Image: El guateque

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Cine

El guateque

La gran comedia en DVD

2 junio, 2005 02:00

Peter Sellers

El Cultural entrega el jueves 9 de junio, por sólo 8,95 euros, el DVD El guateque (1968). Realizada por Blake Edwards bajo el espíritu revolucionaro de los años sesenta, esta alocada comedia convirtió a Peter Sellers en una celebridad de la pantomima, dando vida a uno de los personajes más desternillantes de la pantalla, el actor indio Hrundi V. Bakshi.

Muy pocos actores han hecho reír sin moverse. Es un privilegio reservado a los dioses. El resto, los humanos, tienen que trabajárselo. Peter Sellers cruzó la frontera de la divinidad con su aparición en esta película, lo que nos hace pensar cada vez que la vemos -y algunos no nos cansamos nunca- en si los gags responden a un juego y un tempo milimétricamente calculados o si, realmente, son producto de la improvisación de un actor en estado de gracia. Porque las pantomimas de Sellers no han hecho reír siempre. Su gracia no es completamente natural, con la que se nace y se crece a pesar de todo. Como la inmensa mayoría de los comediantes, Sellers tenía que pulir sus herramientas de cómico, renovarlas de vez en cuando sin salirse del cuadro general de su humor, esencialmente británico. En Doctor Strangelove o en la serie de la Pantera Rosa -que Blake Edwards interrumpió para rodar esta película- su talento para arrancar carcajadas no se pone en duda, pero en otras producciones como Casino Royale maldita la gracia que nos hace. Si pensamos en Chaplin o en Jerry Lewis o en Woody Allen, podemos aceptar que hay y hubo cómicos cuya sola presencia despierta la risa o al menos la sonrisa, pero en Sellers eso nunca fue cierto hasta que protagonizó cada segundo de esta inteligente y desfasada sátira hollywoodense, llevando hasta el paroxismo la mentalidad anárquica y naíf que gobernó culturalmente los años sesenta.

Cuando comprobamos las grandes consecuencias que puede deparar un simple gesto del actor indio Hrundi V. Bakshi/Peter Sellers (y es algo que comprobamos en los primeros minutos de la cinta), ya estamos preparados para lo peor. O lo mejor. Su nombre se ha colado en la selecta lista de invitados de una fiesta en la casa de un gran jefazo de Hollywood. él es un figurante que ha desbaratado la última producción del jefazo, pero no duda ni un momento que la invitación está más que justificada. "Hollywood es así", debe pensar. Portando su inocencia de auténtico outsider, de esa que llevan dentro los que caminan por la vida como si caminaran por un limbo de felicidad ininterrumpida -posible sólo desde la absoluta imbecilidad-, este extra que es imbécil pero entrañable asiste a la fiesta en su Morgan de tres ruedas engalonado en su traje de domingo, sus calcetines rojos y su sempiterna sonrisa de reluciente dentadura. La música de Henry Mancini no desentona con el agradable, ecléctico ambiente del guateque (título español sólo justificable por la época en que se estrenó), el pequeño estanque donde nuestra torpe criatura comete su primera gansada tampoco parece fuera de lugar en ese chalet de diseño avant-garde. Ni el loro encerrado en su jaula gigante o el cuadro operativo de tecnología punta. El único elemento fuera de su hábitat es Bakshi, que irrumpe en el paraíso como un elefante en una cacharrería. Su destino es ponerlo todo patas arriba. ¡Viva el antiestablishment! ¡Abajo el esnobismo! El protagonista, tan callado y educado, grita himnos revolucionarios con sus torpes, ingeniosos, desesperados actos. Las grandes revoluciones como los grandes revolucionarios siempre surgen de la inconsciencia colectiva. Y en 1968, la revolución se cocía en París, en Vietnam, en Berkeley, en Nashville, en Hollywood... Sellers y Edwards sólo se unieron a la fiesta.

Mala leche
En El guateque, a pesar de su suave y plácida ironía, hay mucha más mala leche de la que aparenta. Es un rechazo categórico al conformismo, la frivolidad, la beautiful people, el poder y lo in. A la decencia de escaparate, la celebridad oportunista y lo políticamente correcto. Blake Edwards provoca en nuestro subconsciente el abandono de la sensatez y las buenas formas y la simpatía por la imbecilidad; nos conduce suavemente, entre sonrisa y carcajada, del orden establecido al caos dominante, de la reconfortante y aburrida realidad a la etérea plenitud festiva. El espectador es otro invitado de lujo a la celebración, que se cuela en las estancias de un pez gordo de Hollywood y asiste a su delicioso descalabro, con baño colectivo de espuma y elefante incluidos. El propio Hollywood y sus grandes estudios se descalabraban por entonces, acaso sin saber que las bofetadas también provenían de alguien a quien ellos invitaron por error. El guateque pone en escena ese impredecible cambio de aires, la defunción de la seriedad, la dolce vita en éxtasis. Nos enseña cómo con delicadeza y amabilidad se puede sabotear una agradable velada VIP y encima ligar con la francesa.

Curiosidades
-La naturaleza improvisada del rodaje fue posible a que Edwards se cuenta entre los primeros directores en emplear un sistema de TV de reproducción instantánea, que permitía al equipo ver las escenas justo después de rodarlas.
-Sellers volvería a interpretar al personaje Bakshi en los filmes La millonaria y Dos frescos en órbita.
-La actriz y cantante Claudine Longet, que interpreta a la chica francesa Michele Monet, no volvería a participar en ninguna producción cinematográfica.