Una imagen de 'Dispatch'

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Homo Ludens

'Dispatch' o cómo gestionar un equipo de superhéroes disfuncional

Los conocidos actores Aaron Paul y Jeffrey Wright prestan su voz a un videojuego en el que un grupo de supervillanos busca rehabilitarse ante la sociedad.

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Una de las cosas que caracterizan a la industria del videojuego respecto a otras industrias culturales es la genealogía de los estudios de producción. Resulta fascinante cómo ciertas sensibilidades de diseño, postulados y temáticas narrativas se van trasvasando de una empresa a otra siguiendo la estela de creativos inquietos que buscan sortear los óbices del capitalismo tardío.

En ese sentido, se puede establecer una línea ininterrumpida entre la LucasArts de los 90, la Telltale Games de los 2010 y este AdHoc que nos ocupa ahora con Dispatch. Recoge la tradición de la aventura narrativa tal y como la entendía Telltale en sus proyectos más inspirados, The Walking Dead y The Wolf Among Us, y busca aportar un giro evolutivo propio que le permita mantenerse en el candelero. ¿Se puede seguir narrando algo interesante en el género de los superhéroes o la saturación ya es completa?

Robert Robertson ha terminado sus días como Mecha Man después de que su armadura haya quedado inutilizada tras el ataque de Shroud, el mismo villano que asesinó a su padre, el Mecha Man original. Sin fondos ni conocimientos para reparar el daño, Robert acepta una oferta de la agencia que se encarga de coordinar los esfuerzos de los superhéroes para ponerse al mando de una unidad de antiguos villanos que buscan rehabilitarse ante la sociedad.

La ausencia de superpoderes hace que a este grupo de personalidades desequilibradas y narcisistas no se le tome en serio, pero con tesón y unas dotes de liderazgo incuestionables, comienza a hacer progresos. Mientras tanto, Shroud conspira en las sombras para hacerse con el reactor que propulsaba la armadura de Mecha Man para sus propios nefarios planes.

Estamos a punto de cumplir dos décadas desde que Kevin Feige se hiciera con las riendas del Universo Cinemático de Marvel, y es indudable que el género atraviesa un periodo de agotamiento que muchos tildan de irrevocable. El año pasado, de las diez películas más taquilleras, tan solo una es de superhéroes. Superman entró en la lista a duras penas, una producción de DC y no de Marvel además.

Sin embargo, esta fatiga también genera un espacio propicio para narrativas más atrevidas, dotadas de un giro posmoderno donde se subvierten los arquetipos más trillados. Series como Invencible y The Boys se enmarcan en esta tendencia. Dispatch, con sus personalidades cáusticas y un diálogo irreverente, también.

El gran acierto está en su colección de personajes. El Z Team es un equipo de villanos que buscan enmendar sus comportamientos y redimirse ante la sociedad, pero que son incapaces de contener sus peores instintos. Sus coloridas personalidades comprenden a un híbrido murciélago-humano con una pasión desaforada por las criptomonedas, una estrella del pop capaz de generar ilusiones, un golem compuesto por el detritus de las alcantarillas y un retaco irlandés malhablado muy dado a pegar puñetazos en los genitales de sus adversarios, entre otros.

Una imagen de 'Dispatch'

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Todos los actores están a un nivel estelar, pero es cierto que se percibe que Jeffrey Wright se lo está pasando bomba con Chase, un superhéroe jubilado que va mucho más allá del mentor tradicional. Aaron Paul se aleja completamente de su pasado como Jesse Pinkman, con un personaje más contenido que abraza su condición natural de líder a pesar de su relativa debilidad física, lo que le permite ganarse el respeto de todos conforme avanza la trama.

La actividad a la que hace referencia el propio título del juego es lo que distingue a Dispatch de sus antecesores de Telltale Games. Robert se sienta en una silla ante un ordenador, se pone unos auriculares y gestiona las llamadas de emergencia, despachando a los superhéroes a los distintos escenarios según sus habilidades.

La clave fundamental reside en el ritmo endiablado que se impone. Resulta perentorio tomar decisiones rápidas, gestionar recursos escasos y sobreponerse a los imprevistos. Robert también puede hackear dispositivos de vez en cuando en un minijuego simplista y mayormente inofensivo.

Conforme avanza la trama, las cosas se van complicando un poco, pero sin excesos de ningún tipo. En general, son secuencias cortas de diez minutos que requieren una implicación más activa por parte del jugador, pero que terminan antes de volverse repetitivas. Además, el diálogo constante y caótico en la línea hace que el ritmo narrativo no decaiga en ningún momento.

Una imagen de 'Dispatch'

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En definitiva, Dispatch confirma el potencial remanente en el fenotipo inaugurado por Telltale Games hace ya 15 años. Su editora los dejó tirados a mitad de producción y tuvieron que recurrir a Critical Role (un famosísimo grupo de actores que hacen retransmisiones de sus partidas de rol de mesa ante millones de fans y que han construido un imperio mediático) para terminarlo.

Ahora, tras vender 3 millones de copias en pocas semanas, cosechan la recompensa de todas sus tribulaciones. Gran parte del mérito recae en sus personajes, capaces de coger un género en horas bajas e insuflarle vida gracias a un diálogo fresco e irreverente, que bascula bien entre la hilaridad y la profundidad psicológica. Las decisiones que tomamos alteran el curso de los acontecimientos de manera dramática, sacando el máximo partido a la interactividad de la trama. Absolutamente recomendable.

Dispatch

Estudio: AdHoc Studio

Editora: AdHoc Studio

Director creativo: Nick Herman

País: Estados Unidos

Plataformas: PlayStation 5, PC, Switch, Switch 2