoroso con la desaparición en estos últimos tiempos de Morente, Enrique de Melchor, La Paquera, Terremoto, Moraíto o Fernanda de Utrera, que parece que estamos ante un campo devastado, veo al fondo ramificaciones verdes y sanas que van apareciendo con maravillosa gente joven en el baile, el cante y la guitarra. Ellos son el futuro del flamenco.

    -Ha caminado por distintos universos musicales: el flamenco, la música contemporánea, el fado, el tango, la copla, la canción en catalán... ¿En qué lugar encuentra más acomodo?
    -Depende, pero creo que como cantaor me siento más cómodo. Pienso que es un terreno que conozco, aunque supone muchísima dificultad. Enfrentarse a un recital de cante flamenco de dos horas es algo muy intenso y psicológicamente agotador porque transitas por muchos sentimientos: la alegría y la fiesta, la pena profunda, la tragedia, la melancolía... Emocionalmente es un trabajo duro al que se suma las complejidades del flamenco, que exige total entrega. Pero luego, en especial cuando hago la canción, disfruto interpretando, lo paso bien sintiéndome actor.

    -Estamos pasando por tiempos oscuros y difíciles, ¿se refleja esta situación en el disco?
    -Yo lo estoy enfocando con una mirada más optimista. Los tiempos oscuros están pero lo que no podemos hacer es rendirnos. Por eso he apostado por hacer un disco de flamenco a pesar de la crisis económica, social, creativa o discográfica. Espero que este trabajo no se vea como algo oscuro sino que, aun manifestando la realidad de nuestro tiempo, ilumine, aunque siempre tenemos el deber de denunciar las injusticias. La Ruiseñora, la canción por bulerías del disco, es una llamada de atención sobre el maltrato y una defensa de la libertad. La soleá Con-vivencia es un alegato en contra del racismos y la discriminación y un apoyo para abolir las diferencias entre payos y gitanos. Intento conciliar las distintas líneas expresivas y hacer del flamenco un universo mucho más rico y amplio. Respetando los gustos, pienso que deben convivir, sin enfrenta- mientos, todas las tendencias.

    -Hay una minera dedicada a Pencho Cros. ¿Qué significa ese cantaor en la trayectoria profesional de Miguel Poveda?
    -De ahí salí, del Festival del Cante de las Minas, al que acudí siendo casi un adolescente, con mucho miedo y respeto. En La Unión me encontré con una persona generosa, creador de una minera, que se volcó conmigo y me enseñó no sólo a hacerla bien sino a que tuviera sabor y transmitiera ese perfume a manganeso, como él decía. Estaba en deuda con él y ahora, en el disco, le devuelvo a Pencho Cros, como homenaje, su minera.

    -Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Rancapino colaboran en el disco...
    -Todavía recuerdo el mal trago que pasé cuando les pedí que compartieran conmigo algún pasaje del disco. Fue una osadía, temiendo que podía poner en un compromiso a unos artistas que tanto admiro, pero yo quería hacer un trabajo con las mejores armas posibles.

    -¿Con ArteSano comienza una nueva etapa o se cierra el ciclo de Viento del Este (1995), su primer disco flamenco?
    -De alguna manera se abre. Voy a seguir defendiendo la música flamenca y tengo mis sueños. Siempre he hablado de hacer una antología cuando cumpla cincuenta años. Aunque pueda parecer pretencioso, una obra didáctica en la medida, claro está, que el mercado del disco siga funcionando, porque tampoco se sabe qué va a ocurrir.

    -¿Cómo se encuentra ahora personal y artísticamente?
    -Ando un poco revuelto por cosas que me han ocurrido y por muchas emociones, que, entre comillas, me vienen bien para la música, para expresarme, porque estoy muy sensibilizado. Y como artista, con la certeza de que hay todavía mucho que aprender y con una tremenda carga de responsabilidad.