El actor Eduard Fernández posa tras presentar su película 'El mal padre', del realizador Roberto Bueso, que compite en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

El actor Eduard Fernández posa tras presentar su película 'El mal padre', del realizador Roberto Bueso, que compite en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. EFE/Juan Herrero

Cine Festival de San Sebastián

Eduard Fernández se convierte en un "mal padre": "Había que atreverse a hacer un tío tan desagradable"

El actor interpreta en 'El mal padre' a un viejo escritor enfermo que reúne a sus tres hijos, de los que lleva años distanciado.

La película, dirigida por Roberto Bueso, compite por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

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Las relaciones familiares son materia prima eterna para el cine y la narrativa. Y ya se sabe: las familias perfectas solo existen en la publicidad. Tras el éxito de La banda y Llenos de gracia, el valenciano Roberto Bueso retrata en El mal padre la reunión de un “mal padre” con unos hijos de los que lleva años distanciado.

Flamante ganador del Goya a mejor actor por Marco, tras el éxito de El 47, donde ofrecía otra interpretación icónica, y en un año rematado por el Premio Nacional de Cinematografía, Eduard Fernández interpreta con el vigor acostumbrado a un viejo filósofo: culto y brillante, pero también narcisista e impaciente ante la puerilidad ajena.

Un hombre que se siente culpable por haberse distanciado de sus hijos tras divorciarse de su mujer y casarse con otra más joven, con la que tiene una nueva hija con la que sí convive durante toda su vida.

Entre los hijos cobra mayor protagonismo Alberto (Adam Jezierski), un profesor de Filosofía de instituto que está a punto de ser padre con su mujer embarazada. Un tipo algo agónico y falto de energía al que el “mal padre” reprocha que no haya llegado más lejos.

Ansioso por encontrar un referente ante su nueva etapa vital, se encuentra con que el único que tiene es un hombre que, como él mismo le reprocha, confiesa que se agobiaba con la vida familiar porque lo apartaba de la lectura y la escritura.

El hijo más cariñoso es Damián (Francesco Carril), un actor fracasado en Madrid, homosexual aunque no ha salido del armario ante su propia familia, que lleva años dependiendo económicamente de un padre cuyo afecto añora quizá de manera más ruidosa que los otros.

Y el carácter fuerte y ambicioso del personaje de Fernández lo ha heredado su hija Clara (Meritxell Calvo), la más exitosa profesionalmente de los tres —se nos informa de que gana 80.000 euros al año— y la que mantiene una actitud más hostil ante el abandono del padre para formar otra familia. A última hora se suma la hija más joven, fruto de su relación con su nueva mujer, una chica algo repipi que ha hecho carrera en Estados Unidos.

El realizador Roberto Bueso (d), posa junto a los actores, Adam Jezierski (i), Cristina Plazas (2i), Francesco Carril (3i), Eduard Fernández (3d), y Meritxell Calvo (2d), tras presentar su película 'El mal padre' en San Sebastián.

El realizador Roberto Bueso (d), posa junto a los actores, Adam Jezierski (i), Cristina Plazas (2i), Francesco Carril (3i), Eduard Fernández (3d), y Meritxell Calvo (2d), tras presentar su película 'El mal padre' en San Sebastián. EFE/Juan Herrero.

Se trata de una historia sobre tres hijos devastados, cada uno a su manera, por ese abandono paterno. El director, Roberto Bueso, ha comentado esta mañana en rueda de prensa, en el Kursaal de San Sebastián: "El tono ya estaba apuntado en el guion. No recuerdo que tuviéramos ninguna conversación específica sobre si esto era comedia o drama. En esas clasificaciones me pierdo: en la vida ocurre todo a la vez".

