Exposiciones

Bae Bien-U, la línea de sombra

Fotografías

Publicada

Sea 2A- 002V

Galería álvaro Alcázar. Hermosilla, 58. Madrid. Hasta el 30 de diciembre. De 25.000 a 40.000 euros

La trayectoria de Bae Bien-U (Yosu, Corea del Sur, 1950) no encaja en los parámetros de "carrera" artística occidental. Aunque es conocido en su país, donde imparte clases de fotografía en el Instituto de las Artes de Seúl, sólo ahora está empezando a ser valorado en el circuito internacional, más a través de ferias y subastas (con cotizaciones todavía moderadas) que en grandes museos y galerías. De hecho, la exposición de la pasada primavera en el Thyssen es la más importante de las realizadas por él en los últimos tiempos. Pero, sobre todo, es peculiar la manera en que, en su obra, se desdibuja la idea de evolución en favor de la de acumulación en torno a un grupo limitado de modalidades paisajísticas. En esta exposición, la mayoría de las fotografías fueron tomadas hace cerca de veinte años, en la isla volcánica de Cheju, al sur de Corea, y se han positivado ahora en los grandes formatos (hasta 2,50 metros) que le caracterizan. Además, presenta un par de fotografías en color, relacionables con la serie Viento de Tahití, mucho más vulgares, y que poco tienen que ver con la contundencia y el "minimalismo" de sus mejores obras. Mientras que su serie más conocida -apenas se encuentran reproducciones de otras-, Sonamu, dedicada a los bosques de pinos, estaba recorrida por el movimiento ondulante y rítmico de los fustes y las ramas, en superficie y profundidad, en Orum la configuración de la imagen ha quedado prácticamente reducida a una línea divisoria, nunca recta, entre luz y oscuridad: el terreno de pastos y flores queda sumido en una densa sombra, contrapuesta a un cielo deslumbrado en el que flotan, apenas visibles, los volcanes. Es un tipo de fotografía que tiende al conservadurismo y sin pretensiones intelectuales, pero muy efectiva en el plano estético, valorada tanto por su calidad como por su vinculación con la tradición artística coreana. La austeridad y la fuerza gráfica del negro de esta serie volcánica la sitúan por encima del resto de obras expuestas: las fotografías acuáticas, hechas también en la isla, son más blandas y convencionales, a pesar del atractivo de su textura visual.