Image: 10 realidades sobre la clonación
Bernat Soria. Foto: Mercedes Rodríguez
Clonar un gen, anticuerpos monoclonales, clonación por gemelación espontánea, clonación y edad de la oveja Dolly, clonación reproductiva, clonación terapéutica, clonación (y reclonación) de un cultivo celular, etc. ¿Se está utilizando el concepto clon de idéntica forma en todas estas ocasiones? ¿Qué es clonar, entonces? ¿Significa lo mismo ahora que hace tan sólo cinco años? Para aclarar la nueva terminología mañana se celebrará en Valencia el encuentro internacional "ética y clonación: realidades y exageraciones", organizado por la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados. Dos de los participantes en estas jornadas, Bernat Soria, director del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, y Mercelo Palacios, presidente de la Sociedad Internacional de Bioética de Gijón, enumeran para El Cultural en sendos decálogos las principales "realidades" que sirven de columna vertebral para entender un tema tan sofisticado y polémico como fascinante.
1. Redefinir el clon. La palabra clon deriva del griego y significa retoño o esqueje. La Real Academia (en su edición 21ª , 1992) lo define como "una estirpe celular o serie de individuos pluricelulares nacido de ésta, absolutamente homogéneos desde el punto de vista de su estructura genética". A la acción y al efecto de clonar se le llamaría clonación. Aunque esta definición nos puede servir, resulta bastante imprecisa si lo que se desea es debatir la clonación de animales y de seres humanos, o los distintos usos de los términos clon, clonar y clonación, como cuando hablamos de la "clonación de un gen".2. El caso Dolly. Sensu stricto, según la Real Academia, la oveja Dolly no es un clon, ya que su dotación genética difiere ligeramente de la de su "madre biológica". La dotación genética de un individuo clonado por transferencia nuclear contiene no sólo el genoma nuclear sino el genoma mitocondrial. En el caso de Dolly el genoma mitocondrial lo aportó el óvulo al que se transfirió el núcleo. Para entendernos, nos haría falta otra definición. El Comité de Expertos sobre Bioética y Clonación de la Fundación para las Ciencias de la Salud ha propuesto que un clon es "un individuo o grupo de individuos de idéntica constitución genética nuclear, que procede(n) de un único individuo mediante multiplicación asexual, fenotípicamente muy semejantes al individuo del que derivan".
3. Unicidad e irrepetibilidad. Es cierto que los seres humanos son únicos e irrepetibles. Además muchos pensamos que tienen derecho a serlo. Lo que concede la "unicidad e irrepetibilidad" al ser humano no es sólo el programa genético, sino una serie de instrucciones epigenéticas que condicionan su desarrollo. Por eso los gemelos homocigotos que comparten no sólo el programa genético sino también el útero materno, difieren en determinados aspectos físicos y psicológicos.
4. Un nuevo ser. El programa genético de un nuevo ser es el producto de la recombinación homóloga de los cromosomas paterno y materno. Dicha recombinación no se produce en el proceso de la fecundación, sino después de una o varias divisiones celulares. En el ratón la recombinación se produce en el embrión de ocho células, en el hombre después de la primera división. El programa genético único no se adquiere en el hombre en el "instante mismo de la fecundación" sino que los pronúcleos materno y paterno se dividen al menos una vez antes de que se recombinen los cromosomas. La identidad genética no se logra hasta la formación del núcleo diploide. Sin embargo, hasta el cuarto día el fenoma del zigoto-embrión depende de las proteínas y del ARN del óvulo. Más adelante puede producirse la gemelación espontánea que dará lugar a dos embriones y mientras exista la posibilidad de gemelación aún no puede hablarse de identidad embrionaria.
5. La gemelación del embrión. En un dos por mil de nacimientos el embrión se divide espontáneamente antes de la anidación. La anidación o implantación del embrión es un proceso que termina a los catorce días. Existen evidencias de que antes de los catorce días no se dan las condiciones para que se hable de un individuo.
6. Factores epigenéticos. La implantación del embrión en la mucosa endometrial es un proceso imprescindible para que se desarrolle. Los nutrientes maternos condicionan el desarrollo embrionario y fetal hasta el punto de que un déficit hormonal puede estar en el origen de un desarrollo deficiente de la corteza cerebral y en ausencia de ácido fólico no se cierra el tubo neural.
7. La edad de Dolly. El hallazgo reciente de que Dolly padece artritis ha puesto sobre la mesa la pregunta de cuál es la verdadera edad de la oveja Dolly: ¿el tiempo transcurrido desde su nacimiento? ¿o habría que sumarle la edad de la "madre donante del núcleo"? Esta cuestión no está aún resuelta. Una forma de averiguarla es medir la longitud de los telómeros de sus cromosomas. Cuando las células son jóvenes la actividad telomerasa repara los telómeros después de cada división celular. Células con alta capacidad de proliferación poseen una actividad telomerásica alta. Sin embargo, esta es una propiedad de algunas células, pero no se puede afirmar que lo sea de todas las células de un individuo.
8. La importancia de la técnica. En sus primeras fases son procesos idénticos. La diferencia, no sólo biológica sino también conceptual, es que en la clonación reproductiva el blastocisto (embrión de 7-14 días) se implanta en el útero. El estado de la técnica en lo que respecta a la clonación reproductiva es aún imperfecto y se observa una gran cantidad de abortos y de malformaciones.
9. Autotrasplante y alotrasplante. Las células madre embrionarias se obtienen de la masa celular interna del blastocisto. Si el blastocisto se obtiene por clonación terapéutica las células serán compatibles con el donante del núcleo y se tratará de un autotrasplante. En el otro caso se tratará de un alotrasplante y hará falta inmunosupresión.
10. Tejidos de adulto. Muchos tejidos del adulto como la piel, el epitelio intestinal o el hígado poseen capacidad para regenerarse, es decir, poseen células madre predeterminadas hacia estos tejidos. En los últimos dos años se ha descrito que la potencialidad de otros tejidos como las células nerviosas, las mesenquimales de la médula ósea, etc., es mucho mayor de lo que se sospechaba. Aún no se posee una línea celular cuya pluripotencialidad y capacidad de expansión sea similar a la de las líneas celulares de origen embrionario.
Bernat SORIA