Image: Arte, en la Universidad
Obra de J. López en el tablón de anuncios
La educación artística en España tiene carencias importantes en todos los niveles académicos. A pesar de la gran cantidad de información, de museos y de exposiciones que se nos ofrecen, y del indudable interés que una parte de la población siente por el arte, seguimos suspendiendo en formación. En parte por falta de voluntad política. La mayor parte de universidades españolas, incluyendo las que enseñan Bellas Artes e Historia del Arte, no cuentan con dignas salas de exposiciones con una programación de calidad, como es habitual en las norteamericanas. Y es importante que el arte vaya hacia los jóvenes, que se introduzca en sus espacios cotidianos, saltando las barreras psicológicas (y económicas) del museo y la galería. Por eso destacamos esta exposición en la Universidad Autónoma, organizada por la asociación Hablar en Arte, arropada por el profesor Jesús Carrillo y acompañada por unas jornadas en las que los artistas hablan de sus obras. Ojalá cunda el ejemplo, empezando por la deseable repercusión en la programación errática de la sala de la UAM.La muestra es modesta pero decorosa. El tema es el muy genérico del "espacio vital", que casi todos los jóvenes artistas seleccionados han aproximado, con obras realizadas ex profeso, al entorno académico. Una de las propuestas más interesantes es la de óliver Añón, un vídeo metalingöístico en el que vemos monitores que muestran transformaciones de la propia sala de exposiciones y un texto que describe las imágenes en una especie de teleprompter, todo a un ritmo deliberadamente inadecuado para su correcta percepción que obliga a verlo más de una vez y que incluye desconcertantes saltos espaciales y temporales. La otra es la de uno de los más conocidos de los participantes, Juan López, que ha intervenido sobre el tablón de anuncios de la Facultad de Filosofía y Letras cubriendo con papeles negros todos los folios y carteles que allí se encontró y dejando a la vista tan sólo algunas palabras o fragmentos que componen una frase absurda. También es muy pertinente la acción de Lucha extrema orquestada por Guzmán de Yarza en el Edificio del Servicio de Deportes, metáfora de la competitividad en el aprendizaje y el mundo profesional; de ella queda un vídeo y el lienzo sobre el que los luchadores marcaron sus cuerpos con sangre artificial. Tanto Esther Mañas y Arash Moori como Nuria Fuster escapan de la ambientación universitaria y comparten la atracción por los materiales encontrados y, en estas obras, la falta de carisma. Finalmente, Fernando García lleva a los manteles de papel del autoservicio uno de sus escritos bromísticos.