Y tú que lo veas

Víctimas del humo

30 noviembre, 2018 11:28

Tenemos poca memoria. Parece que nadie se acuerda de que hace poco, en diciembre de 2011, ya se montó en Madrid una "gran" exposición sobre Leonardo da Vinci, organizada por el Canal de Isabel II. Leonardo, el genio era básicamente, como tantísimas otras de las dedicadas a él, una exposición de reproducciones y facsímiles, pero incluía pinturas de sus discípulos, algunos dibujos auténticos (cinco de Leonardo) y una reconstrucción parcial de la biblioteca del artista.

Su responsable científica fue Elisa Ruiz García, catedrática emérita de Codicología de la Universidad Complutense de Madrid, que unos meses después comisarió en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional una pequeña muestra, El imaginario de Leonardo, centrada en sus Códices Madrid I y II, que acababan de ser restaurados y digitalizados (se pueden ver online, por cierto, aquí). Estos mismos códices son las únicas obras de Leonardo que pueden verse en la doble exposición, en la Casa de las Alhajas y en la Biblioteca Nacional, de la que tanto se está hablando en los medios, para bien (casi siempre) y para mal.

El comisario es Christian Gálvez, conocido presentador de televisión, y autor de varios libros en los que utiliza al artista como coach para la autoayuda (Tienes talento. Descubre cómo sacar lo mejor de ti mismo de la mano de Leonardo Da Vinci), como personaje de ficción (Matar a Leonardo da Vinci) y como objeto de divulgación histórica (Leonardo, cara a cara). Casualmente, la semana pasada presentó el cuarto: Gioconda descodificada. Gálvez no desaprovecha ocasión para promocionar su exposición y sus libros, cosa que ha hecho incluso en el programa que presenta, Pasapalabra, y cuenta con todo el aparato de Mediaset, empresa para la que trabaja y que es “partner de comunicación” del proyecto expositivo.

[caption id="attachment_1122" width="326"] Libro de autoayuda de Christian Gálvez[/caption]

Se han publicado ya algunos artículos (en El País y en ABC) que muestran recelos ante la operación, siendo especialmente relevante, por autorizado, el del historiador del arte Benito Navarrete. Pero creo que quedan algunos aspectos por perfilar y voy a acercarme a algunos de ellos.

Ya he adelantado que se trata de una exposición de réplicas y de reconstrucciones, que solo se diferencia de las que circulan por los centros comerciales por la sofisticación tecnológica de las animaciones y los efectos digitales. Los reclamos son dos: el personaje Christian Gálvez y el supuesto autorretrato de Leonardo, bautizado (recurso de mercadotecnia) como Tavola Lucana. No voy a negarle a Gálvez la capacidad para organizar una muestra, de este tipo, sobre un personaje que seguramente conoce bien, pero no hay que creerse eso de que está “considerado un experto en la figura de Da Vinci a escala mundial”. Él mismo se presenta así apoyándose en que forma parte del Leonardo DNA Project, que “avala” únicamente esta exposición y no las otras, mucho más importantes, celebradas en otros países con motivo del centenario. Pero ¿qué proyecto es ese y qué papel juega en él Gálvez?

Básicamente, es una iniciativa del J. Craig Venter Institute, un instituto de investigación en genómica y bioinformática sin ánimo de lucro con sedes en Maryland y California. El Leonardo DNA Project está conducido por los científicos del instituto y su objetivo es saber si el cuerpo enterrado en el castillo de Amboise es el de Leonardo e intentar completar su secuencia de ADN para “entender mejor sus talentos extraordinarios y su agudeza visual” y reconstruir su apariencia física. Estudian asimismo los efectos de microbios y bacterias sobre las obras de arte para frenar su deterioro. Colaboran la Rockefeller University y la Universitá di Firenze, y un grupo no detallado de “estudiosos” de diversa índole. Es, por tanto, un proyecto científico experimental con no demasiadas posibilidades de éxito.

A Gálvez no le mencionan en ninguna parte pero no tenemos por qué dudar de su palabra cuando afirma ser uno de ellos. En varias entrevistas ha explicado su cometido en el proyecto (véase la publicada en El Mundo): “Mi labor es la búsqueda de restos biológicos en manuscritos originales de Leonardo. Colaboro con la Biblioteca Nacional, tenemos allí dos códices y hago documentación histórica para intentar saber en qué partes de esos originales podría estar su ADN. Qué partes tocó, qué partes tocó su albacea... A partir de ahí, los profesionales en genética de diversos centros se encargan de extraer huellas dactilares, pelo y saliva”. Yo dudo mucho que la Biblioteca Nacional vaya a dejarle manipular los códices, la verdad. Más bien me inclino a creer que el DNA Project habrá considerado que Gálvez es un excelente comunicador que podría contribuir a difundir la iniciativa, facilitando su financiación. Él no es solo presentador de televisión: participa como speaker (en exclusiva para la agencia Abbeycom) en encuentros con empresas y organizaciones para motivar o entretener a los ejecutivos, basándose muchas veces, como en el libro de autoayuda mencionado, en la creatividad y el espíritu de Leonardo. En cualquier caso, el Leonardo DNA Project no es, desde luego, un suministrador de prestigio ni para historiadores ni para exposiciones.

