Estado vacioso XII, 2012
¿Es la fotografía periodística, como instantánea de un acontecimiento real, menos dada a las convenciones representativas? No, y Jonathan Hernández (México, 1972) lo hace evidente. El reportero criba ya su material y el editor gráfico toma decisiones en las que las convenciones, que están ya a veces en la realidad -la "escenografía" de eventos políticos o deportivos-, se introducen o se subrayan.Busca los gestos más expresivos -autoritarios, ridículos-, las situaciones más dramáticas, divertidas, espectaculares... Y si, como hace Hernández, se clasifican y archivan esas fotos, se comprobará que existen unas constantes icónicas en la prensa. Más de diez años lleva componiendo paneles a la manera de Aby Warburg y publicando algunos libros -el último se presenta ahora- con esos recortes, en un proyecto global que titula Vulnerabilia. En unos y otros actúa a su vez, a partir del material impreso, como "editor" que busca no tanto la noticia gráfica -que también- como las relaciones formales. Hay siempre un hilo conductor: la recurrencia de un motivo, un ademán, una figura geométrica o un efecto. El método no es nuevo pero aplicado a nuestro pasado reciente se convierte en una herramienta de observación sobre la construcción visual de la Historia y de la intrahistoria.
La impresión que producen esas reiteraciones es la de un presente continuo en el que lo mismo ocurre en todas partes. En esta nueva entrega, inspirada por Thoreau -su Desobediencia civil se reproduce en una serigrafía desvaída- el eje es la visión y la invisibilidad. Usa la fotografía impresa y reimpresa, el collage -con ecos de las vanguardias- y el hueco, manejando las imágenes como unidades plásticas en una casi siempre sencilla arte combinatoria.