Image: Iceberg: el deshielo

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Exposiciones

Iceberg: el deshielo

Iceberg. El contexto como punto de partida

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Vista de la Nave 16 de Matadero Madrid

Matadero. Paseo de la Chopera, 14. Madrid. Hasta el 9 de diciembre.

Iceberg propone reflexionar sobre el contexto actual de Madrid, a partir de la obra de 17 artistas, que comparten espacio y tiempo. Nos sumamos a esta cartografía.

Por lo general, me parecen más interesantes las exposiciones colectivas que tienen la ambición de evidenciar una tendencia, analizar un argumento, historiar un momento artístico... que las que se limitan a juntar obras con un criterio poco original, como el utilizado aquí: "17 artistas que comparten espacio y tiempo". Y, sin embargo, he de decir que esta cala en el arte joven madrileño me ha parecido muy acertada, y que me alegra sobremanera ver en relación a unos cuantos artistas de gran valía a los que debemos estar atentos.

Bernardo Sopelana e Ignacio Chávarri -que participa como artista en la muestra- no han falseado la diversidad de propuestas que los artistas nos hacen hoy: la realidad de la creación actual es polimorfa y han preferido plantear su acercamiento a ella sin otra pretensión que la de observar un contexto. Apenas es posible señalar características o intereses comunes pero quizá pueda destacarse un énfasis en la "presentación" de las obras: en el cuidado de la integración en el espacio expositivo, en los dispositivos escultóricos o instalativos mediante los cuales se materializan y se exhiben las obras. Y, en ese sentido, las mejores tienden a una esencialidad que no supone una renuncia a la significación sino que revela una actitud artística en la que priman el proceso previo de conceptualización y la medida muy precisa de los medios.

Vista de la Nave 16 de Matadero Madrid

La instalación de pantallas de teléfonos, tabletas y ordenadores de Irene de Andrés es fascinante. El coherente trabajo que viene realizando sobre la ventana, el monitor, el acceso y la barrera para la mirada a través de ellos, es excelente, y le da una nueva vuelta con esta serie en la que utiliza filtros de pantalla que son pura superficie y a la vez generan sensaciones espaciales. Muy buena también la pieza de Teresa Solar Abboud, que, al igual que Carlos Fernández-Pello, teatraliza -en su escenificación- una reflexión irónica aunque vivencial sobre el paisaje. Hay en la exposición varias "cajas", que sirven de diferentes maneras a la problematización de la visión: las citadas "cajas de luz" de Irene de Andrés, el mueble de cajones en los que Ignacio Bautista oculta/muestra su estupendo archivo de fotografías de militares y sus construcciones con píxeles fotográficos, las vitrinas con ensamblajes de cerámica de Karlos Gil, la hueca "nave espacial" de Fernández-Pello y la caja negra, con extractos cinematográficos modificados sobre el mismo motivo, de Almudena Lobera.

También podemos detectar un interés por la iluminación y por la transparencia: Teresa Solar y Julio Adán -con un aparatoso mecanismo que efectúa una operación sencillísima- utilizan focos en sus obras, Alfredo Rodríguez emplea la luz como material "pictórico" sobre telas emulsionadas -le queda camino para llegar a buen puerto- y tanto Theo Firmo como Irene de Andrés emplean acetatos o películas que son atravesados por la mirada y dibujan ausencias. Françoise Vanneraud avanza un paso más en la combinación de dibujo y escultura, operación que también ensaya Cristina Llanos. Las propuestas más débiles son las pictóricas, con excepción de la de Nacho Martín Silva, que duplica un retrato familiar de manera inquietante y violenta.

El proyecto expositivo cuenta con la colaboración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense, que ha tenido mala fama durante décadas pero quiere cambiar de rumbo y está ya sacando al mundo profesional no pocos artistas en disposición de competir en él. En casi todos los seleccionados aquí vemos ese poso de una buena formación.