Daniel Bianco. Foto: Laurent Lager

El Teatro de la Zarzuela ha comenzado el curso, el primero bajo su sello, con viento a favor. Los montajes inaugurales, Las golondrinas e Iphigenia en Tracia, han agotado las entradas. Un logro teniendo en cuenta las dificultades de la zarzuela para renovar y ampliar su público. Su objetivo es convocar a los jóvenes sin ahuyentar a los veteranos. Y que nuevas partituras y libretos resuciten nuestro género lírico, como Policías y ladrones de Tomás Marco, que se estrenará en 2018.

Un designio misterioso vincula desde hace décadas a Daniel Bianco (Buenos Aires, 1959) con el Teatro de la Zarzuela. Hay precedentes que pueden interpretarse como pasos previos (e inconscientes) hacia su dirección artística, que ostenta desde la marcha de Pinamonti. En el coliseo madrileño, poco después de su llegada a España en 1983, debutó como ayudante de escenografía (Armida, de Glück). Luego firmaría también para la Zarzuela su primera escenografía profesional (Don Gil de Alcalá, de Penella Moreno). Se presentó al concurso para dirigirla con la convicción de revertir las cifras adversas de nuestro género lírico, que siguen cayendo en los índices de consumo cultural. Tiene un desafío duro por delante. Ya saben lo que decía Einstein: que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Y la zarzuela está marcada a fuego por unos cuantos: que si casposa, que si cursi, que si dramáticamente endeble...



En los próximos años debe librar una guerra contra esa percepción. De momento, las primeras batallas las ha ganado: los dos montajes inaugurales de esta temporada, la primera de su cosecha, han agotado las entradas. El dato lo apunta ilusionado en su cuartel general de la calle de los Madrazos, frente al teatro, donde se le van horas pergeñando la penúltima rebelión de la zarzuela.



Pregunta.- Los llenos de Las golondrinas e Iphigenia son un buen augurio, ¿no?

Respuesta.- Sí, el teatro tiene buena salud. Ahora el reto es hacer más producciones y actuaciones. La temporada pasada hubo 114 y en esta serán 140. Se trata de ampliar nuestro público. Si no, la zarzuela se nos muere.



P.- Dice que su intención es atraer a los jóvenes pero sin espantar a los aficionados veteranos. ¿Cuál es su fórmula para alcanzar ese equilibrio?

R.- Soy una persona de talante conciliador en la vida, y eso también lo aplico a mi labor en la Zarzuela. El género lírico español es muy abierto. Está la zarzuela propiamente, que tiene un público muy fiel a títulos emblemáticos, pero también el género chico, la zarzuela barroca, la revista... Hay que estar atentos a los gustos de la gente y programar todas las variantes.



Presentaré el concurso de composición en abril. Hay que proponer una idea dramática y otra musical"

P.- Parece lógica la necesidad de modernizar el género para hacerlo más atractivo pero ¿cómo se consigue eso sin desvirtuarlo?

R.- Como decía Sagi, no se trata de ponerles vaqueros a los cantantes. Tampoco de que hagan felaciones en el escenario, algo que, por otra parte, sería un tipo de provocación bastante anticuada. Hay muchas maneras, jugando con la luz, la escenografía, el vestuario... También reclutando figuras de otros ámbitos artísticos, como hicimos con Frederic Amat en Iphigenia y encargando a autores teatrales la reescritura de libretos.



P.- ¿Cuáles serían las fronteras que no se deberían traspasar en estas revisiones?

R.- Hay muchos libretos que están anclados en el costumbrismo, que suenan cursis a los oídos contemporáneos. Ahí hay un trabajo pendiente. Las adaptaciones deben ayudar a que se comprendan mejor hoy. Lo que no se hacer puede es plagiar o inventar. La historia y los personajes hay que respetarlos. Y la música no permito que se toque.



P.- También está trabajando duro las redes sociales...

R.- Son fundamentales. Cuando llegué apenas teníamos 1.000 seguidores, ahora nos vamos acercando a 7.000. Eso denota que hay potencial, un interés latente, que, cuando te esfuerzas en salir a su encuentro, el público responde. Nos sirven para estar en contacto con gente de fuera de Madrid y para informar de lo que se va cociendo en el día a día del teatro.



Pero la expansión de Bianco no se conforma con los dominios virtuales. Su objetivo es inyectar la zarzuela en las calles de Madrid, que tanta materia prima le han brindado a sus compositores de cabecera: Barbieri, Bretón, Sorozábal, Chueca... El 15 de mayo sacará el escenario a la placita que hay frente a la fachada principal del teatro, en la calle Jovellanos. Sobre sus tablas el tenor belcantista Enrique Viana compondrá un personaje inspirado en su telón, "que es el que más sabe, porque observa lo que sucede entre cajas y también en la platea y los palcos", apunta Bianco. Es un primer paso encaminado hacia otras conquistas: "Me gustaría retransmitir funciones en pantallas grandes situadas en las plazas principales de la ciudad. Lo suyo, claro, sería en la Puerta del Sol y en la Plaza Mayor. Ya estamos hablándolo".



Me gustaría retransmitir funciones de zarzuela en las principales plazas de la ciudad como la Puerta del Sol o la Plaza Mayor"


P.- Otra iniciativa que anunció al ser elegido fue el concurso de composición de zarzuelas. ¿En qué punto está?

R.- Voy a presentar las bases en abril. Es un concurso de proyectos. Hay que proponer una idea de una dramaturgia y otra musical. Los candidatos tendrán de plazo hasta septiembre. Habrá un jurado formado por compositores, dramaturgos y directores de escena que seleccionará una obra. El premio será estrenarla en el teatro.



P.- Quien va estrenar una zarzuela de nuevo cuño es Tomás Marco, ¿no?

R.- Será ya en marzo de 2018. Se titula Policías y ladrones, una sátira contra la corrupción. El libreto es de Álvaro del Amo.



P.- ¿Y con la Juan March mantendrá su alianza para el teatro musical de cámara?

R.- Ya tenemos programados montajes para los próximos dos años. Es una relación muy fructífera porque cada uno aporta lo que no tiene el otro. Las dimensiones son fundamentales en el teatro. Su auditorio es idóneo para el formato camerístico, mientras que a nosotros éste se nos queda pequeño.



La afición de Bianco por la zarzuela se remonta a su infancia. Sonaba constantemente en el domicilio de sus abuelos asturianos, un rompeolas de la inmigración española. "Acogieron a muchas personas. Recién desembarcadas en el puerto de Buenos Aires, se dirigían a su casa. Supongo que porque era grande y porque se había extendido su fama solidaria. Al menos los hospedaban un día. No sentían nostalgia de España pero siempre celebraron mucho las festividades españolas. La zarzuela la cantaban y la escuchaban por la radio. Así es como ha calado en tanta gente, de manera inconsciente. Yo la escuchaba sin preguntarme qué era".



P.- ¿Y cree que en Hispanoamérica sigue teniendo tirón?

R.- Sí, por eso estamos intentando atender la demanda allí. Estamos conversando tanto con México como con Argentina. De hecho es muy probable que llevemos al Teatro Colón de Buenos Aires El imposible mayor vence en amor..., de Durón. La zarzuela triunfa en todas partes. En Francia, las navidades anteriores, la televisión pública retransmitió para todo el país la Doña Francisquita del Teatro de Tolouse. Ahora tenemos que empezar a creernos ese éxito también aquí.



@albertoojeda77