Diane Kruger, Jasper Billerbeck y Kian Köppke, en 'La isla de Amrum'

Diane Kruger, Jasper Billerbeck y Kian Köppke, en 'La isla de Amrum'

Cine

'La isla de Amrum': otro filme de iniciación a la vida durante el nazismo que se mueve entre el drama y la aventura

Inspirándose en los recuerdos de infancia del cineasta Hark Bohm, Fatih Akin entrega una película que toca la fibra pero va justa de personalidad.

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La isla de Amrum se inspira en los recuerdos de infancia de Hark Bohm (Hamburgo, 1939-2025), un hombre que atraviesa el cine alemán de los últimos 50 años. Entre otros hitos, Bohm trabajó como actor para Fassbinder y Herzog, tuvo una corta pero nutrida carrera como director, con películas como Moritz (1978) y Yasemin (1988), y en sus últimos años ejerció como mentor del cineasta turcoalemán Fatih Akin (Hamburgo, 1973), con el que escribió Goodbye, Berlín (2016), un relato de iniciación adolescente ligero y melancólico que adaptaba una novela de Wolfgang Herrndorf.

Precisamente, de la extensa filmografía de Akin, es Goodbye, Berlín la película a la que más se parece esta La isla de Amrum, en la que Akin y Bohn vuelven a firmar el guion. Y no solo por atender al proceso de maduración de un joven sino porque el director de Contra la pared (2004) contiene de nuevo sus marcas de estilo (la crudeza y también el mestizaje, como tema y en cuanto a géneros) para entregarse sin tapujos al más puro academicismo.

Partiendo, como decíamos, de la memoria de Bohm, Fatih Akin nos lleva a la isla alemana que da título al filme, situada en el Mar del Norte, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. El protagonista es Nanning (Jasper Billerbeck), un niño de 12 años, hijo de un oficial nazi que combate en el frente. Vive con su embarazadísima madre, su tía y sus dos hermanos pequeños en una elegante casa, pero no por ello dejan de sufrir la escasez de recursos. Pero la familia aguanta estoicamente, sumida en un fanatismo hitleriano que impide a la madre concebir una derrota de Alemania que ya se percibe en el ambiente.

En el momento en el que la radio anuncia la muerte de führer, esta se pone de parto. Tras dar a luz, la mujer cae en una repentina depresión que le quita el apetito y pone en riesgo la alimentación de su propio bebé. La mujer asegura que solo le apetece comer pan blanco con mantequilla y mermelada, pero nada de ello es fácil de conseguir. Sin embargo, Nanning iniciará una cruzada para tratar de satisfacer a su progenitora.

En su empeño, el chaval tendrá que lidiar con diversos vecinos, desde el panadero al médico, pasando por un pescador, algunos niños refugiados… Y, poco a poco, irá descubriendo que no todo el pueblo estaba tan alineado con el nazismo como su propia familia y que esa ideología esconde horrores injustificables.

Menos maniquea que El niño de pijama de rayas (Mark Herman, 2008) y más sincera que Jojo Rabbit (Taika Waititi, 2019), La isla de Amrum es otro filme de iniciación a la edad adulta durante el nazismo que sabe moverse entre el drama y la aventura buscando tocar la fibra del espectador. Y lo consigue, sin tener que ser cruel con su personaje principal y forzar situaciones en pos de una moraleja. A ello contribuye el buen desempeño de los actores (por más que Diane Kruger esté infrautilizada) y una elegante puesta en escena. Aunque sea complicado ver la mano de Akin tras un filme que va algo justo de personalidad y nervio.

La isla de Amrum

Dirección: Fatih Akin. Guion: Fatih Akin, Hark Bohm. Intérpretes: Jasper Billerbeck, Kian Köppke, Laura Tonke, Diane Kruger, Lisa Hagmeister, Detlev Buck. Año: 2025. Estreno: 30 de abril