Cine

Tarzan y Arab Nasser: “No queremos mendigar la empatía del espectador con victimismo”

Con un tono poético y por momentos humorístico, los hermanos abordan en 'Gaza mon amour' la vida diaria de los sufridos gazatíes “sin victimismo”

4 junio, 2021 08:42

Apenas unos días después de una nueva escalada de tensión entre Israel y el gobierno de Hamás en Gaza, que ha dejado 269 muertos en la Franja -63 de ellos niños-, el mundo mira hacia esta pequeña zona del Mediterráneo en la que se hacinan dos millones de personas en una superficie de apenas 365 kilómetros cuadrados. Cuentan los directores de Gaza mon amor, Tarzan Nasser y Arab Nasser, hermanos gemelos que salieron de Gaza a los 20 años y ahora viven en París, que querían mostrar al mundo cómo es la gente que vive allí sin los estereotipos con que, según ellos, suelen ser reflejados por los medios occidentales.

Porque en Gaza hay violencia y tensión cada dos por tres con los israelíes, pero la vida también sigue su curso y los seres humanos se enamoran y sufren por ello. La película cuenta la historia de Issa (Salim Dau), un modesto pescador que cae rendido a los encantos de una viuda, Siham (Hiam Abbass), a la que corteja de manera tímida. Sus suerte cambia cuando descubre en el fondo del mar una estatua antigua con pinta de valer una fortuna. Más envalentonado ante su inminente riqueza, el hombre se siente más próximo a la victoria. En Gaza, a veces, la vida parece normal aunque sus habitantes no puedan salir de allí, pero los cortes de luz y la constante amenaza del ejército israelí les recuerda en el momento menos pensado que viven en una situación de excepcionalidad.

Con un tono poético y por momentos humorístico, muy habitual en el cine de los palestinos como hemos visto en otras películas como Un cerdo en Gaza (Sylvain Estibal, 2011) o el cine del ínclito Elia Suleiman, y con su estilismo rompedor entre lo glam y lo siniestro, los hermanos nos cuentan que querían reflejar la vida diaria de los sufridos gazatíes “sin victimismo” a la vez que ejercen con rotundidad como portavoces de los castigados palestinos.

Pregunta. ¿Querían hacer una película en la que viéramos que en Gaza hay más que muertos y guerras con Israel?

Arab. El espectador desde fuera ve la única imagen que emiten los medios de comunicación y algunas películas. Pero la gente no sabe cómo es la vida allí, quien no ha visitado la Franja no puede saberlo. La realidad es ocupación, asedio, embargo, guerras. Cuatro guerras ha habido, lo vimos hace dos semanas con la última. Como siempre hubo gran cantidad de civiles que cayeron víctimas, algunos son mártires. Muchos mueren por enfermedades causadas por el cerco. La gente cree que no hay otra cosa en Gaza. Por tanto vamos a hablar sinceramente de Gaza, ese ciudadano deprimido que quiere vivir, quiere confesar su amor. Todo el mundo se extrañaba mucho cuando presentábamos el proyecto, ¿una historia de amor en Gaza? Queríamos mostrar que allí hay seres humanos que se enamoran con sus partes positivas y negativas. Lo que queremos es hablar de la vida del ciudadano en Gaza, no es solo contar una historia de amor entre un hombre y una mujer. Hablamos del amor en general: a la vida, a los amigos, el amor de una chica a su familia.

Tarzan. Esa imagen de los medios de comunicación sirve a Israel muy bien. Arrojar luz sobre la vida sencilla que no tiene nada que ver con lo que se muestra y reflejarlo de un modo cinematográfico. Esto hace que el espectador normal y corriente pueda entender cómo es la vida en el sector, lejos de los clichés. No es un estereotipo. Hemos intentado hablar muy sinceramente del lugar del que venimos. Nos marchamos a los veinte años pero seguimos manteniendo un gran vínculo. Es una película muy sencilla, hablamos de problemas reales que afectan a todas las personas de la Franja: personas mayores, jóvenes, niños… Intentan vivir a pesar del sufrimiento. No queremos mendigar la empatía del espectador. Trasladamos una imagen real. Si la gente cree que los habitantes de Gaza merecen esa empatía, es asunto suyo.

P. La amenaza israelí nunca se acaba de materializar pero es latente, ¿querían reflejarlo como una especie de Gran Hermano invisible que aparece mediante cortes de luz y altavoces amenazantes?

A. La ocupación israelí existe desde hace mucho tiempo y todo el mundo sabe que Gaza está ocupada y asediada. Pero Israel, desde que se marchó en 2005 (Plan de retirada unilateral israelí), ha dejado el interior abandonado. Solo existe en lo que es la valla circundante, en el exterior. El mar, por ejemplo, que es la única salida, no se puede navegar más de tres millas. Yo no puedo cambiar esta realidad. La vida en Gaza está marcada por el sonido de los aviones. Queríamos arrojar más luz sobre estas personas que viven en estas circunstancias. Para sobrellevarlo, el humor o el sarcasmo es parte de la identidad de cualquier ciudadano. No hay solución para sus problemas. Esta gente se merece una vida mejor. Lo vemos en ese hombre de 60 años, a pesar de lo mucho vivido sigue trabajando y buscando el amor. Hablando de los jóvenes, los que crecieron con las intifadas y solamente tres horas de electricidad al día, lo único que quieren es salir de la Franja porque solo han visto una realidad terrible.

