Image: En la caja del anticuario

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Exposiciones

En la caja del anticuario

Cazadas y recolectadas: Fotografías de la Colección de Robert Flynn Johnson

Publicada

Galería Benveniste Contemporary. Fernanflor, 6. Madrid. Hasta el 30 de enero. De 120 a 3.500 E.


En el mundo del arte actual, el coleccionista se ha convertido en un agente determinante que ejerce una gran influencia no sólo en el mercado sino también en las instituciones artísticas, y es una situación que reviste ciertos peligros. Robert Flynn Johnson es un coleccionista, pero también un experto en fotografía. Entre 1975 y 2007 fue conservador de grabado, dibujo y fotografía en el Fine Arts Museum of San Francisco, y es profesor en el San Francisco Art Institute. Su colección de fotografías anónimas o de autores poco conocidos se ha recogido en dos libros de gran éxito Anonymous: Enigmatic Images by Unknown Photographers (Electa, 2004) y The Face in the Lens: Enigmatic Images of People by Unknown Photographers (Thames and Hudson, 2009). En estas publicaciones, y en la actual selección, aprendemos no sólo que Johnson tiene un ojo excelente para encontrar joyas en los mercadillos sino también que es capaz de organizar todo ese material de manera que los motivos en principio convencionales de las fotografías son trascendidos para colocarlas, como "composición" en un plano próximo al artístico. Ya en la búsqueda del material se interpone un filtro: no le interesa cualquier imagen sino aquéllas que revelan una voluntad estética por parte del autor y que, en el motivo o en la mirada, incluyen un elemento de extrañeza o excepcionalidad. Johnson entiende su actividad como un acto que devuelve a la vida lo que estaba muerto, por olvidado, aunque no siempre son sus fotografías poco valiosas desde el punto de vista de la autoría: en esta exposición encontramos un ejemplo del trabajo del fotógrafo por excelencia de los copos de nieve, Wilson Bentley; de Albert Rudomine, retratista y fotógrafo del Museo Rodin; del viajero Félix Bonfils -uno de sus retratos de mujer con burka-; del pictorialista de origen polaco Mitchel A. Obremski, e incluso de Robert Rauschenberg. Aunque Johnson no jerarquiza las imágenes por este motivo en el montaje sí lo hace en los precios.

Y es el montaje el que crea el discurso, el que guía las experiencias visuales y las emociones. Las cerca de 70 fotografías se distribuyen en paños de pared según criterios temáticos, como ocurre en sus libros: nocturnos, ciencia y observación, figuras, flores y bodegones, destellos, geología, arquitecturas, sombras. Predominan las imágenes estáticas, silenciosas, con algún componente de oscuridad o de semiocultación. Incluso la mayoría de las figuras se acercan a lo escultórico. Pero sobre todo, destaca el enriquecimiento mutuo que se produce a través de la yuxtaposición de fotografías de diferentes épocas, autores, intenciones... una forma de mirar más cercana a la acumulación en la caja del anticuario que a la ortodoxia del museo o la galería de arte. Y la presentación, sobre sencillos cartones y sin marcos, de las fotografías, lo que permite apreciar plenamente las ricas texturas de los vintages.