Así pues, entre la comedia y el drama, El mal padre reflexiona sobre un hombre lleno de claroscuros, pero también sobre unos hijos que, según ha dicho Bueso, quizá deben aprender a contemplarlo desde otra perspectiva: “A veces tendemos a castigar a nuestros padres un poco de más desde nuestra óptica actual. Revisas cómo lo hicieron con la tentación de pensar que tú vas a hacerlo mucho mejor. Cuando eres padre, te das cuenta de que no sabes nada y de que es muy difícil. Uno hace lo que puede. Creo que esa es la conquista que los hijos tienen que hacer hacia el final de la película”.

En otra interpretación soberbia, dotada de la "gravitas" que ha destacado el productor Fernando Bovaira, de MOD Producciones, Fernández ha sido más duro con su propio personaje: "Había que atreverse a hacer un tío tan desagradable. Hay momentos en los que, viéndola, pienso: ‘Cómo rasca esto’. Un actor siempre quiere salvar a su personaje, pero, en el fondo, no: este hombre es muy desagradable a ratos".

En una película sobre un escritor de prestigio que domina el lenguaje, el reto consistía en evitar que el carácter verboso del personaje se trasladara al conjunto del filme.

Fernández ha explicado: "La película tiene un equilibrio difícil y bonito entre los silencios y las palabras, entre el humor y la tragedia. Se parece mucho a la vida. Había que hacer esos silencios y, al mismo tiempo, decir cosas desde un nivel de lenguaje un poco elevado. Había que entrar ahí con franqueza y apostar por ello, sin rebajarlo; atreverse a subir a ese carro de algo escrito casi por un literato".

Eduard Fernández en un fotograma de 'El mal padre'.

Eduard Fernández en un fotograma de 'El mal padre'. Caramel Films

Francesco Carril, en racha después de la serie de Rodrigo Sorogoyen Los años nuevos y de la película de Isabel Coixet Tres adioses, interpreta al más sensible y perdido de los tres hermanos: un actor sin éxito que lleva años recibiendo “mil euros al mes” de un padre distante en lo emocional, pero que no se ha desentendido económicamente de él.

Ha dicho Carril: “Con Roberto tuvimos la fortuna de poder ensayar. Yo personalmente no había trabajado antes ni con Meritxell ni con Adam. Era la primera vez. Creo que hubo algo bonito que se fue generando no solo durante los ensayos, sino también en el propio rodaje, en los tiempos de espera entre plano y plano… Ahí hubo también mucha construcción de esa relación entre hermanos: entender nuestro humor, nuestra manera de estar en el mundo…”.

Y ha rematado Carril: "Creo que es una película que habla mucho del amor, en cierto sentido: de cómo querer y quererse entre hermanos y también de cómo querer a un padre. Creo que así lo hicimos".

Parece cierto que los actores se lo han pasado muy bien durante el rodaje, porque no han parado de repetir lo positiva que ha sido la experiencia. Fernández incluso lo ha considerado “uno de los viajes más bonitos” que ha vivido haciendo una película.

Ha dicho el intérprete catalán: “Un actor siempre aporta cosas, incluso sin querer. El director te observa y puede pensar: ‘Esto voy a hacerlo así’. Pero no es una de las películas en las que más cosas he cambiado porque el guion estaba muy bien. Es un gusto cuando encuentras un guion y dices: ‘Hostia, qué bien, está bien escrito’”.

Representante de aquella intelectualidad de izquierdas que vivió con pasión la Transición española, en la última etapa del franquismo en la que “los de la cultura” vivían revolucionados, Santiago Balmes, el famoso escritor y “mal padre”, se encuentra en una secuencia con sus viejos amigos intelectuales, entre ellos la decana de la facultad y un Premio Cervantes.

Una escena que revela la nostalgia por aquellos tiempos turbulentos, pero también esperanzados, y que sirve a los hijos para comprender que su padre sí ha sido capaz de ofrecer afecto a otras personas: “Los hijos tienen una imagen de su padre y, de repente, descubren que hay gente que lo quiere mucho, que parece que ha sido un buen amigo y que ha perpetuado el amor hacia otras personas. Entonces se preguntan: ‘¿Por qué con nosotros no?’”, ha dicho Bueso.