Brendan Fraser y Andrew Scott, en 'Tiempo de victoria'

Brendan Fraser y Andrew Scott, en 'Tiempo de victoria' DeAPlaneta

Cine

'Tiempo de victoria': la batalla meteorológica que marcó la Segunda Guerra Mundial

La película de Antony Maras sigue al hombre del tiempo que realizó el pronóstico para el Día D.

Un entretenimiento solvente con interpretaciones convincentes y algo caricaturescas.

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“Los meteorólogos tienen fama de aburridos”, le dice la asistente de Eisenhower al protagonista de Tiempo de victoria. “Sí, pero el tiempo no lo es en absoluto”, contesta él. En esas dos sentencias se dirime la nueva película del cineasta australiano Antony Maras (Adelaide, 1981), que nos convence de que aún quedan historias por contar de la Segunda Guerra Mundial.

El hombre del tiempo aburrido es el capitán James Stagg (Andrew Scott), del servicio meteorológico británico, al que conocemos preparando con la precisión de un cirujano el desayuno a su embarazada esposa. Se despide de ella para trasladarse al centro de mando de los Aliados en el sur de Inglaterra, 72 horas antes de la fecha fijada para el Día D, el lunes 5 de junio de 1944.

La misión que le encomiendan a este hombre serio, pulcro y severo, al que interpreta Andrew Scott con absoluta economía de gestos, es, en realidad, imposible: un pronóstico exacto del tiempo para la mañana en la que se planea invadir por mar la Francia ocupada por los nazis. De su informe dependerá que la operación se lleve a cabo.

La película de Maras cuenta con todos los elementos que requiere un buen entretenimiento: un cuidado diseño de producción, un ritmo que no decae en sus muy medidos 100 minutos de metraje y, sobre todo, unas interpretaciones convincentes, que en este caso cuentan con un ligero toque caricaturesco muy disfrutable. En este sentido, destaca un enorme Brendan Fraser aportando humanidad a un torturado Eisenhower, a quien le pesan los muertos a la espalda, y un Damian Lewis desatado dotando de carácter a un Montgomery ansioso por entrar en combate.

Un magnífico sol se derrama sobre la campiña inglesa, pero Stagg, apoyándose en la información que le proporcionan estaciones meteorológicas de todo el globo, prevé que se avecina tormenta. La noticia no es fácil de transmitir a sus superiores. En primer lugar, porque la precisión no se lleva bien con el pronóstico del tiempo. En segundo lugar, porque el meteorólogo estadounidense al que interpreta Chris Messina, cuyo método consiste en estudiar los registros históricos, opina exactamente lo contrario a Stagg. Y, en tercer lugar, porque sus superiores no quieren en realidad escuchar la noticia, ya que retrasar el Día D pondría en peligro la operación.

En este sentido, resulta mucho más atinado el título original Pressure, que además de hacer referencia a un término atmosférico nos habla de la presión a la que se enfrenta Stagg, pero también Eisenhower, que tendrá que tomar la decisión final de seguir adelante o retrasar la invasión.

Es cierto que sobre todo el visionado sobrevuela la sensación de déjà vu, de haber contemplado algo similar antes cambiando la meteorología por el espionaje o la política, y un cierto aroma a telefilme, quizá por la concentración espacial o por su plana fotografía. Además, el guion de Maras y David Haig, que parte de la obra teatral de Haig, peca de un exceso de dramatismo al hacer coincidir estos acontecimientos con el parto de la mujer de Stagg. Pero, aun con todo ello, Tiempo de victoria sigue siendo un pasatiempo solvente.

Tiempo de victoria

Dirección: Antony Maras.
Guion: Antony Maras y David Haig.
Intérpretes: Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Damian Lewis, Chris Messina.
Año: 2026.
Estreno: 18 de septiembre