Música

Festival de Canarias

Thielemann, Rattle y la Filarmónica de Berlín protagonizan la cita invernal

4 enero, 2007 01:00

Sir Simon Rattle y la Filarmónica de Berlín

Este domingo arranca el Festival de Canarias, la cita invernal más importante de Europa. Grandes formaciones, como las filarmónicas de Berlín y Munich o la Sinfónica de la WDR de Colonia, con su directores Rattle, Thielemann y Byshkov, dominan una programación donde destaca el estreno de obras de Pilar Jurado y Thomas Adés.

El signo distintivo -junto con la carestía de los desplazamientos- de este certamen, la presencia de grandes conjuntos sinfónicos, ha continuado manteniéndose con esplendor en la última edición programada por Rafael Nebot. El plantel de formaciones orquestales es importante. Como es habitual, Gran Canaria y Tenerife son las islas que reciben el grueso de las bondades musicales que esparce este festival. En las otras no se cuenta con sedes que puedan albergar grandes conjuntos y han de contentarse con ofertas camerísticas. Pero así está edificada la muestra y es una de sus limitaciones. Y una de sus características, que la hacen única en pleno invierno. Por eso duele que a veces no lleguen a poblarse al completo los dos principales auditorios.

Nebot impulsó la nueva creación adoptando una discreta política de encargos. Este año han recaído en dos compositores españoles: Pilar Jurado y Juan Manuel Ruiz. Aquélla, una de las personalidades más inquietas y plurales de nuestro panorama musical, estrena una partitura de sugestivo título, La eternidad del instante, que estará en los atriles de la Filarmónica de Helsinki. éste presenta una composición denominada Nébula, que tocará la Sinfónica Neerlandesa. Ambos son músicos de probada eficiencia, aunque lo que den de sí estas nuevas propuestas es una incógnita a día de hoy.

En general, abundan los programas de densa configuración, potentes y musculados, como el que cierra el festival en una fecha tan tardía como el 2 de marzo, en Santa Cruz, constituido por una sola y lapidaria obra, la Sinfonía nº 2 de Mahler, que estará a cargo de la Filarmónica de Berlín, del Orfeón Donostiarra -formación especialista en estos pentagramas- y dos cantantes muy solventes, Soile Isokoski y Magdalena Kozena, todos a las órdenes del siempre musical, elástico y riguroso Simon Rattle, que ofrece previamente otra sesión de interés con dos obras nacionalistas checas, Sinfonía nº 7 de Dvorák y Sinfonietta de Janácek, y un estreno en España, Tevót, de la más reciente lumbrera británica, a la que Rattle trae en palmitas, Thomas Adés, calificado por algunos como el nuevo Britten.

Veamos otras partituras de gran tonelaje. Sin duda las dos que defiende el cada vez más cotizado -sobre todo tras su Tetralogía en Bayreuth- Christian Thielemann, las Sinfonías 5 y 8 de Bruckner, dos impresionantes y compactas creaciones, que en sus manos tendrán un sabor bien distinto al que con la misma orquesta, la Filarmónica de Munich, les daba el gran Celibidache. Pero el berlinés se ha revelado como un importante y visionario recreador de esta música. Rocosa y alada al tiempo, agresiva y lírica, es la Sinfonía nº 5 de Prokofiev, que interpreta con la Filarmónica de Gran Canaria Pedro Halffter, cada vez más integrado en este repertorio del siglo XX. La excelente Sabine Meyer toca en la misma sesión el Concierto para clarinete de Mozart.

Gigantesco Schoenberg
El mismo Halffter se enfrenta a los gigantescos Gurrelieder de Schoenberg, colosal muestrario tardorromántico de ínfulas wagnerianas, en donde participan, junto a solistas aceptables, las Orquestas Filarmónica de Gran Canaria y de Castilla y León y los Coros Filarmónico Eslovaco y de la Ciudad de Bratislava. No le va a la zaga el otro maestro español, Víctor Pablo Pérez, que programa el magnífico y singular Réquiem de Guerra de Britten en los albores del festival, con solistas de talla -Roocroft, Goerne, Bostridge-, la Sinfónica de Tenerife y el Coro de la BBC más los niños de la Filarmónica. Pérez, para despedir el año Mozart, esta vez con el Coro de Cámara del Palau de Barcelona, anuncia la totalidad de la música masónica. En ella hay piezas magistrales.