[caption id="attachment_1123" width="450"] Conferencia de Christian Gálvez[/caption]

El segundo reclamo es la Tavola Lucana, que tras un primer tour por varios espacios italianos de poca monta, ha iniciado su gira internacional, primero con modestia en Taipei y Puebla, después más a lo grande en Madrid. Y hay tanto papanatas suelto en todas partes que seguramente continuará su ajetreado periplo, sobre todo ahora que aquí le hemos dado un buen espaldarazo. Benito Navarrete ha explicado muy bien cuáles son las razones por las que ningún historiador serio se tomaría en ídem esta obra, y parece que tiene algún colega maltés con la cabeza sobre los hombros. El cuadro no debía estar en estas fechas en Madrid sino en el Campus de Valletta, de la Universidad de Malta. Su descubridor y ¿propietario?, Nicola Barbatelli, había organizado allí, con el productor cinematográfico Oscar Generale, una exposición protagonizada por el ¿autorretrato? pero un grupo de expertos académicos declararon que la atribución a Leonardo era insostenible, con la consecuencia de que la Universidad anuló la muestra. Esto no lo han contado en Madrid, claro.

Conviene saber que en Leonardo da Vinci, cara a cara, Christian Gálvez dedica un capítulo a la Tavola Lucana, aceptando de buena gana la posibilidad de que se trate de un autorretrato. Barbatelli dice unas veces que es dueño de la obra y otras que la ha donado a la institución que dirige en Vaglio, pueblo de la región de Basilicata con poco más de 2.ooo habitantes: el pequeño Museo delle Antiche Genti di Lucania, cuya colección está integrada por reproducciones de piezas arqueológicas y que no tiene ni página web. Lo que es seguro es que actúa como impressario que mueve de acá para allá, casi siempre en pueblos o pequeñas ciudades del sur de Italia, una obra que ha viajado más que el baúl de la Piquer, quizá cobrando una tarifa de alquiler. Vean que todas las irrelevantes exposiciones en la que se ha incluido la Tavola (y seguro que alguna se me escapa) han sido organizadas por él o con su clara implicación, sin que hasta el momento haya sido pedida en préstamo, que sepamos, por ningún museo de renombre:

  • Leonardo da Vinci e il Rinascimento fantastico tra Napoli e le rotte del Mediterraneo, Villa Fiorentino, Sorrento, marzo de 2010. Organizada por el Museo delle Antiche Genti di Vaglio di Basilicata, o sea, por Barbatelli.
  • Museo Vittoriano, Roma, mayo de 2011. Exposición variopinta sobre el 150 aniversario de Italia. Obra elegida para representar al aeropuerto de Fiumicino (yo tampoco lo entiendo). Lo presentaba Barbatelli.
  • Museo delle Antiche Genti di Lucania, diciembre de 2012.
  • Museo Leonardiano, Caposele, mayo de 2013. Organiza el Museo delle Antiche Genti di Lucania, o sea, Barbatelli.
  • Leonardo e Cesare da Sesto nel Rinascimento meridionale, Complesso monumentale di Santa Maria del Rifugio, Cava de' Tirreni. Comisario: Barbatelli.
  • The Face of Leonardo, Huashan 1914 Creative Park, Taipei, julio de 2015. Comisario: Barbatelli.
  • Leonardo a Donnaregina, Museo Diocesano de Nápoles, marzo de 2017. Comisario: Barbatelli.
  • Chiesa del Carmien en Taormina, mayo de 2017 (solo unos días). Produjo la muestra Fenice Company Ideas, por medio del promotor Gianni Filippini. Comisario: Barbatelli.
  • Palazzo Ducezio, Noto, junio de 2017. Comisario: Barbatelli.
  • Palazzo Comunale, Grammichele, julio de 2017. Comisario: Barbatelli.
  • Galería del Palacio Municipal de Puebla, 2018. Coproducen el evento Ellison Ltd, una sociedad de Malta, y la mencionada Fenice Company Ideas, a través de 212 Productions. Comisario: Barbatelli.

[caption id="attachment_1124" width="500"] Nicola Barbatelli presenta la Tavola Lucana en Puebla[/caption]

Tanto en Taipei como en Puebla se escucharon voces que cuestionaban la autoría de la Tavola Lucana: “Montar un Leonardo Da Vinci (1452–1519) del cual no se ha probado su originalidad y anunciarlo como tal es a todas luces un error, pues deja ver que existe ‘un marketing abusivo sin valor’ en el que se hace creer que se trae una obra original cuando no hay certeza de ello, criticó la especialista en museos Mariela Arrazola Bonilla” (El Heraldo de Puebla).

