Un fotograma del videojuego 'Resonance: A Plague Tale Legacy'.

Un fotograma del videojuego 'Resonance: A Plague Tale Legacy'. Asobo Studio

Homo Ludens

'Resonance: A Plague Tale Legacy', el laberinto del Minotauro

Asobo Studio deja de lado la Francia arrasada por la Peste para narrar las desventuras de una joven Sofía en las ruinas de la civilización minoica.

Más información: 'The Sinking City 2', Lovecraft adopta la fórmula de 'Resident Evil'

Publicada

A Plague Tale: Innocence (2019) y A Plague Tale: Requiem (2022) pusieron en el mapa al estudio francés Asobo, una compañía establecida en Burdeos en 2002 que durante la mayor parte de su andadura se había dedicado a la parte más ingrata de la industria, es decir, licencias de bajo presupuesto y subcontratas de títulos de terceros. Sin embargo, la tecnología que desarrollaron para mover miles de ratas al unísono les permitió ambientar una historia durante los terribles eventos de la Peste Negra en Francia, aunque con una dosis de fantasía que transformaban a las ratas en un desastre apocalíptico propio del libro del Éxodo.

La conclusión de la historia de Amicia y Hugo dejó un profundo impacto en los jugadores y, en mi opinión personal, se convirtió en uno de los mejores títulos de 2022. Ahora, cuatro años después, es momento de profundizar en el pasado de Sofía, sin duda uno de los personajes estelares de Requiem, aunque también uno de los más enigmáticos.

En 1334, quince años antes de encontrarse con Amicia y Hugo, Sofía prepara con su banda de forajidos un golpe en la República de Venecia. El plan comienza a torcerse cuando escucha a unos guardias que están preparando una emboscada, y a pesar de todos sus esfuerzos, termina en una masacre que continúa en su cuartel general, reducido a cenizas por el ejército. A duras penas consigue rescatar un volumen de su padre con indicaciones sobre los misterios de una isla en el Mediterráneo que creía esconder un tesoro magnífico.

Sin nada que perder, Sofía y su amiga Leni, acuden a las coordenadas y se topan con las ruinas de una portentosa civilización. Conforme avanzan por la ciudad, Sofía padece unas visiones donde encarna al mítico héroe Teseo progresando por unos juegos brutales al albur del rey Minos con el objetivo de dictaminar el elegido para entrar en el laberinto y enfrentar al Minotauro.

Al mismo tiempo, el ejército desembarca en la isla para darles caza, pero también Faro, líder de la banda y mejor amigo de su padre, que considera que los ha traicionado y que es responsable última de la masacre.

Un fotograma del videojuego 'Resonance: A Plague Tale Legacy'

Un fotograma del videojuego 'Resonance: A Plague Tale Legacy' Asobo Studio

Resonance: A Plague Tale Legacy se ha presentado como un spin-off más que una precuela al uso y la razón principal para ello es el profundo cambio jugable. Si los dos anteriores conjugaban una interesante mezcla entre sigilo y puzzles a resolver con el arsenal alquímico de Amicia, este es un juego de acción directa mucho más convencional. Sofía es muy habilidosa con una espada y una daga, capaz de hacer frente a docenas de soldados con golpes precisos y desvíos puntuales. Aun así, el combate no es sencillo, ni mucho menos.

Sofía encarna el arquetipo de cañón de cristal, letal en sus embistes pero extremadamente frágil en su vitalidad. En tres golpes está muerta y los enemigos no tienen la deferencia de esperar su turno, atacando todos a la vez en contiendas tan brutales como caóticas. No hay pociones ni consumibles de ningún tipo. La clave está en una mecánica que nos permite recuperar vida cada vez que eliminamos a un contrincante, por lo que el incentivo para estar siempre a la ofensiva es constante.

Por muy espectacular que resulte, la primera mitad de la aventura sigue unos patrones que hemos visto mil veces en el género. Resumiendo mucho, es un Uncharted con espadas en vez de tiroteos. Los puzzles, en vez de los problemas situacionales con las ratas y la luz de los anteriores, son mecanismos más explícitos y tradicionales, rompecabezas de espejos o combinatorias que cualquiera que haya hollado en el género ha practicado hasta la saciedad.

Donde las cosas cambian de tercio es en la segunda mitad, cuando hace acto de presencia el Minotauro en cuestión. La genialidad de Asobo consiste en haber realizado su propia interpretación del mito, una idea que no tiene nada que ver con las minotauromaquias habituales. Merece la pena preservar la sorpresa, pero son fases muy intensas que se inmiscuyen en los dominios del terror, con guiños a títulos como Alien: Isolation (2014) o Soma (2015).

Un fotograma del videojuego 'Resonance: A Plague Tale Legacy'.

Un fotograma del videojuego 'Resonance: A Plague Tale Legacy'. Asobo Studio

Desde el punto de vista narrativo, es un relato mucho más trillado, que arriesga menos y, por ende, plantea menos sorpresas. Los pocos giros de guión que existen son extremadamente previsibles. Aunque más allá de eso, el problema es que casi todos los personajes son muy planos, sus motivaciones apenas un mero esbozo.

Para un juego centrado por completo en Sofía, llama la atención lo poco que acabamos conociendo de ella más allá de una serie de circunstancias biográficas. Es un personaje con mucho potencial y está impecablemente interpretado por Anna Demetriou, pero a la postre da la sensación de que es una oportunidad desaprovechada.

Lo mismo con todo lo referente a la mitología propia de la saga. El juego apunta a unas revelaciones transformadoras que luego no son tales, dejando más preguntas que respuestas, la promesa de más títulos en el horizonte y una insatisfacción general imborrable.

La paradoja de Resonance: A Plague Tale Legacy es que es mucho más videojuego que los títulos anteriores, con un sistema de combate funcional, habilidades desbloqueables, enfrentamientos contra jefes y secuencias espectaculares. Pero también ha sido desprovisto de todo lo que hacía de la serie algo especial. Precisamente fueron las restricciones presupuestarias lo que empujaron al estudio a innovar con la jugabilidad de Amicia. No hay aquí nada tan rompedor como el flujo de las ratas y la posibilidad de alterar el escenario con la alquimia.

Al apuntar a una audiencia más grande y generalista, el juego se ha dejado enormes retazos de su identidad. Es natural que el estudio quisiera crecer y acometer nuevos desafíos técnicos, pero no deja de ser una pena que para hacerlo haya tenido que adoptar un arquetipo tan manido.

Un título correcto, sin lugar a dudas, con una banda sonora espectacular (Olivier Deriviere siempre es una garantía de éxito, pero el uso que hace aquí de un coro griego chipriota es profundamente evocador) y una lujosa dirección artística que, sin embargo, no transmite emociones de calado como su inmediato predecesor.

Resonance: A Plague Tale Legacy

Estudio: Asobo Studio
Editora: Focus Home Interactive
Director creativo: David Dedeine
País: Francia
Plataformas: PC, Xbox Series, PlayStation 5