Mounia Akal y Hassan Akil, en 'Un mundo frágil y maravilloso'

Mounia Akal y Hassan Akil, en 'Un mundo frágil y maravilloso'

Cine

'Un mundo frágil y maravilloso': un romance en el Líbano sometido al capricho del destino

La película de Cyril Aris recurre a una fórmula bien conocida, sin innovar pero apostando por que todos los ingredientes estén en su justa medida.

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El punto de partida de Un mundo frágil y maravilloso es el accidentado nacimiento de dos bebés en un hospital de Beirut, casi simultáneo y durante un bombardeo. Las criaturas son Yasmina (Mounia Akal) y Nino (Hassan Akil), a quienes el caprichoso destino se empeñará en unir y separar una y otra vez a lo largo de los años.

El primer reencuentro se produce en la escuela infantil. Aún niños, conectan, sobre todo, por proceder de familias rotas: él ha perdido a sus padres en un accidente de coche y vive con su abuelo, ella está experimentando el dolor que supone la mala relación que mantienen sus padres. Cuando estos finalmente se divorcian, Yasmina se marchará de la ciudad con su madre, rompiéndole el corazón al pequeño Nino, quien ya le había declarado su amor.

Años después, con Nino convertido en el desastroso y bienhumorado gerente de un restaurante, sus caminos vuelven a juntarse. Él se estampa con su coche contra un negocio regentado por una mujer que, milagro, resulta ser la madre de su antiguo e infantil amor. Yasmina, ahora una exitosa ejecutiva de una multinacional, aparece en el hospital y pronto se reconocen (ella tiene en el cuello tres inconfundibles lunares). Y, aunque en un primer momento las versiones adultas no parecen demasiado compatibles, acabarán iniciando una historia de amor que se prolonga durante décadas, con una abrupta elipsis que resuelve una disputa en torno a la disparidad de pareceres en cuanto a la opción de ser padres.

La premisa de Un mundo frágil y maravilloso ha sido explotada por el cine romántico en multitud de ocasiones, de El diario de Noah (Nick Casavettes, 2004) a Vidas pasadas (Celine Song, 2023), pasando por un sinfín de títulos desde el Hollywood clásico hasta la actualidad.

No hay nada demasiado refrescante en la propuesta, más allá de que buena parte de los conflictos de la pareja estén relacionados con la realidad política y social del Líbano, un país que ha atravesado grandes crisis económicas y militares que han golpeado las vidas de sus habitantes en las últimas décadas.

Por ello, el director Cyril Aris (Beirut, 1987), que debuta en el largometraje de ficción tras estrenar varios reconocidos documentales en festivales –The Swing (2018), Dancing of the Edge of a Volcano (2023)–, lo apuesta todo a que la fórmula cuente con todos los ingredientes para que, sin tratar de sorprender, al menos la película funcione bien y sea una emotiva y agradable experiencia: una narrativa ágil que se vale tanto de los flashbacks como de las mencionadas elipsis, un trabajo de cámara elegante y con alguna solución visual interesante (como los amantes mirándose a través de la cerradura) y, ante todo, el encanto de los intérpretes.

Akil, el corazón de Un mundo frágil y maravilloso, borda al optimista irredento que no deja que los contratiempos hagan mella en su ánimo, y Akal otorga encanto y misterio a una realista que prefiere ponerse siempre en la peor situación.

Un mundo frágil y maravilloso

Dirección: Cyril Aris. Guion: Cyril Aris, Bane Fakih. Intérpretes: Mounia Akal, Hassan Akil, Julia Kassar, Camille Salameh, Tino Karam, Nadym Chalhoub. Año: 2025. Estreno: 22 de mayo