Gael García Bernal caracterizado como Magallanes en la película homónima, dirigida por Lav Diaz.

Gael García Bernal caracterizado como Magallanes en la película homónima, dirigida por Lav Diaz. A Contracorriente Films

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Gael García Bernal es Magallanes: "La colonización española fue menos violenta que la holandesa o la inglesa"

El actor mexicano interpreta al capitán de la primera vuelta al mundo en la película que se estrena este viernes.

Elcano completó la expedición tras la muerte del navegante portugués.

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Gael García Bernal (Ciudad de México, 1978) lleva más de dos décadas siendo uno de los grandes referentes del cine iberoamericano. Desde su irrupción con Amores perros y Y tu mamá también, ha encadenado títulos fundamentales como Diarios de motocicleta, No, La mala educación o Neruda, alternando el cine de autor con producciones internacionales sin perder nunca el interés por personajes atravesados por la historia y la política.

En Magallanes, dirigida por el cineasta filipino Lav Diaz y producida por Albert Serra, afronta quizá uno de los retos más delicados de su carrera: dar vida a Fernando de Magallanes (Oporto, c. 1480-Mactán, Filipinas, 1521), el explorador portugués al servicio de la Corona española cuya expedición, culminada tras su muerte por Juan Sebastián Elcano, completó la primera vuelta al mundo y transformó para siempre la cartografía y la visión del planeta.

¿Fue un héroe de la exploración o uno de los protagonistas de la empresa colonial europea? La pregunta, lejos de pertenecer únicamente al pasado, atraviesa algunos de los debates políticos y culturales más intensos del presente.

Lejos de ofrecer respuestas sencillas, la película se adentra en las contradicciones de un hombre convencido de estar cumpliendo una misión histórica y religiosa, al tiempo que muestra el devastador impacto de la expansión europea sobre las poblaciones indígenas.

Durante la conversación, García Bernal rehúye cualquier lectura maniquea. Defiende la necesidad de comprender la mentalidad del siglo XVI antes que juzgarla con categorías contemporáneas y, al mismo tiempo, sostiene que la colonización española fue "menos violenta que la holandesa o la inglesa", una afirmación que matiza comparando los distintos modelos coloniales desarrollados en Asia.

Pregunta. Magallanes llega en un momento en el que la figura de los conquistadores vuelve a estar en el centro del debate político y cultural. ¿Cómo afronta un actor un personaje tan cargado de significado?

Respuesta. El proceso de descolonización ha marcado todo el pensamiento contemporáneo desde la Segunda Guerra Mundial. Es un tema que nos atraviesa completamente. Yo crecí en México y desde niño conviví con todas esas mitologías que sirven para construir los Estados modernos. Muchas veces son relatos sostenidos con alfileres.

Piensa en Filipinas. Sigue llamándose así en honor a Felipe II, un rey que nunca estuvo allí. Eso demuestra hasta qué punto seguimos viviendo dentro de determinadas inercias históricas.

Lo interesante es que hoy asistimos a una especie de reacción frente a todo ese proceso de descolonización. Hay quien intenta reivindicar aquellos hechos como si hubieran estado guiados por razones nobles. Pero una película no puede funcionar así.

Un momento de 'Magallanes'.

Un momento de 'Magallanes'. A Contracorriente Films

No estamos hablando del bien o del mal. Eso sería demasiado superficial. Tampoco queremos convertirnos en el coro de una determinada posición política. La cuestión es profundamente política, sí, pero no electoral.

Cuando empecé a investigar descubrí que sabemos sorprendentemente poco sobre Magallanes. Fue un personaje incómodo tanto para la Corona portuguesa como para la española. Sin embargo, dentro de la historia de la exploración es una figura inmensa. Su expedición cambió el mundo.

Demostró que era posible conectar ambos extremos del planeta por mar. Fue un cambio absoluto de paradigma.

P. ¿Qué fue lo que más le sorprendió durante esa investigación?

R. Que el personaje histórico casi ha desaparecido detrás del mito.

Su legado científico es enorme. Siempre que hay algo extraordinario que bautizar aparece su nombre. Pero, al mismo tiempo, fue utilizado tanto en vida como después de muerto por las mitologías del poder... y también del contrapoder.

Gael García Bernal y Ángela Azevedo en 'Magallanes'

Gael García Bernal y Ángela Azevedo en 'Magallanes' A Contracorriente Films

Eso me parecía fascinante. Más allá de cualquier lectura ideológica, lo que hizo fue una hazaña extraordinaria desde el punto de vista de la exploración.

