Image: Michal Rovner: ira de Yahvé

Image: Michal Rovner: ira de Yahvé

Exposiciones

Michal Rovner: ira de Yahvé

FrequencyY. Ivorypress

Publicada

Fields of fire, 2005

Comandante Zorita, 48. Madrid. Hasta diciembre. De 30.000 a 240.000 E.


Michal Rovner (Tel Aviv, 1957), de origen israelí y residente en Nueva York desde 1988, ha desarrollado una coherente carrera que ha tenido su pico más alto en la Bienal de Venecia de 2003, cuando ocupó el pabellón de Israel. Su obra inicial se centró en la fotografía, pero lleva mucho tiempo realizando vídeos que combina en los últimos años con objetos y esculturas. Con excepción de algunas filmaciones documentales, como la mostrada en el Reina Sofía en 2000, en Cine y casi cine, su trabajo se ha articulado en torno a la figura humana entendida como signo. Paulatinamente, las siluetas desdibujadas de sus fotografías primeras se han transformado en una "escritura" animada. Miniaturizadas y multiplicadas, desfilan en línea o en círculo, formando registros comparables a los caligráficos, o se arremolinan como bacterias en una caja de Petri. La humanidad se representa así como una masa triste y carente de destino.

A pesar de que Rovner utiliza, con pericia y pulcritud, herramientas tecnológicas en las proyecciones bien ajustadas a los volúmenes sobre los que recaen, la estética dominante en sus obras se podría calificar de "antigua": en casi todas la piezas presentadas en esta primera individual en España el referente visual y conceptual es el arqueológico. En casi cualquier lugar es difícil sustraerse de su historia, pero en Palestina e Israel es aún menos posible. Rovner mira atrás sin hacer alusión a hechos concretos; más bien subraya la propia idea de lo histórico y de su registro escrito. Al fin y al cabo, se entiende que la Historia nace con la escritura.

Si hacemos abstracción del citado componente técnico, la mayoría de las piezas resultan insulsas y poco vigentes desde un punto de vista formal. El referente histórico conduce aquí hacia un ayer artístico. Pero hay una notabilísima excepción: Fields of Fire. En ella se despliega una brutal corriente de energía, cambiante de rojo a blanco y a negro que, en este contexto judío, sería lícito asociar a la ira de Yahvé. La potente música de Heiner Goebbels refuerza esa terribilità que exige una pura contemplación, anulando cualquier otra sensación o pensamiento. Realmente, las imágenes son una filmación realizada por la artista en los campos petrolíferos de Kazajistán. La obra, ejecutada para el Jeu de Paume, donde se expuso en 2005, se vio también al año siguiente en PaceWildenstein, su galería neoyorquina, y es lo mejor que la artista ha producido, por encima de su celebrada Makom, una edificación también de resonancias arqueológicas que ha levantado en varios lugares.

Es una pena que Rovner no haya insistido en esta vena y haya preferido los proyectos públicos más comerciales, como los realizados para las sedes del Chase Manhattan Bank en Nueva York, de Louis Vuitton en París y de Chanel en Japón.