Algunos de los edificios emblemáticos reconocidos por la European Physical Society.

Algunos de los edificios emblemáticos reconocidos por la European Physical Society. Rubén Vique

Entre dos aguas

El Laboratorio Curie, la colina donde encerraron a Galileo y otros lugares emblemáticos de la ciencia

Cada edificio tiene su historia. Algunos, incluso, acogieron en su seno el desarrollo de hitos científicos que cambiaron el mundo.

Más información: Santiago Ramón y Cajal: la inexplicable deuda con la conservación material del legado científico español

Publicada

En 2011, la European Physical Society (EPS) —organización fundada en 1968 que agrupa a las sociedades europeas de física de 42 países— creó un programa destinado a reconocer espacios (instituciones, laboratorios, universidades, ciudades…) que han desempeñado en Europa un papel destacado en la historia de la física, aunque ocasionalmente también ha reconocido algún lugar fuera de nuestro continente, como son los casos del Instituto de Estudio Avanzado de Princeton y del Instituto Racah de Física en Jerusalén.

El primer sitio que recibió este reconocimiento, el 22 de abril de 2012, fue el Laboratorio de Física ubicado en la Via Panisperna de Roma, donde a partir de 1934 Enrico Fermi y su grupo —en el que figuraban físicos de la talla de Emilio Segrè, Edoardo Amaldi o Ettore Majorana— llevaron a cabo experimentos de lanzamiento de neutrones sobre núcleos de elementos químicos para, entre otros fines, intentar obtener elementos transuránicos, esto es, de número atómico superior al del uranio (es más que probable que en alguno de esos experimentos se produjera la fisión del uranio, sin reconocerla, algo que sí advirtieron Otto Hahn y Fritz Strassmann en diciembre de 1938).

El mismo año, pero el 23 de julio, se incluyó en la lista de EPS Historic Sites al Laboratorio de Rayos Cósmicos del Col du Midi, en Chamonix; recordemos que, hasta la construcción de los grandes aceleradores de partículas, los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior terrestre eran el principal instrumento para el estudio de las partículas elementales que componen la materia.

Desde entonces son 80 los lugares que han obtenido la placa que da testimonio de esa importancia científica, siendo el último en recibirla el Real Observatorio Astronómico de Madrid, en una ceremonia que tuvo lugar el pasado 26 de junio.

Fundado a finales del siglo XVIII por Carlos III, a instancias del marino Jorge Juan, aunque fuese Carlos IV, su hijo, quien puso en marcha su construcción, este Observatorio, cuyas funciones son hoy muy diferentes a las que animaron su creación (es imposible observar el cielo con una atmósfera como la madrileña actual), atesora una historia que lo hace merecedor de esta distinción (en alguno de mis artículos anteriores ya me he referido a ella).

En la placa que se desveló el 26 de junio se resumen algunos de sus logros: “Durante más de dos siglos ha mantenido una actividad ininterrumpida en astronomía, contribuyendo a la determinación del tiempo y al estudio del Sol y el sistema solar. También ha sido escenario de importantes medidas geofísicas, cartográficas y meteorológicas, consolidándose como un referente para la astronomía y la física en España”.

También han merecido este reconocimiento de la EPS tres lugares más en España.

En 2014, el observatorio Fabra. Situado en la montaña barcelonesa del Tibidabo, e inaugurado en abril de 1904 (su nombre se debe al industrial Camilo Fabra, que financió la construcción), entre sus logros se encuentra la primera observación de la atmósfera que rodea a Titan, uno de los satélites —el más grande— de Saturno, realizada por el astrónomo y divulgador Josep Comas i Solà durante la noche del 13 de agosto de 1907.

En mayo de 2015, fue la Residencia de Estudiantes de Madrid la que recibió la correspondiente placa. Se reconocía así la estrecha relación que había tenido con ella Blas Cabrera, director, en el primer tercio del siglo XX, del Laboratorio de Investigaciones Físicas y del de su sucesor, el Instituto Nacional de Física y Química de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, y lugar donde pronunciaron conferencias Albert Einstein, Marie Curie, Arthur Eddington, Maurice de Broglie y Paul Scherrer.

El último en entrar en la lista de EPS Historic Sites ha sido el Real Observatorio Astronómico de Madrid

Asimismo, en 2018 pasó a formar parte de estos históricos sitios el Laboratorio de Bergara, en la actualidad representado por el Museo Laboratorium de Bergara, situado en el Palacio Errekalde. Fue allí donde, en el otoño de 1783, los hermanos Fausto y Juan José Elhuyar descubrieron el wolframio, el primer elemento químico identificado sin ser extraído directamente de la naturaleza, ya que no existe en forma libre.

Es imposible repasar aquí la lista completa de los lugares a los que la EPS ha otorgado el título de “Sitios Históricos”, pero querría compartir con ustedes, apreciados lectores, algunos de ellos, con mi recomendación de que los visiten si pasan cerca de ellos, especialmente ahora con tantos viajes veraniegos.

En Dinamarca está el Instituto Niels Bohr de Copenhague (recibió el nombramiento en 2014), la meca de los físicos que participaron en la creación e interpretación de la mecánica cuántica, a la cabeza Heisenberg, Pauli, Gamow, Rosenfeld, Weisskopf…, más, por supuesto, el líder de todos ellos, Bohr.

En el estrecho de Sund, que separa Dinamarca de Suecia, en la pequeña isla sueca de Hven (Ven), se encuentra un Museo que alberga recuerdos del Observatorio, Uraniborg, creado en el siglo XVI por Tycho Brahe, el último astrónomo anterior a la invención del telescopio. Recibió el nombramiento en 2013, y ese mismo año se sumó al grupo la Colina de Arcetri, cerca de Florencia, donde, junto a otros centros de investigación creados posteriormente, Galileo pasó sus últimos años recluido por orden de la Inquisición romana en la villa, Il Gioiello, que poseía allí, y donde completó su segundo diálogo, el Discorsi e dimostratione matematiche intorno a due nuove scienze (1638).

En Alemania, la ciudad de Gotinga, que acogió talentos extraordinarios como Gauss, Hilbert, James Franck o Max Born, es otro de los lugares reconocidos (2025).

No quiero olvidar otros lugares que, por una u otra razón, están arraigados en mi memoria, y alguno que desearía visitar. En París, muy cerca del famoso Panteón, el Laboratorio Curie del Instituto del Radio (reconocido por la EPS en 2017). En Leiden, la pequeña ciudad universitaria holandesa, el Laboratorio de Bajas Temperaturas de Kamerlingh Onnes (2015). En Viena, el Instituto del Radio (2015).

También se incluyó la casa de Berna en la que vivió Einstein en los años en que, siendo un empleado de la Oficina de Patentes publicó artículos que conmovieron los pilares de la física: la teoría de la relatividad especial, la física cuántica, el efecto browniano y la célebre ecuación E=mc2. Y el Hotel Metropole de Bruselas, donde a partir de 1911 se celebraban los célebres congresos Solvay.

Anímense a conocerlos, y su mente viajará más y más lejos que su cuerpo.