Image: Yves Klein, fuego azul
Exposiciones
Yves Klein, fuego azul
Comisario: Nicolás Morales. Círculo de bellas artes. Marie Raymond - Yves Klein. Herencias
Antropometría, h. 1960
Es difícil aquí concentrarse en las obras de Klein, a causa del apretado montaje, la vecindad materna y los metacrilatos que cubren casi todas las obras e impiden apreciar los efectos del IKB (International Klein Blue). Pero cuando se hace abstracción de todo eso se siente la fascinación que ejerce este artista que es a la vez modernísimo y ancestral. Su maestría en el judo -que le llevó a Madrid, donde quiso organizar una exposición en el propio Círculo de Bellas Artes-, que implica una cercanía al zen y la meditación, le inclinó hacia la espiritualidad del vacío, que recorre toda su obra. En el corazón del vacío, dijo, y en el corazón del hombre arden fuegos. Las llamas fueron una herramienta artística y una imagen poderosa para él, equiparable en su simbolismo al oro que utilizó en paneles y esculturas. Su célebre IKB es una pigmento sintético que imita al rico azul ultramarino que se reservaba en la pintura gótica para las partes más nobles de las composiciones, como el manto de la Virgen, y fabricado a partir del lapislázuli, utilizado en la antigöedad, particularmente en Egipto, como piedra preciosa. En Klein, un vitalista que quiso, por ejemplo, cabalgar hasta Japón y que tenía un acendrado sentido del ceremonial, las esencias artísticas tienen una manifestación también esencial. Su anhelo de inmaterialidad se refleja, sin contradicción, en materiales y formas que nos ayudan a meditar sobre lo que puede llegar a significar el arte, a experimentar, en palabra suya, su "impregnación".