Niño de Elche, Lola Jiménez, Clara Gallardo, Fernanda Orazi, Joaquín Sánchez Gil y Emilio Tomé. Foto: Cecilia Molano

Niño de Elche, Lola Jiménez, Clara Gallardo, Fernanda Orazi, Joaquín Sánchez Gil y Emilio Tomé. Foto: Cecilia Molano

Escenarios

La Abadía se encuadra con 'Descendimiento'

Carlos Marquerie marca la nueva línea escénica de la sala madrileña con un montaje sobre la obra de Van der Weyden

8 abril, 2021 09:17

Se cumplen estos días dos años desde que la escritora Ada Salas presentara en el Museo del Prado Descendimiento, un poemario surgido de la contemplación de la bellísima obra que Rogier van der Weyden realizó en torno a 1435. Entre los asistentes a la lectura, y posterior visita al cuadro del artista flamenco, se encontraba el director y dramaturgo Carlos Marquerie, que se conjuró en ese momento para llevar los versos escuchados a las tablas. “El cuadro daba respuestas (o planteaba preguntas) sobre la vida de aquellos años. Nosotros nos proponemos crear lazos con ese cuadro, pero sin duda estamos preguntándonos sobre lo que vivimos hoy”, explica a El Cultural acerca de las peculiaridades de un montaje que podrá verse a partir del 8 de abril en La Abadía con la participación de la propia Salas, Niño de Elche, Clara Gallardo, Lola Giménez, Fernanda Orazi, Joaquín Sánchez Gil y Emilio Tomé.

“El texto de Ada Salas dialoga con el cuadro, incluso toma la palabra. Estará presente de una manera física, como evocación y como materia plástica”. Carlos Marquerie

Este Descendimiento es, además, una apuesta personal del director de La Abadía Carlos Aladro, que lo considera una auténtica declaración de intenciones, “una suerte de manifiesto” sobre la nueva línea de programación artística de la sala madrileña: “Abrimos La Abadía a nuevos lenguajes, a otras miradas. Nos proyectamos al futuro con un espíritu de creación libre para confrontar al espectador con formas de hacer que cuestionan abiertamente sus formas de ver”.

Quizá por eso la “responsabilidad” de esta nueva andadura recaiga en el inconformista y polifacético Marquerie, que entiende el teatro como un “tejido” compuesto por palabras, imágenes y sonidos que se entrelazan en “esa urdimbre compleja que es la dramaturgia”. Descendimiento se desarrollará bajo la bóveda de la sala Juan de la Cruz, que acogerá en un mismo espacio a público y actores. La representación estará compuesta en primer término por los textos de Salas, con una estructura teatral con principio y final, y un Oratorio, “de absoluta contemporaneidad”, integrado por arias y coros. Ambas llevarán el sello musical de Niño de Elche.

La iniciativa sigue los planteamientos ideados por Aladro: “Tenía claro que había llegado el momento de abrir el teatro a otros lenguajes y formatos. En el afán de transformar este ‘templo’ era casi evidente entrar en conversación con Marquerie”. Así es como el director de este Descendimiento, que ha contado con la colaboración de Elena Córdoba en la dramaturgia, puso manos a la obra para relacionar pintura y teatro, algo que, por otra parte, figura ya en su ADN creativo. Además, ha vuelto a sus orígenes como titiritero planteando una idea del títere abierta y plural, “una especie de escultura y pintura en movimiento” que pasa por la representación de la figura hasta la abstracción. “El texto de Ada dialoga con el cuadro, incluso toma la palabra. Estará presente de una manera física, como evocación y como materia plástica”, puntualiza el director, que, aunque lleva dos años sumergido en este proyecto, busca tiempo para dibujar dos alcornoques de más de 400 años cercanos a su vivienda, reflexionar escénicamente sobre la casa como espacio familiar y trabajar sobre “ese hermoso libro” que es Poeta en Nueva York, de García Lorca.

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