También me impresionó comprender la mentalidad de aquella época. Nosotros analizamos el siglo XVI con categorías morales del XXI y así es imposible entender nada.

Aquellos hombres tenían un fanatismo religioso enorme. Hoy eso nos resulta extraño, pero gran parte de sus decisiones nacían de la evangelización. Era una convicción auténtica.

Muchos, además, eran conversos o descendientes de conversos que escapaban de la Inquisición. Al embarcar encontraban un propósito y una identidad. Todo eso forma parte del personaje.

P. En un momento de la película resulta inevitable pensar que algunos discursos de entonces —la expansión, las riquezas, la religión— siguen teniendo ecos contemporáneos.

R. Hay similitudes aparentes, pero yo marcaría una diferencia importante. Muchas veces explicamos aquella época diciendo simplemente que buscaban riquezas, pero esa es una lectura demasiado superficial. Ellos sabían perfectamente que esas riquezas pertenecían a la Corona.

Lo que perseguían era otra cosa: dejar un nombre, construir un legado, alcanzar una trascendencia. Desde su manera de entender el mundo, convertir personas al catolicismo significaba asegurar su propia salvación.

Uno puede ver y entender muchísimo la diferencia entre lo que pasó con los portugueses y los españoles, a diferencia de lo que sucedió cuando llegaron los ingleses y los holandeses. Ahí sí se armó una buena, ahí sí se armó tremenda la cosa.

El actor mexicano Gael García Bernal

El actor mexicano Gael García Bernal Juan Barbosa / Europa Press

Hay que echarle un vistazo a lo que hicieron los holandeses en toda Indonesia, las reglas que ponían, la destrucción tremenda de los campos de nuez moscada, de las islas de donde venían el clavo y la nuez moscada, y el exterminio que hicieron fue impresionante.

Muy distinto el acercamiento de los portugueses y los españoles... Nos mezclamos. Por lo menos yo vengo de esos que llegaron al otro lado. En cambio, los holandeses y los ingleses mataron a todo mundo o los esclavizaron completamente. Fue una colonización más violenta.

Eso es muy distinto de determinados movimientos políticos contemporáneos, donde la religión funciona sobre todo como un instrumento de poder.

Trump, por ejemplo, no me parece una persona movida por una fe religiosa profunda. Utiliza la religión políticamente. Son fenómenos completamente distintos.

P. Como actor, ¿cómo se construye un personaje del que apenas conocemos su vida privada?

R. Ahí aparece el verdadero trabajo de interpretación. Más que identificarte con el personaje, intentas encarnarlo. Me gusta mucho ese verbo porque describe exactamente lo que hacemos.

No estás interpretando al Magallanes histórico. Estás interpretando una reinterpretación de una interpretación. Hay un componente inevitablemente poético.

La historia nunca podrá decirnos cómo hablaba en la intimidad, qué pensaba cuando terminaba el día o cuáles eran sus silencios. Todo eso debemos imaginarlo. Y sí, esa imaginación tiene una parte arbitraria. Uno se lanza a esas aguas esperando que la alquimia funcione.

Siempre digo que la memoria también es una ficción. El recuerdo está lleno de invenciones, pero precisamente a través de esas invenciones muchas veces llegamos a verdades más profundas.

P. En México el debate sobre la conquista sigue muy presente. López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum han insistido en que España debería pedir perdón por la colonización. ¿Cómo observa esa discusión?

R. Me parece interesante precisamente porque demuestra que sigue siendo una conversación necesaria. Hoy estamos mucho mejor preparados para hablar de todo aquello con más complejidad. Lo importante es reconocer lo que ocurrió y abandonar relatos demasiado simplificados.

Cuando éramos pequeños nos enseñaban que un pequeño grupo de españoles había derrotado prácticamente solo a un inmenso imperio. Hoy sabemos que aquello fue mucho más complejo.

Hubo una guerra civil entre distintos pueblos indígenas y los españoles actuaron como aliados de algunos de ellos frente al poder mexica. Comprender eso no cambia la historia, pero sí cambia nuestra manera de entenderla.

Mientras sigamos discutiendo únicamente si unos fueron héroes o villanos no avanzaremos demasiado. Ese tipo de debates acaban siendo electorales. La historia merece una conversación mucho más profunda que esa.