Image: Iñaki Imaz detrás de la escoba
Vista de la exposición Masa cándida
La Galería Alegría presenta la obra de Iñaki Imaz en dos fases y dos exposiciones. Visitamos ambas para analizar qué esconden estos 'artefactos pictóricos' del artista, que expone ahora en su primera individual en Madrid.
Esta exposición está llena de pistas veladas. Parece una yincana mental. Por una parte, está la imagen de cinco lobos mirando fijamente desde un árbol pelado. Habitaba en el inconsciente de Sergei Pakejeff, uno de los mejores pacientes de Freud, y en la mente del pintor Iñaki Imaz (San Sebastián, 1965) cuando la Galería Alegría le planteó exponer sus trabajos en su primera individual en Madrid. Dicen que, más allá del psicoanálisis, soñar con lobos significa estar inquieto y no poder parar de hacer cosas. Y eso le ha pasado a este artista y profesor. Tanto, que decidieron dividir la exposición en dos. 5 lobitos tituló la primera entrega. También ahí había un tronco de árbol que se colaba por uno de sus cuadros, pintado por ambas caras, que mucho tenía de realidad extraña y de deseo por transgredir límites, el campo de cultivo favorito de Freud y de Imaz. Un pequeño retrato fantasmal nos miraba desafiante, como los lobos del sueño de Pakejeff, Cobarde se llamaba, aunque aquí los auténticos lobos somos nosotros, espectadores.
Vista de la exposición 5 lobitos
La suya es una pintura que entra en conflicto consigo misma, que se materializa en una huida constante y que supera los límites del cuadro para convertirse en "artefactos pictóricos". Una búsqueda de sí mismo que parece tener clara. Soy el milímetro, titula la estructura de DM con un pie encima que invade la galería. Estoy de acuerdo: hay mucho más Iñaki dentro de Imaz.