Si de grandes monumentos hablamos, en este caso, de rango operístico, hemos de incluir Tristán e Isolda de Wagner, la suma romántica por excelencia, la apoteosis del cromatismo, tras la que ya nada fue igual en la música europea. Es el plato fuerte de la visita de la Orquesta residente, la WDR de Colonia, que actúa con su titular Semyon Bychkov, que siempre ha dejado buen recuerdo en sus versiones de ópera en concierto. El reparto es de lo mejor que hoy se puede encontrar -lo que no significa mucho-: los americanos Deborah Polasky -ya algo madurita- y John Frederic West -de las pocas voces recias para este repertorio-, Falk Struckmann -último Wotan en Bayreuth- o Franz-Joseph Selig -oscuro y noble, aunque no amplio-. Bychkov incluye en sus otras dos veladas la Sinfonía nº 2 de Rachmaninov, el Doble Concierto de Brahms, con dos de los ídolos de hoy, los hermanos Capuçon, el Concierto para dos pianos de Martinu, con las hermanas Labèque, la Italiana de Mendelssohn y el Bolero de Ravel.

Helsinki con Nielsen
Una composición de peso, de nervadura e intensidad reconocibles y lumínicas texturas, es la de Nielsen, que aparece en el segundo programa de la Filarmónica de la Radio de Helsinki, donde el estupendo pianista de la tierra, Iván Martín, afronta el Concierto de Grieg. En la primera sesión del conjunto se estrena la obra de Jurado y Johannes Moser toca el Concierto para chelo de Elgar. El sólido Michael Schoenwandt empuña la batuta. No siempre la emplea el germanote Gerd Albrecht, muchas veces abriendo caminos hacia obras raras. Aquí, junto a la Sinfónica Neerlandesa, estrena la página de Ruiz y preside un programa Richard Strauss: Zaratustra, Till y la escena final de Salomé. No debe caer en saco roto la actuación de una agrupación de menor caudal sonoro, cual es la Sinfonía de la Armonía y de la Invención, que, con el famoso coro The Sixteen, dirige el aplicado y experto en estas lides Harry Christophers. Sobre los atriles, el oratorio Israel en Egipto de Haendel, una especie de sublimación del canto coral y contrapuntístico.

En el capítulo recitales, hay también cosas de interés. En el campo vocal, el tenor Jonas Kaufmann, lírico con posibles nos presenta su mejor cara en un programa de lieder acompañado por el estupendo Helmut Deutsch. Schubert, Britten (Sonetos Miguel ángel) y Strauss en su garganta. La soprano Cristina Gallardo-Domâs, muy apreciada en las islas, ha suspendido por razones de salud y ha sido sustituida por Elena Prokina, una todoterreno desde su lirismo agresivo. El pianista italiano Alberto Nosé, ganador del último Concurso Paloma O’Shea, ofrece un programa a base de Beethoven, Chopin y Ravel y la joven y grácil cellista Han-Na Chang, al lado del pianista Benjamin Hockmann, otro que incluye composiciones de Debussy, Shostakovich y Chopin.

Juan Mendoza

Nuevo director del festival

“Nos falta proyección internacional”

Juan Mendoza, gestor avezado, apasionado melómano y wagneriano declarado, asiduo de Bayreuth, es el nuevo responsable artístico del Festival de Canarias. Curtido en la Sociedad Filarmónica de Las Palmas, ha sido el responsable del renacimiento que ésta ha experimentado en los últimos años, basado en la renovación del repertorio y el acercamiento a nuevos públicos: “Comprobé -dice a El Cultural- que los jóvenes, antes que por el romántico, se interesaba mucho más por los periodos extremos, el barroco y lo contemporáneo”. Son pautas que va a mantener en su nueva etapa: “El perfil está muy definido y por ahora no debemos cambiarlo. El festival se seguirá apoyando en el repertorio occidental, desde óperas que difícilmente podríamos ver en Canarias hasta las grandes obras sinfónico-corales que, por su envergadura, requieren un dispositivo especial. Siempre para crear versiones de referencia”. Ante la ausencia en las últimas ediciones del Festival de “grandes acontecimientos”, como el estreno en su día de Hoch-Zeiten de Stockhausen o la verión de Turandot de Berio, Mendoza cree que después de 23 años se han alcanzado cotas impensables: “Ya hay encargos a grandes figuras nacionales y extranjeras. Estamos comprometidos con los compositores e intérpretes de nuestro país y de nuestra región”. Mendoza considera que el público local “está consolidado pero queda promocionar el festival en el extranjero como el único de invierno en Europa”. C.F.