T. Hay una profundidad en la sencillez. El cine tiene su magia. Hay varias maneras de tratar cualquier tema. Cada director tiene que encontrar su manera de transmitir ese mensaje. No hay superficialidad. Es profundo. La gente ya ve en los medios de comunicación las guerras, pero se trata de ver las consecuencias en la vida diaria. El que quiere viajar y no puede, la madre que se preocupa por el futuro de su hija. Hay amor pero todo está marcado por esa situación. Todo eso ha generado espacios o separación entre las personas. Hay gente que a veces tiene ganas de rendirse. Pero luego siguen con ganas de enamorarse a pesar de las circunstancias. Ni los animales podrían aguantar esta situación. Vemos la hipocresía de Occidente en el hecho de que asociaciones ecologistas intervinieron a los animales de Gaza para que no sufran. Rescataron a los animales pero no a las personas.

A. Huimos del victimismo. No queremos representar a la gente de Gaza como víctimas sino como personas que tienen sus derechos y quieren seguir con sus vidas tranquilamente como cualquier ciudadano del mundo. Por supuesto son víctimas de la situación, pero no queremos victimismo.

Una imagen de la película

P. Vemos el rechazo social que causa una hija divorciada y ese cásting de mujeres para el matrimonio que se le presenta al protagonista. ¿Querían denunciar también la situación de la mujer en el mundo árabe?

A. Son tradiciones y costumbres. Cada sociedad tiene una visión distinta del hombre y la mujer. Yo creo que en la sociedad de Gaza la mujer es muy importante, en la película vemos a una mujer viuda con una hija, es una mujer que trabaja, lucha y trata de ser independiente. Tiene una casa y se preocupa por la hija. Aunque la manera sea molesta para ella, hay un sentimiento de maternidad. La hija quiere a la madre y la hija quiere buscar un lugar que no existe porque las puertas de Gaza están cerradas.

T. Ninguna sociedad puede avanzar cuando tiene bloqueada su salida al exterior. Para que haya cambio tienen que entrar aires de fuera. Hay tradiciones que no me gustan pero estamos hablando de un lugar del mundo que lleva encerrado desde hace muchos años. Es como una prisión enorme. La vida en Gaza es un infierno y donde hay ocupación va a haber retraso. Se llama profundizar en los errores, estos tocan más la raíz de la sociedad. Espero que avance la situación hacia otros horizontes para que el mundo vea cómo podemos cambiar.

P. ¿Creen que Hamás tiene alguna parte de la culpa de la situación que se vive en Gaza?

A. Te voy a hacer una pregunta: ¿Quién había antes de Hamás? Siempre Israel ha buscado un enemigo palestino para limitar su causa en una persona. Antes era Arafat, el movimiento Fatah, y ahora quiere que el mundo entero diga: “Son los misiles de Hamás”. Mucha gente nos trata así. En la última guerra contra Gaza, ¿cuál era el problema? ¿Quién ha tenido la acción y la reacción? Israel estaba echando a la gente de su casa. El mundo entero lo vio, nadie se quejó. Se habla todo el rato de los cohetes de Hamás, que fue una reacción. El hermano palestino de Gaza puede ayudar a su hermano de Jerusalén. Estos son unos criterios muy viles. El mundo entero solo ve el problema cuando los palestinos reaccionan, pero no ven las acciones de los israelíes que la producen. Incluso en París escuchamos a veces que Israel va a salvar a sus ciudadanos de los terroristas de Hamás. El terrorismo que hubo con aquellas familias, diecinueve bloques cayeron en Jerusalén y diecinueve familias se quedaron sin casa. Cada vez que Israel tiene una crisis interna (con cuatro elecciones seguidas sin resultado) ataca a los palestinos. No quieren limitar la resistencia, están destruyendo una ciudad entera. ¿Qué ha conseguido Israel con su guerra de hace dos semanas? No podemos hacer una comparación, los misiles de Israel destruyeron un edificio de 25 plantas y los de Hamás solo rascan. Antes hablaban de Hamás como un grupo criminal y ahora dicen que es un ejército regular cuando no lo es. Los israelíes no tienen que decidir nuestro destino. Por supuesto, Hamás tiene una parte de la responsabilidad pero no es el origen del problema.

P. ¿Creen que los atentados yihadistas en Europa y otras partes del mundo han perjudicado de alguna manera a la causa palestina?

A. No hay semejanza entre los atentados terroristas y lo que pasa en Palestina. En Palestina hay una autodefensa y los medios de comunicación tratan de dar una imagen que sirve a Israel. Creo que la gente comienza a entender la cara verdadera de Israel. Creemos que nuestro apoyo ha aumentado y con esta ultima guerra todo el mundo lo ha visto.

@juansarda