Image: Pablo Vargas Lugo y el sol naciente

Image: Pablo Vargas Lugo y el sol naciente

Exposiciones

Pablo Vargas Lugo y el sol naciente

Eclipses Maximum

Publicada

Mariposa sobre alfombra..., 2010

Galería Fúcares. Conde de Xiquena, 12. Madrid. Hasta el 14 de marzo. De 18.000 a 40.000 euros


Se puede decir que la obra de Pablo Vargas Lugo (Ciudad de México, 1968) aspira a alcanzar dimensiones globales. No me refiero a una estrategia de mercado, aunque la ha expuesto en diversos países, sino a unos contenidos que abarcan el planeta en su complejidad natural y geopolítica, con incursiones en el Universo. Este artista ha conquistado la virtud de ser capaz de crear una intersección entre realidad y representación que funciona como una lanzadera desde lo tangible, lo cercano, a lo imaginario o lo simbólico. Vargas Lugo trabaja a menudo y de forma inteligente con objetos o sobre los objetos, un rasgo que, según ha demostrado la estupenda colectiva en D.F., Hecho en casa (Museo de Arte Moderno), en la que participaba, sería una de las características del arte mexicano actual. Con objetos y con imágenes dadas.

En esta exposición, la segunda en Fúcares, tenemos ambas formas de apropiación. De un lado, la alfombra (objeto) sobre el que ha dibujado con polvo de mármol los ocelos de una mariposa (imagen robada); de otro, la alineación de monedas encastradas en la pared y las representaciones que éstas portan; finalmente, las banderas, que son "composiciones" preexistentes y las manchas solares, que funcionan igualmente como repetición de "dibujos" previos.

No es la primera vez que Vargas Lugo utiliza monedas en sus obras: mostró, en el pasado ARCO, una mesa cubierta de las que él mismo acuñó, y ha realizado con ellas cuadros de cielos estrellados. Toda moneda no sólo conlleva un valor dinerario: es una doble superficie para la representación de símbolos nacionales. Escudos, efigies, monumentos y elementos naturales son los motivos más recurrentes. La alineación de más de 500 monedas de 52 países recorre las paredes de la galería a la manera en que la astrología ha representado los desplazamientos de los astros por el firmamento o las fases lunares, de un eclipse, de un tránsito planetario... Aquí son "eclipses" enlazados en los que unas monedas invaden paulatinamente a otras.

La secuencia está marcada por el tamaño -y el valor de cambio- de las piezas pero también se establecen relaciones históricas e iconográficas entre ellas. Esta obra comparte con las otras dos expuestas una dominante de la figura circular. Ésta focaliza la atención en la alfombra persa con ocelos -que carece de la enorme belleza de las instalaciones con polvo de mármol y pigmentos, con el mismo motivo, que hizo en la Oficina para Proyectos de Arte (OPA, Guadalajara) y en la galería Mazze (Turín)- y en las banderas de Japón y Bangladesh que evocan el sol naciente, salpicadas por las manchas solares dibujadas por Galileo en 1614. Y aún sería posible establecer más referencias cruzadas entre las obras: no lo he comprobado pero no me extrañaría que encontrásemos, entre las monedas, banderas y mariposas como signo de orgullo patriótico o de las riquezas naturales del país. Todo bajo el sol.