En Madrid, por primera vez, Barbatelli no es el comisario de la exposición, aunque estuvo por aquí dando entrevistas y una conferencia. Y reaparecen como miembros del “Comité Científico” de la exposición o como autores de textos en el catálogo algunas de las personas que han apoyado al italiano en sus pretensiones.

¿Quiénes pagan esta exposición? Al habla con el departamento de prensa de la Fundación Montemadrid, propietaria de la Casa de las Alhajas, me aseguran que se trata de una iniciativa 100% privada y que la participación de la fundación se limita al alquiler del espacio. La producción de la exposición la ha asumido la empresa Iniciativas y Exposiciones, con experiencia en el montaje de arquitectura ferial, stands institucionales, centros de interpretación y también de exposiciones propias que conllevan a menudo reconstrucciones y maquetas. En años previos ya habían hecho dos exposiciones de Leonardo, la última con 21 máquinas que (me dicen que no) tal vez se podrían haber aprovechado ahora. Es probablemente esta empresa la que se llevará el dinero de la taquilla (¡14,50 euros!), pero esto es mucho suponer porque sobre los aspectos mercantiles del proyecto no se dice ni pío. Christian Gálvez donará sus honorarios como comisario a FEDER , la Federación Española de Enfermedades Raras (lo aplaudo), pero no sabemos si es socio capitalista y tendrá beneficios adicionales.

Y ahora voy a donde quería conducirles con todo lo anterior. La empresa organizadora tiene todo el derecho a montar este negocio que seguramente ayudará a mantener unos puestos de trabajo o incluso los creará; Nicola Barbatelli es muy libre de defender como le parezca oportuno la valía de ¿su? cuadro (aunque se lo va a cargar de tanto pasearlo); Christian Gálvez será feliz con el reconocimiento del público y de buena parte de los medios, venderá muchos libros y podrá decir todavía más alto que es un experto a nivel mundial en Leonardo… Pero esta operación tiene también unas consecuencias muy tristes.

[caption id="attachment_1126" width="500"] Presentación, en mayo, de la exposición. Christian Gálvez, José Guirao, Ana Santos, el embajador de Italia, Stefano Sannino, y Luis Cueto[/caption]

La Biblioteca Nacional, que viene desarrollando desde hace años un programa ejemplar de serias exposiciones temporales, queda en muy mal lugar. Por mucho que los códices formen parte de una sub-exposición comisariada por la misma Elisa Ruiz García que nombraba al principio, la directora, Ana Santos, ha permitido que metan en la Biblioteca una parte de lo ideado por Gálvez. Se puede entender que quiera llevar público a la Biblioteca pero esta no puede ser la manera. Ahora, con todo el cacharreo, se percibe un intento de marcar distancias, pero ya no es posible. La institución ha respaldado claramente el proyecto y lo está pagando en cuota de respeto.

Lo de la Fundación Montemadrid es menos grave pero más tonto. Por si alguien no lo sabe, esta fundación, que antes fue Obra Social de CajaMadrid, mantiene en La Casa Encendida su principal proyecto cultural. Si ellos solo alquilan, ¿qué hacía su anterior director, hoy Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Guirao, en el Comité Técnico Científico y en el anuncio a todo bombo de la exposición? ¿Qué hace el actual responsable, Cristóbal Sánchez Blesa, afirmando que “Desde la Fundación Montemadrid acogemos con entusiasmo este nuevo acercamiento al genio renacentista en el V Centenario de su muerte”? La Casa de las Alhajas, que tuvo sus buenos momentos como sala de exposiciones propias o en colaboración con el Museo Thyssen, está hoy alquilada (¡qué pena!) a una empresa de cátering que celebra allí eventos de toda clase y que aparece en los créditos de la exposición como patrocinadora: será porque ha hecho precio en el subarriendo.

Finalmente, a mí me da igual si el Ayuntamiento de Florencia, que figura también como patrocinador, ayuda de una u otra manera a la producción de la exposición. Pero sí me importa, y mucho, que el Ayuntamiento de Madrid, a través de Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía, firmara en septiembre pasado un “Convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Madrid y la entidad Iniciativas y Exposiciones, S.A. para la realización y difusión de la exposición Da Vinci Los rostros del genio", del que se han publicado solo los intervinientes, sin datos económicos. He llamado al departamento de prensa del Ayuntamiento y me han informado de que los madrileños entregamos gratuitamente a beneficio de este negocio particular espacios publicitarios en abundantes banderolas, en autobuses, en mupis y en marquesinas; y que cuando pasen las Navidades instalarán once monolitos interactivos en puntos estratégicos de la ciudad. Todo eso vale mucho dinero. La razón: el “retorno” económico que esperan de los visitantes. Pues, ¡hala!, que venga mucha gente. Pero si el Ayuntamiento quiere promocionar exposiciones con fines turísticos, ya podría favorecer al Museo del Prado, que está también de centenario, al Reina Sofía, al Thyssen o incluso a los museos municipales. Que son públicos. Esto es puro humo.

[caption id="attachment_1128" width="500"] Publicidad gratuita en autobús de la EMT[/caption]

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