Image: Iñaki Imaz detrás de la escoba

Image: Iñaki Imaz detrás de la escoba

Exposiciones

Iñaki Imaz detrás de la escoba

Masa cándida

Bea Espejo
Publicada

Vista de la exposición Masa cándida

Galería Alegría. Dr. Fourquet, 35. Madrid. Hasta el 13 de noviembre. De 500 a 5.800 euros.

La Galería Alegría presenta la obra de Iñaki Imaz en dos fases y dos exposiciones. Visitamos ambas para analizar qué esconden estos 'artefactos pictóricos' del artista, que expone ahora en su primera individual en Madrid.

Esta exposición está llena de pistas veladas. Parece una yincana mental. Por una parte, está la imagen de cinco lobos mirando fijamente desde un árbol pelado. Habitaba en el inconsciente de Sergei Pakejeff, uno de los mejores pacientes de Freud, y en la mente del pintor Iñaki Imaz (San Sebastián, 1965) cuando la Galería Alegría le planteó exponer sus trabajos en su primera individual en Madrid. Dicen que, más allá del psicoanálisis, soñar con lobos significa estar inquieto y no poder parar de hacer cosas. Y eso le ha pasado a este artista y profesor. Tanto, que decidieron dividir la exposición en dos. 5 lobitos tituló la primera entrega. También ahí había un tronco de árbol que se colaba por uno de sus cuadros, pintado por ambas caras, que mucho tenía de realidad extraña y de deseo por transgredir límites, el campo de cultivo favorito de Freud y de Imaz. Un pequeño retrato fantasmal nos miraba desafiante, como los lobos del sueño de Pakejeff, Cobarde se llamaba, aunque aquí los auténticos lobos somos nosotros, espectadores.


Vista de la exposición 5 lobitos

La segunda parte de la exposición, la que ahora vemos con el nombre de Masa cándida, parte de otra anécdota también espectral: aquellos santos mártires que aceptaron la muerte como fortaleza de su fe. Enterrados en cal viva, de ellos no quedó más que una masa blanca, apenas nada más allá de un gesto épico de reafirmación personal, de creencia. Mucho tiene que ver eso con el trabajo de Imaz. Lo que hace es defender la crisis de su propio 'yo', cuestionar eso que a priori nos define, y que en sus obras toma la forma de ironía, absurdo y hasta auto sabotaje.

La suya es una pintura que entra en conflicto consigo misma, que se materializa en una huida constante y que supera los límites del cuadro para convertirse en "artefactos pictóricos". Una búsqueda de sí mismo que parece tener clara. Soy el milímetro, titula la estructura de DM con un pie encima que invade la galería. Estoy de acuerdo: hay mucho más Iñaki dentro de Imaz.