Image: Gonzalo Sicre

Image: Gonzalo Sicre

Exposiciones

Gonzalo Sicre

"Me he sentido como un copista en el Museo del Prado"

11 diciembre, 2014 01:00

Gonzalo Sicre junto a uno de sus interiores

El artista inaugura Géneros de la pintura en la galería Trama de Barcelona

Una suerte de melancolía nos invade cada vez que nos colocamos ante una de sus obras. Gonzalo Sicre (Cádiz, 1967) reparte en sus lienzos la pintura mezclada con añoranza, tristeza pero también serenidad y orden. Interiores o exteriores pulcros, vacíos, con una luz tenue que dirige nuestra mirada hacia donde el pintor quiere, ya sea un cuadro colgado en la pared, una cama vacía, una lámpara en el rincón o la silueta de una casa en la penumbra. Sicre acaba de llegar a Barcelona para exponer, en la galería Trama, las pinturas que formaron parte de la exposición Géneros de la pintura celebrada este verano en el CAB de Burgos. Una suerte de juego de matrioskas donde el cuadro contine un cuadro que es, a su vez otro cuadro enorme cuando el pintor lo descontextualiza. Juego también de tamaños y perspectivas que animan a nuestros ojos a buscar, a mirar, a ver.

Pregunta.- La exposición se titula Géneros de la pintura, ¿a qué géneros se refiere y por qué?
Respuesta.- He reunido algunas de las obras que hacen referencia a paisajes, marinas naturalezas muertas y temas bíblicos. He elegido estos por ser los más tradicionales. Se trata de mostrar estos cuadros que hay en los fondos de las habitaciones, en el cine o en las fotografías, colgados en un rincón. Los saco de contexto y hago el mismo cuadro que hay dentro pero sacarlo en grande a escala. Como los copistas. Es como un juego perverso con la escala y con la forma. Pinto una marina colgada en un interior de 30 x 40 cm y la traslado a un cuadro de 2 x 3 metros y la forma de mirarla cambia radicalmente. Esto lleva a pensar que a veces las cosas tienen una dimensión concreta por alguna razón.

P.- ¿Qué le llevo a este estudio en torno a los géneros?
R.- En mi trabajo hay una fuerte influencia del barroco y me apetecía trabajar sobre algo que era lo normal entonces. Siempre he trabajo los interiores y ahora saco detalles de los interiores y propongo otra mirada sobre ellos. Tiene mucho que ver como la forma de mirar de cada uno.

P.- Se trata de pintura dentro de la pintura, ¿cuál es el juego que establece?
R.- Al final acabo repitiendo tres veces el mismo cuadro, el cuadro dentro del cuadro, el cuadro "real" y el exageradamente grande, que tiene más campo de visión. Se trata de desvelar qué hay dentro del cuadro, dentro de la pintura. Y el resultado es plantear distintas formas de mirar, de enfrentarse a la obra. Actúo como un copista del Museo del Prado copiando mi propio cuadro.

P.- Descontextualizadas y realizadas a una escala que no les corresponde, ¿cómo funcionan estas marinas o estos paisajes? ¿Pueden separarse del cuadro que las acoge?
R.- Puede separarse del cuadro que las acoge, sí. En el montaje aparece todo consecutivo, están montadas en la misma pared, una al lado de otra. Pero funcionan también como obras independientes.

Una de las obras de Gonzalo Sicre en la galería Trama

P.- ¿Cómo cambia la forma de enfrentarse a una o a otra según el tamaño?
R.- Cambia mucho sobre todo a la hora de pintarla. Cambia escala, cambia pincel y todo, pero sobre todo cambia el cuadro: acabas condensando todo en una miniatura, haces algo que se parece pero que no es lo mismo, pasa igual con los copistas. Es cuando realmente te das cuenta de que el tamaño en la pintura es importante. Sobre todo dar con el adecuado, hay cosas que se adaptan a distintos tamaños pero no dicen lo mismo en grande que en pequeño.

P.- Una cita del crítico y comisario de la exposición en Burgos Sema D'Acosta abre el catálogo: "como en Las Meninas, lo que está fuera del lienzo también forma parte de la escena". ¿Qué es lo que no vemos en sus obras? ¿Esas figuras ausentes, quiénes son?
R.- Pienso que cuando trabajo en un interior cambia mucho lo que dice el cuadro si hay una figura o no la hay. Ahora a penas hago figuras, de modo que las pinturas quedan como anécdotas, tienen más interpretaciones. Ofrecen al espectador la posibilidad de que cada uno lo finalice a su manera. Yo solo doy las pistas.

P.- ¿Hacia dónde camina su obra?
R.- Sigo rescatando imágenes que me llegan, que me interesan y necesito trasladarlas al cuadro. Me preocupa más la forma que el fondo.

P.- ¿Es el pintor un narrador de historias?
R.- No me lo planteo así, no trato de contar historias. Pinto y que cada cual termine lo que yo he empezado. Estoy más pendiente de la luz, de la composición. Me atrapa la imagen, la atmósfera que no se ve y que casi no se puede pintar, pero se intenta. Intento pintar lo que no se ve pero está ahí.

P.- ¿Qué papel juega la literatura en su obra? ¿Es más de narrativa o de poesía?
R.- Antes más, ahora mi pintura no creo que sea muy literaria. Todo te influye pero quizá ahora no tanto.

P.- ¿Qué está leyendo?
R.- Releo un libro de Truman Capote. Los americanos siempre están ahí: Capote, Fitzgerald...

P.- ¿Es difícil ser pintor hoy?
R.- Siempre ha sido difícil pero es una necesidad. Llevamos unos años en los que es bastante complicado, pero también lo es ser galerista y coleccionista.