Fotograma de 'The Shards'.

Fotograma de 'The Shards'. Disney+.

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'The Shards' trae de vuelta los temazos de los 80 y el morbo por los asesinos en serie, pero traiciona a Bret Easton Ellis

La serie, disponible en Disney+, está basada en el libro 'Los destrozos' del autor de 'American Psycho'.

Retrata a un grupo de jóvenes de Beverly Hills en el elitista y turbio Los Ángeles de las sectas y los asesinatos.

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Fue una de las grandes novelas de 2023. Los destrozos supuso el regreso de Bret Easton Ellis después de más de una década y otra prueba más de la maestría narrativa del autor de American Psycho. En esta obra monumental de más de 600 páginas, el escritor estadounidense relata, a caballo entre la ficción y la autobiografía, el fin de su inocencia.

Ambientada en los años 80 en Los Ángeles, su ciudad natal, la novela recoge el último año de colegio de su trasunto, Bret, y su grupo de amigos mientras lidian con su crisis de identidad, sus adicciones, sus traumas familiares y una época convulsa en la que los asesinos en serie y las sectas campaban a sus anchas por todo Estados Unidos, especialmente en la Costa Oeste.

Un argumento, por manido que sea, muy goloso para trasladar a la pantalla, por lo que su adaptación audiovisual era cuestión de tiempo. Si bien en un principio el proyecto iba a ser dirigido por Luca Guadagnino, que adaptará una nueva versión de American Psycho, finalmente ha sido Ryan Murphy, el prolífico rey de la televisión, quien lo ha sacado adelante en formato serie: The Shards, ya disponible en Disney+.

Parece que no hay historia que no acabe en sus manos y esto, últimamente, es un peligro. Aun siendo esta periodista fiel defensora de algunas de sus series —Glee, las primeras temporadas de American Horror Story o incluso Scream Queens—, y del excelente ojo del director y guionista para escoger y desenterrar tramas, el anuncio de que adaptaría la novela de Ellis despertó miedo a que quedase reducida a un mero producto más de su franquicia. Y así ha sido.

Su elección para estar al frente del proyecto tiene sentido: Murphy es un fan declarado de la literatura de Ellis y ambos comparten un universo similar. Saben muy bien cómo moverse entre el brillante artificio de la cultura pop (lo más macabro, camp y queer posible) y la sobriedad de la élite cultural.

En Los destrozos, Bret es un joven con aspiraciones de escritor que sueña con retratar los entresijos californianos con la destreza de Joan Didion. Murphy ya rindió pleitesía a otro estandarte del Nuevo Periodismo como Truman Capote (Feud: Capote vs. The Swans), y a nadie le extrañaría ver en el futuro una serie sobre el feud entre la propia Didion y Eve Babitz.

Sin embargo, el sello autoral de Murphy, tan fresco y disidente en sus comienzos, es hoy un un filtro de cartón piedra por el que pasa cualquier historia, ya sea la de la terrible enfermera de Alguien voló sobre el nido del cuco (Ratched, 2020) como una sobre un bufete de abogadas protagonizada por Kim Kardashian (Todas las de la ley, 2025). En la última década Murphy ha producido 20 series, de las que ha dirigido 12, aunque sea solo algún episodio piloto, y todas han acabado pareciendo la misma.

El director estadounidense es capaz de sacrificar cualquier cosa con tal de darle al espectador un buen atracón televisivo, de ahí que la serie sea excesivamente larga (nueve episodios de prácticamente 50 minutos cada uno), pero solo los dos primeros sean realmente fieles a la novela.

Igby Rigney y Homer Gere en 'The Shards'.

Igby Rigney y Homer Gere en 'The Shards'. Disney+.

Como en el libro, The Shards comienza con la voz en off del protagonista, Bret (Igby Rigney), que será el que nos cuente la historia sobre cómo el último año de instituto de él y sus amigos, Susan Reynolds (Kaia Gerber), Debbie Schaffer (Hayes Warner) y Thom Wright (Graham Campbell), se ve truncado por la llegada de un nuevo y sospechoso alumno, Robert Mallory (Homer Gere).

Bret, gay en secreto y con ansia de convertirse en escritor, se obsesiona con Mallory y está convencido de que él es el fetichista asesino en serie (El Arrastrero) que está aterrorizando a la ciudad y a la alta sociedad de Beverly Hills.

El reparto ha recibido más expectación de la merecida, en parte porque supone el reencuentro entre dos nepos de la industria: la hija de Cindy Crawford (Kaia Gerber) y el hijo de Richard Gere (Homer Gere), que tuvieron un romance a finales de los 80 y ahora revive de algún modo en la pantalla a través de sus hijos.

Sin embargo, la actuación de ninguno llega a ser la esperada: a Gerber el papel protagonista le viene grande y el terror no le sienta tan bien como la comedia de Bottoms (2023), y aunque Gere sale mejor parado, todavía nos preguntamos qué podría haber hecho Jacob Elordi con este retorcido personaje.

Kaia Gerber y Homer Gere en 'The Shards'.

Kaia Gerber y Homer Gere en 'The Shards'. Disney+.

En general, con excepción de Rigney, el elenco parece caricaturizado y sobreactuado, una de las consecuencias de ese "filtro Murphy". Y es una pena, teniendo en cuenta que es una de las novelas más profundas de Ellis, donde sus protagonistas, aun siendo igual de cínicos, no parecen completamente alienados, como si lo estaban los personajes de Menos que cero (1985) o Las leyes de la atracción (1987).

La serie sí mantiene detalles clave, como la elección de la música, tan importante en la novela de Ellis: desde ese retumbante Vienna de Ultravox sonando a toda leche en los altavoces del coche deportivo de Bret, hasta todos los temazos de los 80 (Blondie, Duran Duran, Dire Straits, Elvis Costello, The Go-Go's), cuyos derechos le habrán salido bien caros a Murphy.

También acierta en plasmar el clima de terror que se mascaba en un Los Ángeles, todavía a la sombra de los asesinatos de Manson, que entraba en la edad de oro los asesinos en serie, con tipos como Richard Ramírez (El Acosador Nocturno) y otros fanáticos que buscaban su propia Familia reinando en la ciudad. Así como ese ambiente lujoso y privilegiado, donde la cocaína estaba en el plato del día.

Aun así, The Shards acaba enredada en tramas que en la novela son secundarias, si no inexistentes: la importancia que cobran personajes como Ryan, estrella porno y uno de los amantes de Bret; Steven Reinhardt, asistente personal de Terry Schaffer, el padre de Debbie, o Thom, a través del que intentan reflejar cómo las sectas captaban en ese momento a muchos jóvenes de hogares desestructurados.

Hay que reconocer que Los destrozos no es una novela fácil de adaptar. Su estructura fragmentada y su narrador no confiable, debido a los delirios que le provoca la ingesta de cantidad de Valiums y otras drogas, genera al lector una sensación difusa, de no saber exactamente qué es lo que está ocurriendo de verdad.

Pero vista la serie, sin esas paranoias e ideas de olla de Ellis, la historia acaba convertida en un whodunit visto hasta la saciedad, y que amenaza con extenderse.

Murphy ya ha avisado de que su equipo creativo nunca consideró The Shards como un proyecto de una sola temporada. Así que tendremos asesinatos, drogas y la compañía de estos niños pijos para rato. Solo nos queda fantasear con esa versión que nunca fue de Luca Guadagnino, a la que imaginamos como una suerte de Queer (2024) más sangrienta, pero igual de psicodélica. Otra vez será.