Isaac Hernández y Jessica Chastain, en 'Dreams'

Isaac Hernández y Jessica Chastain, en 'Dreams'

Cine

'Dreams': Jessica Chastain entona el 'no es amor, es una obsesión' en un frío melodrama de frontera

El cineasta mexicano Michel Franco, en uno de sus filmes más esenciales, aborda la relación entre un joven y pobre bailarín y una madura mujer de una familia de privilegiados.

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En el cine de Michel Franco (Ciudad de México, 1979) una imagen puede alcanzar el cénit de la desolación. Y esa imagen, en Dreams, su nueva película, está en el principio.

Un plano estático de un camión varado en un descampado bajo el sol. Tras un corte en el que solo cambia la luz (ha pasado el tiempo), el vehículo cobra vida. Vemos cómo se zarandea mientras escuchamos gritos de auxilio y desesperación que surgen de su interior. De ese infierno saldrá uno de los dos protagonistas de esta fría y retorcida historia, Fernando (Isaac Hernández), uno más de los parias de la tierra que cruzan de manera ilegal la frontera entre México y Estados Unidos en busca de una vida digna que difícilmente alcanzará.

La otra pata que sostiene este filme es Jennifer McCarthy (Jessica Chastain), y mencionamos el apellido porque tiene importancia. Es la última de una estirpe de privilegiados, hija de un empresario multimillonario, al cargo de la fundación que limpia la conciencia familiar con buenas acciones que desgravan en Hacienda. Por lejanos que sean sus mundos, Jennifer y Fernando tienen una relación.

Él es un veinteañero con talento y ambición; ella una mujer madura con todo al alcance de la mano, pero con enorme vacío en su interior. El romance surgió en la escuela de danza de la familia McCarthy en Ciudad de México, donde Fernando era el alumno aventajado. Lo que hay entre ellos podría ser amor, de hecho, a simple vista, lo parece. Pero, al descender un nivel en esa apariencia, y ahí es donde insiste Franco, vemos que hay demasiados elementos de por medio para poder afirmarlo.

El deseo, el sexo, la obsesión, la culpa, el interés, la vergüenza… Todo ello marca uno de los filmes más esenciales del director, que transcurre en calles y edificios vacíos, en el que todo está apaciguado, desde el sonido y la música al dibujo de los personajes secundarios. El contraste con el fuego que va arrasando a Jennifer y Fernando es abismal.

Michel Franco ha levantado buena parte de su carrera en torno a la crueldad. Solo hay que recordar que su primer filme trataba sobre dos hermanos que eran obligados a mantener relaciones sexuales (Daniel & Ana, 2009), en el segundo abordaba sin cortapisas el tema del bullying (Después de Lucía, 2012), y en su trabajo más impactante, Nuevo orden (2020), hablaba de la salvaje represión de una ficticia revuelta contra las élites en el México contemporáneo.

Por eso sorprendía que en Memory (2023), su anterior entrega, en la que arrancaba su colaboración con Jessica Chastain (magnífica en ambas producciones), apostara por una historia de amor que, sin perder su tendencia a lo retorcido, se entregaba en su última parte a la ternura. Dreams opera como un reverso más áspero de ese gesto, donde cualquier posibilidad de consuelo queda rápidamente sofocada.

Y es precisamente en su parte final, en la que la pareja revela al fin su verdadera cara y aparece la sordidez y la corrupción moral, donde la película abandona la ambigüedad que había sostenido su fuerza hasta entonces. Michel Franco, sin ser incoherente, sí reduce ahí la complejidad que había construido con tanta precisión.

Dreams

Dirección y guion: Michel Franco.
Intérpretes: Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend, Marshall Bell
Año: 2025.
Estreno: 19 de junio