Alba Sáez, en 'Corredora'

Alba Sáez, en 'Corredora'

Cine

'Corredora', una ópera prima contra la lógica del éxito a cualquier precio

Laura García Alonso debuta en el largometraje subvirtiendo dos géneros muy populares en el cine comercial, el drama deportivo y el 'thriller' psicológico.

Más información: 'Un mundo frágil y maravilloso': un romance en el Líbano sometido al capricho del destino

Publicada

En Corredora, Laura García Alonso (Madrid, 1990) debuta en el largometraje apropiándose de dos géneros muy reconocibles, el drama deportivo y el thriller psicológico, para desactivarlos desde dentro.

La película sigue a Cris (Alba Sáez), una atleta de élite que vive en un Centro de Alto Rendimiento (CAR) bajo una disciplina asfixiante. Su mundo se reduce al entrenamiento, el cuidado de la alimentación, el descanso y a algunos vínculos familiares intermitentes con su padre (Àlex Brendemühl) y su hermana Natalia (Marina Salas). Muy pronto, sin embargo, se abre una grieta: la sospecha de que, quienes la rodean, quieren sabotearla.

García Alonso filma ese deterioro mental con una lucidez nada aparatosa. Donde cabría esperar visualizaciones del delirio, opta por la contención. Un plano fijo en la habitación de Cris basta para generar una incomodidad difícil de sacudirse cuando sufre un brote psicótico. La directora no requiere subrayados para hacernos partícipes de la fractura interior de su protagonista.

Tras el brote, el relato se desplaza hacia la convivencia con su hermana, que introduce una narrativa más íntima. Ahí encuentra la película su verdadero centro emocional: en la tensión entre el cuidado y la incomprensión, entre la necesidad de aceptar los límites y el impulso de negarlos. Natalia acompaña, pero también duda, y en ese vaivén se juega buena parte de la película.

El regreso al entrenamiento, ya fuera de la estructura institucional y sin el beneplácito de los médicos, podría haber conducido a un relato de superación más o menos convencional. Es justo lo que Corredora evita. Frente a ese imaginario tan asentado en el drama deportivo hollywoodense, en el que la épica y la victoria lo justifican todo, García Alonso propone otros valores.

La secuencia final de la carrera es, en ese sentido, reveladora. No hay celebración ni catarsis. El diseño sonoro y la duración de la misma empujan al espectador hacia un territorio físico, donde el esfuerzo deja de ser admirable para volverse problemático.

Quizá ahí reside el mayor acierto de la película: en negarse a convertir el sufrimiento en relato ejemplar. Corredora no ofrece una épica del éxito, sino una reflexión sobre sus costes y sobre la posibilidad de apartarse de él.

Una ópera prima sobria, incómoda y, por momentos, muy lúcida. Bien es cierto que en el segundo acto quizá la narrativa se vuelve algo pesado, pero el fantástico trabajo tanto de la debutante Alba Saez y de Marina Sales evitan que el filme pierda interés en cualquier punto del metraje. Habrá que estar muy atentos a lo que depare la carrera de Laura García Alonso, una directora que promete.

Corredora

Dirección: Laura García Alonso. Guion: Laura García Alonso, Pol Cortecans. Intérpretes: Alba Sáez, Marina Salas, Alex Brendemühl, Marta Bessa, Jordi Farrés, Claudia Gallego. Año: 2026. Estreno: 29 de mayo