'Días del cielo', de Terrence Malick
'Días de una cámara': la elegancia de Almendros, uno de los grandes directores de fotografía
Pocas veces nos depara la literatura cinematográfica una mirada de 'insider' tan completa y esclarecedora.
Ganó el Oscar por su trabajo en 'Días del cielo' (Terrence Malick, 1978).
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Escribe Truffaut en el prefacio: “Esperaba encontrarme con un libro instructivo, pero no sabía que además iba a emocionarme”. La generosidad de Néstor Almendros (Barcelona, 1930-Nueva York,1992), uno de los directores de fotografía más creativos que ha dado la historia del cine, narrando sus experiencias profesionales (y a veces personales) es realmente impagable.
Dias de una camara
Días de una cámara
Néstor Almendros
ECAM/DAMA/Caimán Cuadernos de Cine, 2026. 447 páginas. 23 €
De ahí que estas “memorias”, de éxito y reconocimiento internacional desde su publicación en Francia en 1980, reclamaran una reedición desde hace más de 35 años, cuando las publicó Seix Barral. Se ha hecho esperar, si bien la encomiable labor editorial de la colección La imprenta dinámica enriquece el resultado con fotografías en color y nuevos textos en forma de presentaciones (Carlos Heredero y Frédéric Bonnaud), prólogos (Jaume Peracaula), adendas y documentación variada (Pedro Medina).
A modo de contexto, las seminales consideraciones sobre su oficio escritas por Almendros así como el breve pero relevante relato de su “prehistoria” profesional (el nomadismo de sus años de formación por España, Cuba, Roma, Nueva York y Francia) bastarían por sí solas como ejemplares textos de pedagogía y reflexión, si bien es el detallado itinerario de su trayecto profesional, película por película, el que conforma el grueso de la publicación.
Más de cuarenta títulos que el fotógrafo y operador, con una claridad y detalle excepcionales (muchos textos tienen su raíz en entrevistas a revistas especializadas), va desglosando con especial atención a su intrahistoria técnica y, en cualquier caso, haciendo extensible el trabajo fotográfico a otras áreas (producción, decoración, guion, actores, dirección…), debido a la concepción orgánica del proceso creativo de la imagen que guiaba su trabajo.
Son los recuerdos y detalles técnicos de sus continuadas colaboraciones a lo largo de las décadas con Éric Rohmer, François Truffuat, Barbet Schroeder y Robert Benton los que emergen de forma fundamental para la apreciación técnica de las respectivas filmografías de estos autores (“todo trabajo que aspire a cierta coherencia no podrá encontrar su más clara expresión si no se realiza en tándem con un buen realizador, con el que se ha colaborado no solo en una película, sino en varias”, escribe Almendros), si bien los dedicados a otros títulos contienen muy valiosos testimonios sobre los fructíferos trabajos con su admirado Roberto Rossellini (Le Centre Georges Pompidou) o con Terence Malick (Días del cielo, por la que recibió el Oscar), Martin Scorsese (Apuntes al natural), Mike Nichols (Se acabó el pastel) o Alan J. Pakula (La decisión de Sophie), entre otros.
En definitiva, pocas veces nos depara la literatura cinematográfica una mirada de insider tan completa y esclarecedora, además de inspirada en muchos tramos, ofreciendo el privilegio a estudiosos, cineastas y aficionados de adentrarse en la mente creativa de un director de fotografía cuyo elegante estilo y filosofía abrió las puertas de la modernidad.